Río Manzanares 18 kilómetros de basuras y falta de cultura ciudadana

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Hoy es un afluente abandonado, lleno de maleza, siendo la cloaca de la ciudad, donde las viviendas arrojan sus aguas de alcantarilla y es una reserva natural convertida en un nido de infecciones.

Hablar del río Manzanares para muchos adultos mayores evoca una zona de la ciudad “plagada” de árboles a su alrededor, un río si bien no con aguas 100% cristalinas, pero de recorrer y estar a su orilla, un panorama completamente diferente al que se evidencia en la actualidad, en el afluente que divide en dos la ciudad y que ha quedado “encerrado” entre las paredes de las viviendas construidas en su rivera.

En total son 18 kilómetros de extensión de este río que nace en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta e inicia con un panorama natural, mágico, del cual incluso se abastece el acueducto de la ciudad, comienza a ser “atacado” masivamente con basuras, escombros, llantas, aguas residuales desde los primeros metros en su ingreso en la zona urbana, hasta terminar casi que ahogado en su desembocadura en la bahía de la ciudad.

Lo que debería ser un espectáculo de la naturaleza, hoy no lo es por el ‘río de basura’ en el que se ha convertido entre otras, por los más de 4 mil asentamientos ubicados en gran parte de su extensión en la cuenca baja, es decir, en su trayecto por la zona urbana de la ciudad y que únicamente tienen este afluente como la cloaca de sus viviendas, al igual que del sistema de aguas pluviales que recogen las miles de alcantarillas en las zonas públicas del distrito.

LOS PROBLEMAS

Según William Gallo, directivo de la “Fundación Salva Tu Río” los problemas del río Manzanares se fundamentan en tres ejes: los asentamientos ubicados en gran parte de los 18 kilómetros del afluente, la falta de cultura ciudadana de quienes no residen en cercanías al río y de la falta de política pública efectiva que proteja esta reserva natural.

“Tenemos un río que está en completa crisis, y no es la primera vez que está en estas condiciones, hay muchas toneladas de basuras que están a lo largo del afluente, por ejemplo, en la cuenca alta, el río tiene agua a pesar de la sequía, desde la cuenca media es donde inicia un poco el problema de quitarle el agua que el río necesita, muchas de la fincas y haciendas en estos sectores tienen un consumos excesivo de agua por los cultivos, colocando cientos de extensiones de redes que desvían el agua”, señala Gallo.

Asimismo, agrega, “que hacía la ciudad desde a cuenca baja en esta época por ejemplo es una carretera llena de escombros y llena de basuras, además de vertimientos de aguas residuales de algunas casas a sus lados, que es uno de los puntos más críticos, porque en la actualidad es la única agua que circula por el río (…) los vertimientos de aguas residuales caseros es uno de los más críticos, en el río no tenemos industrias, algunas llanterías que arrojan aceites y el agua con los detergentes, pero el resto es contaminación doméstica, es decir, podemos trabajar para recuperar el río”, aseguró.

El declive del Río Manzanares habría iniciado, según este ambientalista desde hace más de 40 años con los asentamientos depredando y desforestando la orilla del río, que son prácticamente unos basureros de la parte de atrás de las casas, al que se suma el otro factor, los terceros que llenan de escombros la zona del río.

 “Los carromulas que llegan a los ríos a dejar los escombros, la gente que se le olvida sacar la basura a los puntos de recolección y terminan deshaciéndose de ello en el río o las quebradas que lo alimentan y ahí tenemos otro problema constante”, agregó William Gallo.

Pero el problema del río Manzanares, termina siendo un problema para la Bahía de Santa Marta también teniendo en cuenta que este desemboca en uno de los principales puntos turísticos de la ciudad, y por ello en época de invierno cuando el nivel y caudal del afluente aumenta notablemente arrastra consigo toda clase de basuras que se encuentren en su lecho teniendo como lugar de disposición final la Bahía de la ciudad.

Se estima que del Manzanares se han sacado por lo menos en los últimos dos años tras las varias jornadas de limpieza no menos de 300 toneladas de basura. El río nace en la Sierra Nevada de Santa Marta  en la estrella hídrica de San Lorenzo y entra al Distrito atravesándolo hasta desembocar en la bahía.

LOS DOLIENTES

Pero hablar del río Manzanares es también mencionar a aquellos ciudadanos u organizaciones que trabajan día y noche para tratar de recuperar lo que se pueda – que señalan, aún es bastante-, de este recurso hídrico. Precisamente a través de la “Fundación Salva Tu Río”, se han venido desarrollando acciones mayormente de educación ambiental tanto con comunidades aledañas como instituciones educativas en estos mismos sectores.

 “Nosotros como fundación tenemos una tarea importante y es visibilizar esta problemática para que las respetivas autoridades tomen acciones pertinentes sobre esta materia y se pueda solucionar. Nuestro trabajo se ha enfocado en cambiar y sensibilizar a las comunidades a través de jornadas de charlas y también de mostrarles como pueden cambiar sus hábitos”, indicó Harold Estrada Forero, otro de los miembros de  la “Fundación Salva Tu Río”.

