Cierre de fronteras sorprendió a los venezolanos

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 Tal como sucedió durante el último cierre de fronteras –ocurrido en el año 2019- las trochas se convirtieron en la alternativa de los venezolanos.

Unos 50 mil transeúntes cruzan a diario entre Colombia y Venezuela por los puentes que comunican al Táchira con Norte de Santander. Ayer, miles de personas que se movilizaban desde distintas ciudades de Venezuela hacia Colombia para abastecerse de alimentos y medicinas, fueron sorprendidas por el cierre de frontera ordenado la noche del viernes por el presidente Iván Duque y optaron por las trochas en un intento por lograr su cometido.

Según información aportada por el alcalde de San Antonio, William Gómez, entre la noche del viernes y la madrugada del sábado arribaron al terminal de la frontera unas 122 unidades de transporte colectivo, que movilizaron a unos 8 mil pasajeros, principalmente provenientes de ciudades como Caracas, Barquisimeto, Valencia e incluso algunas del oriente del país.

 “La mayoría corresponde a viajes contratados de ida y vuelta, por lo que al conocerse la medida de cierre, muchas de estas unidades regresaron junto con sus pasajeros a sus localidades de partida, aunque hubo otro grupo de viajeros que decidió quedarse en la frontera para intentar cruzar a Colombia por los pasos informales”, explicó el mandatario local.

Agregó que tras conocerse la noticia, la mayoría de los viajes programados por las diferentes líneas de transporte fueron suspendidos.

Desde el viernes, tanto en el terminal como en los accesos al puente habían sido instalados lavamanos portátiles y dispensadores de gel antibacterial, como parte de las medidas preventivas implementadas por las autoridades venezolanas.

En San Cristóbal, los supermercados lucían abarrotados de compradores desesperados por adquirir alimentos. Algunos establecimientos limitaron las ventas a solo tres productos por persona.

NO ACEPTABAN EL CIERRE

Tal como sucedió durante el último cierre de fronteras –ocurrido en el año 2019- las trochas se convirtieron en la alternativa de los venezolanos que persistían en su intento de cruzar a territorio colombiano, y también como ocurrió en esa oportunidad, los accesos a estos pasos informales fueron controlados por grupos irregulares que cobraban entre dos mil y tres mil pesos a cada persona para poder cruzar, aunque el despliegue desarrollado por las autoridades colombianas a lo largo del río Táchira, impidiera a la mayoría de los transeúntes lograr su cometido.

 “El coronavirus es una ganancia para los trocheros, mientras pasan las horas y los días las tarifas aumentarán” dijo Sindy Sánchez, mientras que María Sanabria comentó que “es peor el remedio que la enfermedad, entrará mayor contaminación (del virus) por las trochas”.

Así las cosas, mientras la Avenida Venezuela y la Aduana principal de San Antonio lucían poco transitadas la mañana del sábado, las calles que conducían a las diferentes trochas bullían de actividad. Entre las más utilizadas por los venezolanos, la adyacente al CDI, la trocha La Mona, El Platanal y La Siete.

Es de precisar que la sorpresa no solo fue del lado venezolano. Anonadados, con lágrimas en los ojos y desesperados, así se encontraron varios ciudadanos del vecino país a quienes también les tomó por sorpresa la medida tomada por el presidente Iván Duque.

Muchos intentaron de diferentes formas convencer a los policías y militares que custodiaban el puente e incluso rogaron enviar recados, pero no lograron, al menos por el puente Francisco de Paula Santander, llegar a su país o no de forma regular.

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