Lutero, quinientos años

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Mediante el Edicto de Milán en el año 313, el emperador romano Constantino el Grande legalizó la religión cristiana. El Primer Concilio de Nicea (325) inició la expansión del cristianismo en Europa. En 756 el rey franco Pipino el Breve, donó al papa los territorios que había tomado de los longobardos, creándose así los Estados Pontificios, de los cuales el Papa era monarca absoluto. Durante este periodo hasta el Renacimiento la historia de la iglesia estuvo llena de avatares, incluido el cisma de Avignon, pero también la aparición de la escolástica y la creación de órdenes religiosas que subsisten hasta hoy. Desde 1400 la monarquía papal se comportaba, con algunas excepciones, como las otras, con sus lujos y también con sus perversidades.

El 31 de octubre de 1517, Martín Lutero, un monje agustino, clavó en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg las 95 tesis en las que condenaba la riqueza, el lujo y “el paganismo” de la corte pontificia. También se refería a la venta de las indulgencias -una remisión del castigo temporal en el purgatorio por los pecados ya perdonados-. Esta práctica se remontaba al siglo III cuando los mártires ofrecían su sacrificio por los pecados de los que quedaban vivos. Más adelante se podían comprar indulgencias, cuyo producto sirvió para construir grandes catedrales como Notre Dame de París y la basílica de San Pedro en Roma. Pero ya desde finales del siglo XIV se empezó a criticar este negocio y los papas reaccionaban temerosos de perder esta fuente de ingresos.

El papa pidió a Lutero que se retractara de 41 de las 95 tesis pero éste quemó públicamente la bula pontificia. León X lo excomulgó el 3 de enero de 1521. Unos días más tarde Carlos V inauguró la Dieta de Worms, a la que fue invitado Lutero a retractarse pero no lo hizo y el 25 de mayo de 1521 el emperador  lo declaró hereje.

Los príncipes alemanes apoyaron a Lutero, que aún no se apartaba de su fidelidad al papa y al emperador, porque un cisma los libraba de pagar el diezmo a la iglesia.

En la Dieta de Espira (1526) se aprobó que cada príncipe pudiera decidir la religión de los súbditos, lo que fue revocado 3 años más tarde (Segunda Dieta), pero en la Paz de Asburgo (1555) entre el Emperador y la Liga de Esmacalda se ratificó como una solución entre católicos y protestantes. Entre tanto, el protestantismo se extendió en Europa, en particular en el norte del continente.

El Concilio de Trento (1545-1563) emprendió efectivamente una necesaria reforma de la iglesia que perdura hasta hoy.

El papa Juan Pablo II realizó una labor ecuménica para acercarse a la infinidad de iglesias protestantes, pero en particular a las grandes y tradicionales. El 31 de octubre de 1999, levantó la excomunión a Lutero. En la misma fecha pero de 2016, en Lund, Suecia, en la Declaración conjunta de la Federación Luterana Mundial y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos se dijo que “pedimos perdón por nuestros fracasos, las formas en que los cristianos han herido el Cuerpo del Señor y se han ofendido unos a otros durante los 500 años transcurridos desde el inicio de la Reforma hasta hoy.”

Coda: Yo, en lo personal, doy gracias a Dios de haber nacido católico.

Abogado

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