Según este grupo de ambientalistas a los que poco a poco se han unido asociaciones de recicladores, y empresas privadas y entidades públicas; en la actualidad el río Manzanares pasa por una de sus peores crisis. “Sin agua, lleno de escombros, y basura en su mayoría plásticos, además de las casas en su ribera que le aportan toda clase  de vertimientos, siendo este el único líquido que le corre al río, por eso convocamos a la ciudadanía a que se una con acciones pequeñas a tratar de recuperar nuestro afluente (…) solo reconoceremos el valor del agua hasta que el río esté seco, y eso no lo podemos permitir”, agregó Estrada Forero.

Entre esas acciones desarrolladas tras una convocatoria realizada el pasado viernes en el Centro Cultural del Magdalena, en la que asistieron un pequeño grupo de ciudadanos y representantes de entidades relacionadas en la materia se definió una hoja de ruta al corto, mediano y largo plazo para lograr rescatar el río.

 “Hemos visto un cambio en cómo las autoridades se están uniendo a este trabajo de recuperación, con el Dadsa y Corpamag que son las principales autoridades ambientales de la ciudad han no solo mostrado su interés en trabajar por el río, sino también en materia de articular acciones que dejen una hoja de ruta a largo plazo en materia de recuperación de toda la cuenca hídrica del río, que si bien son 18 kilómetros el trabajo pro zonas permitirá antes que se acabe el tiempo para recuperar el río poder rescatarlo”, dijo William Gallo, directivo de la “Fundación Salva Tu Río” quien agregó que junto a estos dolientes del río también están otros que trabajan desde lo más silencioso por la recuperación de este afluente.

LA IMPORTANCIA DEL RÍO

El río Manzanares no es solo importante por el pulmón que se pueda convertir para la ciudad y la protección de esta reserva, sino también porque en su parte alta se convierte en uno de los abastecedores del agua que consumen los samarios a través del acueducto.

Precisamente, ante esto la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta, Essmar destapó los puntos de captación del agua y recuperó 20 litros por segundo que dejaban de ingresar al sistema de acueducto de Santa Marta. En la limpieza fueron removidos hojas, piedras y material de arrastre que taponaban las bocas de recaudo del agua que desde allí se conduce hacia la planta de tratamiento de Mamatoco. La cantidad del líquido que se recupera en el punto de captación sirve para abastecer a unas dos mil familias en la ciudad.

Por otra parte, la problemática social que ha supuesto los asentamientos aledaños al río, los cuales son los principales afectados en época de invierno cuando ante el poco espacio que tiene el afluente para correr termina desbordándose generando emergencias en puntos donde la altura de los barrios no es lo suficiente para escapar de las aguas y miles de kilos de desechos que recorren el río.

Ante esto, a través de la Oficina para la Gestión del Riesgo y Cambio Climático, Ogricc, durante las últimas semanas se culminaron los trabajos de construcción de dos gaviones o murallas de contención, desarrollados en sendos tramos de la Quebrada Tamacá, uno de los “alimentadores” del río y que en los últimos años también se ha convertido en otro de los factores contaminantes y de emergencia debido a que son pocas o nulas las intervenciones que se han realizado sobre esta cuenca hídrica.

LOS INTENTOS FALLIDOS

Para parte de la ciudadanía, el estado actual del río también se debe a la desidia estatal, ante los intentos que no prosperan y solo ilusionan a los samarios y ambientalistas acerca de unas posibles intervenciones o acciones que permitan no solo recuperar el río sino darle el estatus que merece.

Entre estos se encuentra la intención de hace más de cinco años de construir un parque lineal que se convertiría en la rehabilitación del cauce, que serviría también como una zona de inundación controlada evitando desbordes en otros puntos de la ciudad.

Esta recuperación paisajística y ambiental estaría ubicada entre los barrios Villas de Alejandría, Minuto de Dios y Bavaria Reservado, en uno de los meandros del río. Tendría un área de 33.637 metros cuadrados e incluiría juegos de agua, estancias elevadas, senderos en tierra, ciclo ruta, senderos elevados y bosque pedagógico. Además 3 puentes de conexión urbana que atravesarán el río, jarillones, jardines de lluvia, placas polideportivas, escenario de eventos al aire libre, y gimnasio biosaludable.

Este proyecto estaría desarrollado entre el Distrito junto a la Corporación Autónoma Regional del Magdalena –Corpamag-, este objetivo no se logró y hasta la fecha se desconoce intención alguna.

Otro de los intentos fallidos, fue “El Pacto Ambiental por el Río Manzanares”, encabezado por el procurador general de la Nación, Fernando Carrillo Flórez; Carlos Vives y  Claudia Elena Vásquez, de Iniciativa tras La Perla; Carlos Díaz-Granados, Director de Corpamag; Rafael Martínez, en aquel momento alcalde en ejercicio de Santa Marta; ambientalistas y representantes de entidades competentes.

Durante este se establecieron compromisos tanto para acabar con el desabastecimiento de agua en la ciudad, como la recuperación de las cuencas hídricas que alimentan el acueducto de la ciudad, entre esas el río Manzanares, de igual forma hasta la fecha no se tiene conocimiento de cómo avanza la agenda de ejecución de las acciones pactadas.

Por ahora el río Manzanares continúa gritando S.O.S ante los embates de la falta de cultura de una ciudadanía que no le ha dado el verdadero valor, de unas entidades que no han hecho el trabajo para preservarlo y de la falta de articulación de las mismas para verdaderamente rescatar este río,  que aun tiene vida, con días contados.

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