Naciones Unidas llevó a reinsertados a Padelma para replicar las biofábricas en proyectos productivos

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Esta empresa le ha apostado a reinventarse para lograr ser más productivos y amigables con el medio ambiente, por lo tanto, seguirán brindándoles los mejores productos a sus clientes.

Por:
EMILY
BUSTAMANTE NÚÑEZ

Hasta el corregimiento de Guamachito-Zona Bananera sede de Padelma, empresa del Grupo Dávila & Dávila, llegaron un grupo de reinsertados DE La Guajira acompañados de la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, para conocer las biofábricas y replicarlas en sus proyectos productivos.

Los encargados de explicar este nuevo proceso en el Magdalena con la palma africana, fueron los ingenieros y asesores de Padelma, se trata de Delmides Ospino, ingeniero; Germán Valencia, ingeniero en el cargo de jefe de Fertilización; Álvaro Guerra, asesor de la Biofábrica; Hugo de La vega, asistente de campo e investigación y, Alecy Andrade de la FAO.

El ingeniero Delmides Ospino, señaló que Padelma es una de la plantaciones del Grupo Dávila & Dávila, donde están abanderando un proceso nuevo llamado biofábricas, por lo tanto, cuentan con un asesor que tiene mucha experiencia en manejo de agricultura orgánica y de esos nuevos productos que son amigables con el medio ambiente y permiten ser sostenibles sanitaria y productivamente.

“Es un proceso con el que pretendemos mejorar nuestras condiciones sanitarias que al día de hoy tenemos una problemática que es la Pudrición del Cogollo, PC, que nos está afectando bastante y la otra es mejorar nuestra productividad, de una u otra forma estos productos estimulan los vegetales y eso permite que se recuperen más rápido de cualquier problema y produzcan más, además eso que está en el suelo guardado podemos hacerlo disponible para las plantas, lo que nos va a permitir ser más productivo con un menor uso de fertilizantes de síntesis”, dijo Ospino.

Añadió que “la Pudrición del Cogollo arrasó con Tumaco, Llanos y con Puerto Wilches, la enfermedad la tenemos en nuestra zona desde hace varios años, la única alternativa que teníamos era erradicar pero si continuamos haciendo eso no va a parar la enfermedad y nos vamos a quedar sin plantación, detuvimos las erradicaciones y comenzamos hacer tratamiento utilizando estimulantes para los vegetales, pero seguimos yendo detrás de la enfermedad”, relató el ingeniero Delmides.

NUEVAS ALTERNATIVAS

En ese sentido, buscaron otra alternativa, montaron una parcela experimental con un producto comercial parecido a los microorganismos de las biofábricas que estimuló las raíces de las plantas y la enfermedad en ese lote se detuvo, pero es algo muy costoso donde se gastaron mucho dinero en ese tratamiento.

“Entonces como yo tenía el contacto de Álvaro que tiene experiencia en el manejo de esos productos en el banano, lo contactamos y llevamos más de un años trabajando con él pero las palmas africanas, debido a que eso se ha convertido en la punta de lanza de nuestra empresa para los próximos años porque nos hace productivos y sanos”, precisó Ospino.

Agregó que “sea lo que sea que me produzca la Pudrición del Cogollo está solo porque sobre la base de todos los malos usos que le hemos dado al suelo, aplicación de herbicidas, aplicación de una gran cantidad de cosas, los microorganismos benéficos han disminuidos y solo tenemos presencia de microorganismos fotopatágenos, la apuesta en escena es recuperar ese equilibrio natural que tenemos en el suelo para poder disminuir el potencial de inmoculos que tiene esa enfermedad”.

Los productos que arrojan las biofábricas son bioestimulantes que producen una serie de fitohormonas que estimulan el crecimiento foliar y radicular de las plantaciones, además de eso liberan nutrientes como fosforo, potasio, nitrógeno y una cantidad de microorganismos que descomponen la materia orgánica, eso me permite tener un mejor suelo.

El ingeniero Delmides, también indicó que “la bioestructura se trata de todos esos microorganismos que habitan el suelo ellos no tienen boca pero se alimentan a través de su pared celular y por ahí mismo excretan, esas sustancias que ellos botan forman la bioestructura en el suelo que es lo que se nos ha perdido, donde las raíces de los vegetales puede desarrollar todos sus procesos fisiológicos”.

 ‘BUSCAMOS GANARLE LA PELEA AL PC’

El Grupo Dávila & Dávila con su empresa Padelma busca ganarle la pelea a la Pudrición del Cogollo y seguir siendo productivos y para eso han hecho grandes esfuerzos, puesto que están convencidos que tienen que recuperar el suelo para poder ganarle sanitaria y productivamente a este negocio que cada día está más difícil, según dijeron los ingenieros.

Cabe mencionar que esta empresa tiene planta de beneficios, tiene refinación y tiene plantaciones productivas, es decir, está completa para seguir siendo un gran referente en este mercado.

“La biofábricas se usan para todos los productos, en el caso del banano visite unas plantaciones y me sorprendió ver a las 12:00 del mediodía las hojas funciones abiertas, ver cómo es posible manejar la sigatoka negra simplemente con estos productos, de pasar de 50 aplicaciones de fungicidas a no aplicarlo sino aplicar un biofunguicida, la diferencia y los costos son aterradores”, manifestó Ospino.

Añadió que “me mostraron plantaciones que estaban en 1.700 cajas la llevaron a 2.400 cajas solamente haciendo uso de eso, realmente tenemos que revaluar el concepto de lo que es la agricultura, la revolución verde pasó a la historia, nos vendieron el tema de los tractores, de los fungicidas e insecticidas pero se olvidaron del concepto de la naturaleza, la naturaleza no produce esos químicos, quien fertiliza un bosque, pero el bosque es sostenible por sí solo, porque todos esos procesos están inmersos que se nos olvidó desde el punto de vista productivo, hemos acabado con los suelos y el agua, ese el concepto que debemos mirar al futuro que le vamos a dejar a nuestros hijos”.

