Coronavirus, peligro inminente

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Hace un par de días, a mi regreso a Bogotá, en el aeropuerto El Dorado, por los altoparlantes del terminal me recibió una voz que pedía que: quien se sintiera con fiebre, o con algún malestar semejante a una gripa, debía informar al personal del aeropuerto.

Miré a mi alrededor y vi las filas para pasar por la Inmigración completamente llenas, había 600 personas, por lo menos, y nadie se movió de su puesto, aunque se oían a varios tosiendo y estornudando. Eran las 10 PM y acababan de llegar vuelos de Miami, Madrid, Paris y Nueva York. Entonces pensé ¿Cuántos en este salón tendrán fiebre, cuantos se estarán sintiendo enfermos, cuantos no dirán nada? Peor aún, ¿cuántos llegarán de China, luego de haber hecho conexión con uno de estos vuelos recién llegados a Bogotá?

Entonces comprendí, con verdadera preocupación, porqué será tan difícil impedir la llegada a Colombia del coronavirus, la nueva epidemia viral que se inició en Wuhan, China, hace poco más de un mes y que ya lleva cerca de 15.000 infectados y más de 300 muertos en China. Además de múltiples contaminados, en por lo menos 24 países, inclusive USA y varios de la UE.

China, acogiéndose a la experiencia que tuvo en el 2002, cuando surgió el SARS un virus semejante al actual, ha actuado con la mayor celeridad posible, poniendo inicialmente en cuarentena a los más de 10 millones de habitantes de Wuhan y rápidamente extendiéndola a las ciudades vecinas.

Hoy son cerca de 50 millones de personas en aislamiento. Pero el virus no se ha detenido y el número de infectados y muertos aumenta a diario. Además, ha sobrepasado las fronteras y cruzado continentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado ya una emergencia global.

Adicionalmente, son portadores y propagadores gran cantidad de animales como las ratas, murciélagos, aves y aun los animales domésticos como los perros y los gatos. Es prácticamente imposible controlar la movilización de estos animales. Parece ser que el coronavirus fue transmitido a un humano por una culebra que estaba a la venta en el mercado de animales de Wuhan.

Aún no se sabe de nadie infectado en Colombia u otro país latinoamericano, pero, al ver lo ocurriendo en ese salón lleno hasta el tope de viajeros de diferentes procedencias, sentí alarma. Quizá ya es hora de que nuestros aeropuertos tomen medidas más serias que simplemente confiarse en que los pasajeros tengan la sensatez de informar al personal, si tiene fiebre o están enfermos.

Los países vecinos de China, y aquellos donde llegan vuelos provenientes de dicho país, están pasando a todos los pasajeros por cámaras que detectan el calor que despiden sus cuerpos. Algunos toman la temperatura de todos los que llegan. La mayoría de las compañías aéreas han cancelado sus vuelos a China.

Pregunto con preocupación: ¿está Colombia preparada para enfrentar la propagación de un virus como este?, ¿tenemos medicamentos, personal, equipos y protocolos, suficientes y adecuados?  Porque, veo poca o ninguna preparación en este momento.

Aquí, por lo visto, nos sentimos muy lejos del problema. ¡Esto no es inteligente! Es mejor prevenir, que lamentar. Sin ser alarmista, quisiera que este peligro eminente no nos cogiera desprevenidos. Puertos, aeropuertos y fronteras, deberían estar en total alerta. Absurdamente estamos demasiado tranquilos.

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