Caminos de sensatez

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La sensatez la encontramos definida como la cualidad que tienen las personas que muestran buen juicio, prudencia y madurez en sus actos y decisiones; la cual debe ser implorada particularmente y de manera permanente por quienes detentan el poder formal, quienes además están obligados a respetar en toda su esencialidad y dimensión los derechos humanos y la democracia, cuidándose de no intranquilizar ni indignar a los ciudadanos, así como observar los cauces por los que camina la vida democrática.

Todo lo cual, como reafirmación del compromiso de adelantar un buen y mejor gobierno, donde gobernanza (interacciones y acuerdos entre gobernantes y gobernados, para generar oportunidades y solucionar los problemas de los ciudadanos, y para construir las instituciones y normas necesarias para generar esos cambios) y gobernabilidad (semánticamente, capacidad de ser gobernable; y, conceptualmente, relación que se manifiesta cuando existe un estado de equilibrio en el ejercicio del poder político derivado de la solución de demandas sociales y la capacidad de los gobiernos de atender éstas de forma eficaz, estable y legítima), converjan en beneficio de todos los gobernados.

Se percibe a decir de muchos quienes lo han consignado en distintas tribunas de opinión, que en el departamento del Magdalena se vive hoy un clima político enrarecido, signado por una exasperada polarización y pasiones contradictorias de esperanza, como también de vacilación, impaciencia y animosidad, que entorpece en mucho los caminos para consolidar una prosperidad en paz, que de definirse positivamente garantizaría el ejercicio de los derechos constitucionales en libertad, sin arbitrariedades, amenazas ni diferencia alguna.

En ruta a sólidas estructuraciones, buenos como óptimos serían diálogos (o debates si se quieren) en paz y democracia, sin sombras en el horizonte que pudiesen empañar el derecho, entre otros, a las libertades de reunión, circulación, asociación, expresión y opinión, en lo que de acuerdo deben estar instituciones, autoridades, medios de difusión, dirigentes, grupos, partidos, movimientos cívicos, políticos y sociales de todas las corrientes, tendencias, banderías, ciudadanía y comunidad en general, donde violencia, rencor, resentimientos, discriminación desaparezcan de la faz del departamento y se direccionen todos los esfuerzos en la búsqueda y procura incesante de ecuanimidad, equilibrio y gobernabilidad democrática, con lo que se evitaría toda clase de persecución política.

Requerimos como magdalenenses de una grande como poderosa exhortación a todos nuestros dirigentes, para qué depuestas las animosidades, caminemos por senderos de real democracia, en vía de resolver entre todos, como debería y tendría que ser, los uno y más problemas que acusamos como departamento. [email protected]

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