EQUILIBRIO

DEL SUELO

“Para recuperar el equilibrio microbiológico del suelo, hay bioinsecticidas y  biofunguicida para poder manejar y controlar plagas y para manejar cierto tipo de enfermedades, es una puesta en escena fuerte, pasar de usar químicos a utilizar algo biológico, no todo el mundo tiene el valor de hacer un cambio un paradigma, pero estamos convencidos que funciona”, señaló el ingeniero Delmides Ospino.

Por su parte, el ingeniero Germán Valencia, jefe de Fertilización, indicó que “me encuentro a cargo de la materia orgánica, la idea del proyecto es dar a conocer a las demás personas cuáles son los beneficios, la biofábricas que es la producción de microorganismos benéficos y la segunda fase es la producción de materia orgánica a la cual también se le aplican esos microorganismos, que son los que van ayudar asimilar los nutrientes y por ende lograr en las enfermedades disminuir su patógenos”.

Además dijo que “el bagazo se pone en hileras  y se revuelve con la maquina, pero antes de eso hay que aplicarles los microorganismos de las biofábricas para que se descompongan más rápido y así ayuda a la estructura física del suelo y las plantaciones asimilan mucho mejor los nutrientes”.

LA HISTORIA DE LAS BIOFÁBRICAS

Álvaro Guerra, asesor de las biofábricas en Padelma, dijo que “el programa llega a Colombia a través de la Clac,  coordinadora latinoamericana y del Caribe de pequeños productores y trabajadores de comercio justo, a través de un análisis de producción que se hizo entre Colombia, Ecuador y Perú en ese tiempo en el 2015 estaba la producción del banano en el 17% es algo que no es rentable, entonces nace traer el programa de biofábricas a través de ingeniero Walter Herrera que fue contratado por la Clac, ellos nos dictaron capacitaciones por dos años, donde cada tres meses venían los ingenieros de Costa Rica y nos enseñaron toda esta tecnología”.

Agregó que “nosotros en la Cooperativa de banano porque soy productor de banano, hicimos una biofábricas pequeña pero para probar los productos porque era algo nuevo y nosotros no teníamos ese conocimiento, nos tomó dos años estudiar esos productos, cogiendo las variables hasta que se llegó al punto que necesitábamos comprobar que esos productos sí servían en la producción de banano. Los tres objetivos fueron aumentar la productividad, bajar los costos de producción y contribuir con el medio ambiente, porque ya no estábamos arrojando esa cantidad de químicos, con lo que estábamos matando toda la actividad microbiológica que tenía nuestro suelo”.

También precisó que “nosotros hace 20 y 30 años nuestros abuelos para sembrar que hacían quemaban el suelo o aplicábamos herbicidas y con eso matábamos toda la actividad microbiológica que había ahí. Tuvimos resultados positivos en la producción de cajas por hectáreas, estábamos en 30 cajas por hectárea en el 2015, hoy en día tenemos fincas de 65 cajas por hectárea, bajamos los costos de producción, bajamos el consumo de agua, estos productos al estar aplicándolo al suelo también los productores bajaron el consumo de agua”.

Asimismo, Guerra hizo referencia sobre otro programa con el que van medir la huella hídrica para proponer esa iniciativa a nivel internacional a los consumidores, “la idea es mostrar que utilizando estos productos bajaremos la huella hídrica, debido a que vamos a saber cuántos litros de agua se gasta un productor de banano para producir un kilo de banano y así en otros productos vegetales”, expresó.

LOS DETALLES DE

LAS BIOFÁBRICAS

“La base fundamental del proyecto son microorganismos de montaña y pasto fermentado, donde obtenemos los microorganismos en la Sierra Nevada, en el lugar donde vayamos a establecer la biofábricas haya vamos a escoger una montaña donde no haya pasado personas y de ahí traemos los microorganismos que son la baracas secas, la traemos al sitio de influencia, la almacenamos donde están las matrices de pasto fermentado que es donde guardamos las proteínas y otras bacterias. En los microorganismos de montaña hay cantidades de comunidades de microorganismos benéficos, lo que es la columna vertebral del proyecto”, señaló Guerra.

El asesor de Padelma, añadió que “cada tanque tiene un producto diferente, debido a que salen fungicidas, insecticidas, bactericidas, todos son orgánicos, se realizan tres mezclas una que se aplica al área foliar, al suelo y otra para el control de plagas. Cuál es la dinámica de estos productos, es que si yo compro un fungicida nada más va a matar todo lo que encuentre como plaga pero nunca va a fertilizar, estos productos son diferentes, si yo voy aplicar un producto foliar eso lleva insecticida, fungicida y abono, él me va a controlar la plaga y me va a fertilizar, si hay heridas las cicatriza”.

Es importante precisar que el proceso demora alrededor de tres meses, la matrices duran 30 días en fermentación con cierre hermético y de ahí pasan a los tanques de las biofábricas, ahí lo vuelven líquidos y hacen la fermentación anaeróbica, además a los tanques no les puede entrar oxígeno.

Al tanque se le pone una botella con agua para que cuando bote el aire haga burbujas pero no reciba oxígeno, de igual forma, tiene una tubería por donde entra el agua, se le echa melaza con salvao de arroz a la materia prima que va en sacos y cogen solo el líquido con los microorganismos que votan los productos, luego de cargado el tanque se cierra y se abre en un mes, manifestó el asesor de las biofábricas de Padelma del Grupo Dávila & Dávila.

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