La obligación de mejorar

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Interesa para todos que nuestras nuevas administraciones en lo municipal y departamental, apunten a la gestión de éxitos económicos de importancia de cara a combatir la pobreza y generar verdaderos procesos de cambio. Mucho es lo que falta nos hace, que no permite que nos sintamos a gusto, más sí descontentos por vía de comparación con municipios y departamentos tanto vecinos como en el orden nacional. Tenemos una población pobre, pauperizada, desconsolada, lo que no es personal percepción, sino una realidad que viene de tiempo atrás y va a persistir aún mucho más en el futuro, de no manejarse adecuadamente esta situación que opera como un flagelo de graves dimensiones y particularidades, que si no se subsana generará sin duda malestares de impredecibles consecuencias.

La pobreza, medida multidimensionalmente, es como se indica, categoría que contiene, además de la falta de acceso a recursos monetarios, bienes del hogar, educación, empleo digno y de calidad, así como atención en salud. Es condición humana que se origina en el acceso desigual a recursos, a oportunidades, a la participación informada, a la seguridad y justicia, entre otras dimensiones que afectan el ejercicio de los derechos fundamentales individuales y colectivos. Con excepciones, nuestra población no tiene atención de salud, tocándole acceder a centros de baja calidad. Una educación, manejada en contexto decimonónico. El empleo informal, lamentable, inseguro, sin porvenir. El empleo formal, con grandes riesgos para las empresas legales por las exigencias impositivas que las afectan en prestaciones laborales y exceso desmedido de cargas laborales, que constriñen al empresario y sus trabajadores que se mantienen, como consecuencia de lo dicho, en riesgo constante de perder su empleo.

Está claro que nuestra sociedad aún no resuelve de manera satisfactoria temas fundamentales relacionados con salud, educación, transportes, legislación-justicia y vivienda-urbanismo, requiriéndose alternativas de acción respecto de materias específicas al interior de los temas principales que nos aquejan. Soportamos dificultades graves en distintas materias, lo que demanda ir tocando los temas mayormente neurálgicos dentro de un contexto económico y social sustentado por un consenso más o menos aceptable, respecto de los papeles del Estado como del sector privado, debiéndose definir marcos de financiamiento prácticos y sólidos, junto al desenvolvimiento de las actividades económicas tradicionales, como soportes sustanciales en la construcción de un departamento moderno que apunte a su integral prosperidad.

Hoy más que nunca se hace necesario el diálogo entre quienes deben asesorar e influir en quienes tienen la responsabilidad de decidir el destino de nuestros municipios y departamento, plantear ideas, discutirlas, aceptarlas o rechazarlas en una sana, fructífera y necesaria polémica. Hacer del futuro un propósito de permanente continuidad en el futuro, con multiplicidad de temas y opiniones que lo enriquezcan camino a la aspiración de un mundo mejor. No más equivocaciones por favor. El Magdalena no las resiste más. [email protected] *Jurista

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