´El sabaleo´ aún no está maduro en el congreso

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El transfuguismo formalmente se conoce como la posibilidad que se da a los congresistas para cambiar, por una sola vez, de partido previo a las elecciones, esto sin necesidad de renunciar de manera previa a la colectividad de la que hacen parte.

Con la cercanía del reinicio de las sesiones ordinarias del Congreso de la República, se mueve cada vez más los temas que llegarían a la agenda legislativa desde mitad de marzo, entre ellos la reforma que permitiría el llamado transfuguismo.

El transfuguismo formalmente se conoce como la posibilidad que se da a los congresistas para cambiar, por una sola vez, de partido previo a las elecciones, esto sin necesidad de renunciar de manera previa a la colectividad de la que hacen parte. Esta reforma, se pretendió incluir en la reforma que se hundió hace un año, pero en su momento no prosperó.

Ahora volvió a presentarse, porque la misma ayudaría a los actuales congresistas del Partido de la U, quienes en su mayoría esperarían cambiar de colectividad para el años 2022, esto ante el debilitamiento político que ha tenido en las últimas elecciones, tanto las de Congreso como las regionales de octubre pasado.

De ahí que la propuesta ahora ha salido de algunos parlamentarios del liberalismo, La U y Cambio Radical, pero en las filas del uribismo la misma no tiene acogida. El senador John Harold Suárez sostiene que “el tema va estar en la agenda de la reforma política y se va a discutir. Nosotros como Centro Democrático no lo compartimos y ninguno estamos interesados en irnos y tampoco en aceptar que llegue al partido gente en una forma oportunista”.

Suárez sostiene que esa propuesta tiene unos claros beneficiados, de aprobarse la reforma. “Hay unos partidos a los cuales les puede ayudar muchísimo. La U tendría el mayor éxodo de senadores y representantes que pueden salir y fortalecer el Partido Liberal, Cambio Radical, pero partidos como Conservador, Colombia Justa, Mira, Verdes, Centro Democrático mantendrán sus nóminas”.

El senador plantea que ese derecho a cambiar se debe ratificar, pero sobre que siga la premisa que deben renunciar con anticipación a su cargo, que en este caso es de congresista.

Desde el liberalismo el tema es de especial interés para el director del partido, el expresidente y actual director César Gaviria Trujillo, quien ha manifestado que confía en que se de para 2022 una gran convergencia de sectores liberales.

Por eso es que desde hace más de un año mantiene un alianza, en algunos temas, con el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, jefe de Cambio Radical, para trabajar de forma conjunto asuntos como la agenda legislativa.

Igualmente, se ha conocido que Gaviria se ha reunido con la ministra del Interior, Alicia Arango, con quien ha hablado de varios asuntos, entre ellos éste punto que iría en la reforma política. La ministra Alicia Arango en principio habría expresado al jefe liberal que el tema lo acompañaría el gobierno en la discusión.

Desde las filas de Cambio Radical, la propuesta la defiende el representante a la Cámara César Lourduy, quien opina que “ninguna persona tiene que estar en un partido porque cambió de opinión, o porque el partido no le representa o no concuerda con sus ideas sobre cómo debe ser la administración pública”.

Por ahora, lo claro es que el tema sigue ‘biche’, está tan sólo en propuestas pero no aún no está en proyecto, que en este caso es una reforma que por ser un cambio constitucional debe tener ocho debates y si se radica en este semestre deberá tener aprobados sus primeros cuatros debates antes de mitad de junio cuando cierran las sesiones legislativas. Los otros cuatros debates se tendrían que dar entre julio y diciembre para convertirse en enmienda constitucional.

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