Un paro desbordado

325

El paro de Avianca ya va para dos meses, con unas consecuencias enormes para la economía del país y para la movilidad de los usuarios que tienen que acudir al transporte aéreo como única alternativa rápida de viaje, en un país carente de buenas carreteras, sin ferrocarril y con una topografía difícil que todo lo hace tortuoso y extenuante.

Esta es la razón por la cual, la persistencia del paro deja claros indicadores de la falta de herramientas que permitan resolver rápidamente un conflicto en un servicio público esencial como este.

El ministerio del Trabajo ha estado vacilante, no ha tenido ideas claras para el caso y la falta de liderazgo ha hecho imposible que se procure un acercamiento creativo y fructífero entre las partes en conflicto, por lo menos para permitir la prestación del servicio, mientras se cumplen unas etapas de negociación.

Pareciera que todo estuviera en un punto muerto, en donde las partes se limitan a expedir comunicados a la opinión pública diciendo que tienen la razón en los planteamientos que exponen, y pasan después a las amenazas sobre la manera como se puede agravar la situación creada.

Repito que un servicio público esencial, no puede estar expuesto a estas vicisitudes y tal como van las cosas, no demora en reflejarse esta situación en las cifras del comportamiento económico del país, ante la falta de opciones de movilización para procurar los negocios.

Fuera de eso, una nación que exhibe un elemento tan desfavorable en la posibilidad de desplazamientos, constituye sin duda un factor de falta de competitividad y de amenaza para el éxito de los negocios; no podemos perder de vista que Avianca maneja la mayor parte de la torta del transporte aéreo y que su no operación normal significa un problema con enormes traumatismos.

Se requieren entonces acciones urgentes; ahí está en juego la capacidad de liderazgo de las instituciones de un país.

Abogado y miembro de la Academia Colombiana de Historia y de la Real Academia Española de la Historia

También podría gustarte