El deporte, un todo magnífico

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Realiza Santa Marta, Distrito Turístico, Cultural e Histórico, del 11 al 25 de noviembre, los XVIII Juegos Bolivarianos, con la participación de las Repúblicas de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú, Venezuela, y como países invitados, El Salvador, Paraguay, Puerto Rico y República Dominicana, evento que deberá servir a nuestra ciudad y a los suyos para entender que es y debe seguir siendo el deporte una experiencia de crecimiento colectivo comprendido como un todo magnífico. No existe otra actividad que empodere tanto, que genere tan alto sentido de unidad ni que provoque tan buenas como positivas emociones, debiendo ser parte sustancial de nuestra sociedad, toda vez que ayuda a modelar en alto grado muchos como distintos aspectos de identidad y ojalá de pertenencia para nosotros.

Variadas han sido las posturas en pro y en contra desde el momento mismo en que fuimos escogidos como sede de estos juegos. De una parte, que nunca habíamos sido objeto de acto tan especial. Que tal suceso nos ayudará a crecer económicamente en distintas áreas. Que nos quedan 12 nuevos escenarios deportivos y una ciudad transformada. Que nos vamos a mostrar ante un importante número de naciones. Que nos quedará una importante experiencia deportiva y será promisorio nuestro futuro deportivo ya que se espera se incremente su práctica. Que nunca habíamos visto tantos (50) campeonatos en competencia.

De otra parte y en manera opuesta se alzan voces argumentando que no estábamos preparados para ser sede de un evento de esta naturaleza. Que no se supieron escoger las prioridades frente a las muchas urgencias que acusamos. Que las administraciones anterior y actual de la ciudad de manera abusiva y por demás arbitraria está apropiándose y aprovechándose de unos juegos en los que labor importante ejercieron Alberto Riascos, y coadyuvaron en gran medida el Senador Honorio Henríquez, lo mismo que los hoy Representantes a la Cámara del departamento, a quienes no se les ha dado el reconocimiento que su oportuna gestión merece.

Igualmente, que en esta clase de eventos la mayoría de los recursos debe invertirse para adecuar en mejor forma la ciudad y una parte de ello en los escenarios que realmente fueren menester a diferencia de lo que aconteció en Santa Marta, donde fue todo lo exactamente contrario. Que hubo evidente improvisación, producto de lo cual realizaremos unos Juegos en escenarios inconclusos. Que no fue suficiente la gestión de la Administración Municipal ante las instancias pertinentes, sino más bien negligente, por cuanto de haber sido adecuada, mayores recursos pudieron definirse en favor de los juegos. Que son supremamente exagerados los costos de las obras. Que una vez pasados los juegos, que como samarios debemos e importa apoyar, necesarios son pormenorizados controles político y social. Que a decir de expertos no había necesidad de demoler algunas de las instalaciones deportivas existentes, ya que repotenciadas seguían siendo óptimas; y menos para cambiarlas por otras, que se bien nuevas, se hicieron con material prefabricado y con menor capacidad de público.

De la misma manera, que los escenarios no se terminaron y son apenas propicios para una Universidad y no para una ciudad que piense en una real y verdadera proyección. Que nos conformamos con poco al seguir siendo pobre nuestra infraestructura deportiva. Que de manera patética y palmaria por demás quedará expuesta ante la faz del mundo nuestra incompetencia. Que no nos hemos portado a la altura que exigen justas como estas; y, qué si bien las comparaciones son odiosas, Cali con casi la misma población con que hoy contamos en la ciudad, adelantó en 1971 con lujo de competencia los VI Juegos Panamericanos, con escenarios que aún hoy, 46 años después, siguen vigentes; así como muchas otras objeciones que sería prolijo enumerarlas.       

Con todo lo expuesto en las anteriores posturas, soy de la opinión que las presentes justas deportivas deberán servirnos como nuevo punto de partida para crecer en tan significativa y enaltecedora actividad, al tiempo de llevarnos a compartir sanas pasiones. El hecho de ser anfitriones de tan singular evento, nos hará por sí mismo, una de las más importantes ciudades deportivas del país, lo que, junto con su exuberante naturaleza, paisaje, calor humano y demás otros muchos atributos que poseemos, debe reafirmarnos en nuestra condición de ciudad amable, generosa, vibrante, culta, emocionante, lo mismo que presta y dispuesta, con la ayuda de todos, a alcanzar puestos de preeminencia regional, nacional e internacionalmente.

El deporte que reduce distancias, reconcilia, acerca a personas de diversas culturas, genera amistades nuevas, debemos apoyarlo siempre de manera generosa, más cuando afortunadamente hoy por hoy los deportistas están empezando a recibir el reconocimiento que se merecen. El deporte jalona progreso, mismo que debemos aupar en gran medida e ir en su búsqueda de manera inexorable. El deporte como tal y su práctica debe ser siempre una experiencia inolvidable, es ahí donde está su esencia, vale decir, ser tan competitivo como se desee. La competencia en los deportes debe ser a fondo, entre más luchada, mejor, sin olvidar que nada supera la familiaridad que genera ser parte de un equipo, el mismo que debemos hacer en la procura de una Santa Marta mejor y siempre superior.[email protected]

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