El bolsillo de los colombianos, otra víctima del coronavirus

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Un incremento en el precio de los alimen­tos, un innegable impacto sobre las dinámi­cas laborales de millones de colombianos, muchos de los cuales se encuentran en la informalidad; un duro golpe para sectores como las aerolíneas, el turismo, el entrete­nimiento y muchos más, son solo algunas de las realidades que ha traído consigo la pandemia del Covid-19 a Colombia y que están poniendo a los colombianos en uno de los momentos más complejos de la historia del siglo XXI.

No son pocas las preocupaciones que este fenómeno ha traído en materia laboral. La determinación de quedarse en casa para prevenir el contagio del virus es algo que ha terminado por desestabilizar a cientos de empresas y a millones de trabajadores. En menos de una semana, las operaciones de varias compañías han tenido que sus­penderse y muchos comienzan a temer por sus trabajos.

De acuerdo con el más reciente informe del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, se estima que el número de trabajadores impactados no será inferior a los 14 millones, de los cuales muchos se encuentran en situación de informalidad.

Según el Dane, Colombia cerró 2019 con una tasa de informalidad correspondiente al 47 %, lo cual equivale a 5,7 millones de trabajadores que deben recurrir a activida­des no formales para generar los ingresos que necesitan.

Los empleos temporales no se quedan por fuera de los cálculos. Miguel Pérez, presiden­te de la Asociación Colombiana de Empresas de Servicios Temporales (Acoset), dijo que por lo menos 470.000 trabajadores de esta modalidad se verán impactados por la crisis social y económica que enfrenta el país.

El directivo confirmó que Acoset ha registrado un mayor impacto en los sec­tores de restaurantes, hotelería, turismo y transporte. También se han visto afectadas las actividades relacionadas con recreación.

Medidas como toques de queda decre­tados en varios departamentos y ciudades, además de la cuarentena preventiva a la que se han sometido millones de colombianos, han terminado por afectar la actividad de establecimientos dedicados a la venta de alcohol y al entretenimiento nocturno.

Asobares, gremio que representa estos negocios, ha señalado que más de 50.000 establecimientos están viendo afectados sus ingresos. Camilo Ospina, presidente del gremio, dijo que entre empleados directos y trabajadores independientes, cerca de 350.000 puestos de trabajo se han visto impactados por la actual situación.

“El 84 % de las empresas que hay actual­mente en nuestra industria, tienen entre uno y 50 empleados, por lo que estamos hablando de microempresas. Al hacer un observatorio sobre la viabilidad de que estas empresas sigan siendo rentables, en caso de que la crisis se prolongue, el 91,6 % de los encuestados respondió que se declararían en quiebra”, expuso.

Otro factor que amenaza la tranquilidad financiera de las familias colombianas tiene que ver con los precios de los productos de la canasta familiar. Las compras nerviosas, el sobreabastecimiento de muchos y la espe­culación, se han convertido en los fantasmas que comienzan a generar temor en el Índice de Precios del Consumidor (IPC).

En diálogo con Colprensa, el director del Dane, Juan Daniel Oviedo, explicó que las variaciones en los precios de productos básicos están en realidad determinadas por las decisiones de los consumidores. “En esencia, ese comportamiento de los precios, es el resultado de una afluencia masiva de consumidores a adquirir esos productos”.

Oviedo destacó que esta semana hubo productos que llegaron a tener variaciones entre el 45 % y el 70 % en sus cotizaciones. Ese fue el caso de la papa, que pasó de costar aproximadamente 924 pesos por kilo la se­mana pasada, a 1700 pesos en Corabastos. El maracuyá, la cebolla, la zanahoria y la mora presentaron comportamientos similares.

“En cierta forma, quien tiene la batuta en el comportamiento de los precios es el consumidor. En este momento la oferta de abastecimiento de productos básicos en el país es bastante estable”, explicó.

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