Se ´disparan´ los suicidios en el Distrito

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El aumento de casos en las últimas semanas genera un nuevo debate y es el reclamo de políticas públicas de promoción de la salud mental y prevención del suicidio, a las que se debería entrar a analizar su efectividad.

La preocupación por los constantes casos de suicidios registrados en las últimas semanas en la ciudad, no solo han prendido las alarmas de las autoridades, generado consternación en la ciudadanía, sino también que han puesto sobre la mesa un tema sobre el cual poco o nada de habla en la ciudad.

Solo según el reporte de las autoridades en el mes de febrero se registraron 6 casos, siendo estos: Isbelia Patricia Mazenet quien se ahorcó en su vivienda en el sector de Gaira. Didier José Villalba Sisnero fue el joven que decidió quitarse la vida en el corregimiento de Bonda. Carlos Mario Parra Sayas, se ahorcó en una de las habitaciones del inmueble donde residía.

Los reportes entregados también indican casos como el de Jhan Carlos Mendoza Alemán, joven de 18 años de edad que decidió acabar con su vida bajo la modalidad de ahorcamiento. Ángel Virgilio González Ipuana, quien hallado suspendido del techo con unas cadenas en el cuello, Cipriano Peña Ortiz, trabajaba como vendedor de agua y decidió quitarse la vida. Todos estos hechos ocurridos en una semana, en la que se evidenció la creciente ocurrencia de este enemigo silencioso como es denominado.

Precisamente, a diferentes factores señalan las autoridades se puedan estar presentando estos casos, que han prendido las alertas, siendo la depresión al que refieren los expertos en la materia, se deba esta situación, pero a la cual han señalado de igual forma se extienden las diferentes redes de atención a quienes estén considerando esta medida, para así prestar el acompañamiento necesario que permita que desistan de esta lamentable decisión.

Y es que si bien las cifras exponen un panorama crítico, teniendo en cuenta que en el año 2019, se registraron en la ciudad con base en el boletín epidemiológico número 52 del Instituto Nacional de Salud, en Santa Marta ocurrieron 242 casos, lo que representó un aumento del 11% frente al mismo periodo del año anterior cuando se presentaron 219 casos, lo que no solo evidencia una situación que debe ser atendida por las autoridades médicas, sino también debe ser abordada desde los mismos barrios.

De acuerdo a la información entregada por la Organización Mundial de la Salud, en el mundo se suicida una persona cada 40 segundos y por cada caso hay 20 intentos fallidos. En Colombia, precisamente en el Magdalena las cifras son igual de alarmantes.

NO TODO ESTÁ PERDIDO

El principal mensaje que comunican las autoridades y los especialistas en la materia, es que aquellas personas que están contemplando esta posibilidad de acabar con su vida, divisan un panorama en el que esta es la única salida al padecimiento que sufren y que eso les nubla la concepción de un futuro donde estos problemas no son parte de ese escenario.

Ante esto, la frase que puede cambiar la vida de las personas en un momento determinado es “no todo está perdido”, según los expertos, invitar a estas personas a imaginarse un futuro y las experiencias que se puedan vivir en este, les permitirá en ocasiones a quienes intente suicidarse evidenciar que precisamente, no todo está perdido y tienen posibilidades de poder superar el padecimiento que tienen.

“El intento suicida es el resultado de un situación desesperanzada de la vida, la cual si uno acompaña a las personas en duelos familiares, momentos de problemas o frustración, eso los lleva a crear futuro, por eso, por ejemplo en los proceso terapéuticos que desarrollamos lo que se hace es enfocar en eso, y el mensaje de que en la vida no es lo que a uno le pasa, sino que se hace eso con eso que le ocurre” aseguró la médica siquiatra Hasbleidy Obispo Rovira, quien trabaja con la Fundación para la salud mental, Fusamen.

Esta situación genera un nuevo debate y es el reclamo de políticas públicas de promoción de la salud mental y prevención del suicidio que al parecer no están a la altura de las circunstancias debido al incremento de muertos por esta modalidad.

LAS SEÑALES

Según los expertos y lo que señala en este caso el Instituto Nacional de Salud en su guía sobre cómo entender el suicidio como problema de salud mental, un paciente con riesgo suicida se podría reconocer porque han estado en contacto con médicos y otros profesionales de salud antes del intento, muchas de estas personas con intento o suicidio consumado tienen un historial familiar de trastornos mentales, presencia de pensamientos o planes de autolesión en el último mes o año, alteraciones emocionales graves, agitación o extrema violencia, aislamiento social entre otras.

Las principales recomendaciones que hace el personal del hospital al detectar alguna conducta o comportamiento de sospecha sobre intento de suicidio son, interesarse genuinamente por la situación y vida del ciudadano, escuchar, mostrar empatía y mantener la calma, mostrar que realmente le preocupa que esté confundido y en conflicto, preguntar sin miedo, pero sin intención de culpabilizar la presencia de intentos de suicidios previos, mostrar que le preocupa que algo malo le pueda pasar.

