Seguridad, valor fundante 

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Santa Marta es una ciudad que debería llenar de orgullo inmenso no solo a sus nativos, sino a todos quienes la habitan y visitan. Esta próxima a cumplir 495 años de hacerse visible para Occidente, lo que la acerca a sus cinco centurias, efemérides propia para mostrarla ante el mundo entero consolidada, bien pensada y proyectada para asimilar las muchas novedades y cambios que ya están entre nosotros, y otros que anunciados con bombos y platillos se avecinan desde el panorama universal. Mostrarla con un rostro nuevo, novedosos proyectos y con una visión realmente moderna y definitivamente futurista.  Transformada en lo positivo y sustancial que no en lo transitorio y baladí.

Pensar una ciudad para que se acostumbre a lo bueno y mejor, contenida con nuevas propuestas y planes que funcionen. Que se inauguren en ella muchas obras de verdad, de envergadura, que en buen número son las que necesitamos. Mucho indiscutiblemente lo que hay por mejorar y hacer en su seno más pronto que después, más temprano que tarde, con prisa, sin pausa y sin detenerse un instante.

Un aspecto prioritario para alcanzar lo cual es sin duda el valor fundante de la seguridad, problema no solo local, sino departamental, regional, nacional y universal, aumentado por una gran cantidad de factores cambiantes, que hacen que la lucha sea siempre desigual; en consecuencia, la competencia para enfrentarlo no corresponde a nuestro gobierno local, sino a las autoridades correspondientes instituidas para el efecto en todos los niveles, camino a cerrar tan nefasto capítulo que no deja avanzar en la mayoría de los aspectos que conciernen al desarrollo social y humano y al integral progreso de los pueblos.

Es problema que requiere un ambicioso plan conjunto para hacerlo viable, en lo que importa la suma de una serie de factores para enfrentarlo desde las fortalezas de cada uno, en lo que corresponden aportes tales como logística, conocimiento, información y presupuesto; pero por sobre todas las cosas, liderar a la población, siendo para ello su fortaleza indiscutible la inmediación con el área a controlar, ya que nadie puede ni podrá manejar mejor lo local que su propia gente, razón por lo que no tiene sentido que el control se adelante con acciones importadas cuando deben ser propias, con independencia y autonomía, siempre aliadas importantes para trabajar por los intereses propios y comunes.

Es la seguridad una asignatura delicada que debe convocar a todas y cada una de las instituciones civiles, administrativas, militares y policiales para que trabajen en conjunto, pero sin quitarle el liderazgo a lo local en su propia lucha contra el flagelo. Es Santa Marta creando soluciones desde su propia realidad. Es Santa Marta transformada en punto de referencia para el país, lugar obligado de turismo para el resto de ciudadanos colombianos y del mundo que vengan en la búsqueda y procura de días de vacaciones y negocios, lo que no podrá ser si no existe una integral seguridad para los visitantes ni para quienes desean y quieren que sigamos siendo la Perla del Caribe. [email protected]

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