Unidad real

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La unidad como valor esencial de convivencia, desarrollo, crecimiento, progreso y demás otros avances ha sido línea principal de esta columna, en la comprensión que optar por derroteros distintos nos llevarán a la disolución. He entendido siempre que una vez surtidos los debates, es lo primero pensar en territorio, como lo hago desde el momento mismo del último ejercicio electivo, no habiendo encontrado eco hasta la aparición del comunicado de prensa emanado de la Gobernación del departamento, convocándonos a todos en tal sentido, lo cual es plausible, no obstante haber surgido múltiples voces indicando que lo cual ha sido obligado, en atención a haber sido objeto Gobernador y alcaldesa de Santa Marta, de rechazo, ante sus desafortunados anuncios de establecer convenios en los que se ve a las claras la intromisión extranjera con tintes de adoctrinamiento en las áreas de salud, educación y deporte.

No pretendo bajo punto de vista alguno entrar en disquisiciones de orden constitucional ni legal, solo referir qué en democracia dentro de un Estado de Derecho, se requiere de la existencia de unos presupuestos mínimos a ser observados que se encuentran debidamente plasmados en normas e instituciones que acreditan su naturaleza, así como expresan y encarnan los valores compartidos y canalizan el funcionamiento de las relaciones administrativas públicas y sociales, definitivas para organizar la vida colectiva.

El departamento del Magdalena, su capital Santa Marta y municipios todos, condenados estarán al fracaso de no estar unidos camino a su transformación. Entender que irle bien a sus gobernantes en cuanto a su gestión, gerencia e integral e integrador manejo administrativo público en general, es garantía que a todos nos ira bien, mejor y desbrozaremos rutas hacia una democracia de realidad indiscutible, de ahí que las acciones y decisiones gubernamentales deban ser justas y no chocar con los valores o preferencias más sentidas, a efecto de no ser censurables ni generar preocupaciones sociales, sino que encuentren la senda propicia de soluciones, que además de satisfactorias, sean comunitariamente  provechosas en alto grado.

Debemos todos propender por ir tras por la mejora de resultados sociales, lo que precisa de la convicción compartida por los ciudadanos y sus gobernantes respecto de los análisis producidos, las condiciones demandadas y las compensaciones mejores que faciliten alcanzar las metas deseadas, a fin que aparezca en el territorio la satisfacción social como consecuencia del pluralismo existente y como condición para seguir mejorando en democracia. [email protected] *Jurista

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