 “Una de las bases también es que no solo los siquiatras tengan la capacidad de identificar posibles casos de suicidios, los médicos generales también podrían tener esas capacidades para que hagan una evaluación precisa y puedan remitir (…) entonces esto hace parte de unas políticas que se deben mejorar que lleven a entender las señales que hay que son muchas y que la identificación de una y el acompañamiento lo puede cambiar todo”, señaló la médica siquiatra Hasbleidy Obispo Rovira.

En Santa Marta, la Secretaría de Salud, en el marco de sus competencias de Inspección Vigilancia y Control, dio a conocer que de acuerdo con el reporte del aplicativo Sivigila la mayor cantidad de casos reportados de suicidio representan al grupo de edad entre los 15 y 19 años con 56 casos notificados; 20 y 24 años con 46 casos notificados; y un último grupo ente los 10 y 14 años con 42 casos.

Los niños y adolescentes se convierten en una población muy frágil, en la mayoría de los casos cuentan con una capacidad limitada para resolver problemas, pudiendo aumentar el riesgo de suicidio debido a la falta de estrategias de adaptación en situaciones de estrés. En general en esta etapa de transición de finales de la infancia a la adolescencia se producen intensos cambios internos y externos causando un impacto en la capacidad emocional, física y mental.

¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR EL SUICIDIO?

Según el Instituto Nacional de Salud, a través de estrategias encaminadas a la restricción del acceso a métodos comunes de suicidio, como las armas de fuego y sustancias tóxicas. Los datos disponibles demuestran que la prevención, el tratamiento adecuado de la depresión, ansiedad y del abuso de alcohol y de sustancias reducen las tasas de suicidio, al igual que el contacto de seguimiento con quienes han intentado suicidarse.

Precisamente, en este apartado, la médica siquiatra Hasbleidy Obispo Rovira, agrega que, “no es un secreto que la siquiatría está estigmatizada no solo en nuestra región, sino en el país, porque sencillamente está el temor de que se le catalogue como loco al momento de acudir a una consulta, y eso sencillamente, puede terminar también afectando la forma en la que la personas con indicios de intención no acuden a buscar ayuda (…) el sensibilizar a la gente sobre la prevención en salud mental, termina también impactando en como los pacientes puedan entender que tienen otras opciones de ayuda”, precisó Obispo Rovira.

ATENCIÓN A LOS JÓVENES

La preocupación que ha generado en el sector de la salud y que pone en la lupa a la población adolescente y juvenil que vienen siendo los actores principales de este problema de salud mental, ha conllevado a que desde las entidades medicas se recalque el mensaje de puertas abiertas para atender a aquellos que contemplen esta decisión.

 Uno de estas entidades, es el Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche, que a través del área de Siquiatría se estará ofreciendo sesiones especiales para grupos de apoyo con personas que se encuentren en riesgo de suicidio.

Según lo explica la doctora Beatriz Caamaño, coordinadora del área, las principales causas que están llevando a nuestros jóvenes a tomar estas decisiones fatales serían las frustraciones o necesidades insatisfechas, sentimientos de depresión y desamparo, conflictos ambivalentes entre la supervivencia y una tensión insoportable, una disminución de las alternativas y una necesidad de escapar.

 “Es necesario que se instauren acciones de promociones y protección de la salud mental y de detección precoz de las alteraciones de estas mismas, hay que hacerlo en las diferentes etapas del ciclo de vida, desde los niños, adolescentes, en el adulto joven, en el trabajador y adulto mayor. Estas promociones es una de las líneas fuertes de nuestro plan decenal de salud pública (PDSP), donde hay un componente llamado salud mental y convivencia social, donde el suicidio o el intento de suicidio es uno de los objetivos principales a tratar”, precisó la doctora Caamaño.

Agrega que, “los médicos generales y todo el sector de salud debe tener una preparación en pregrado para poder detectar el riesgo de suicidio y poder iniciar las acciones pertinentes. Es preocupante que en las formaciones académicas y en todos los ámbitos encontramos un fuerte estigma que pesa sobre todo lo que tenga que ver con enfermedad de salud mental y psiquiátrica. No estamos aceptando, ni permitiendo en nuestra sociedad las enfermedades de salud mental, nos burlamos de ellas y hasta nos parecen vergonzosas hasta el punto de ser ignoradas”, señaló con preocupación la Coordinadora del área de Psiquiatría del Hospital Julio Méndez Barreneche.

Por su parte, la psicóloga Katia Mora Herrera, sostuvo que en el caso de las mujeres que se han suicidado, estas utilizan métodos menos agresivos que el de los hombres, – que en la mayoría de veces se registra con arma de fuego o con modalidad de ahorcamiento, – las mujeres buscan una forma menos dolorosa, donde pueda haber posibilidad de ser auxiliadas o salvadas por alguien que se percate del hecho.

Por otro lado, indicó que desde el modelo psicológico se puede afirmar que el hombre tiene menos manejo de control en ciertos patrones de afrontamiento a situaciones, pero la mujer tiene mayor maduración que un hombre; es por esto que los casos en personas de género masculino han venido aumentando los últimos meses.

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