Todo lo que nos tienen que decir los árboles

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‘Los secretos olvidados del bosque’ es producto de una travesía a lo largo y ancho de Colombia, en donde recorrieron paisajes y regiones, con sus árboles característicos.

Generar conciencia de la necesidad y responsabilidad de acercarse más al medio ambiente, es uno de los objetivos que tuvieron Catalina y Natalia Zuleta al escribir ‘Los secretos olvidados del bosque’, producto de una travesía a lo largo y ancho de Colombia, en donde recorrieron paisajes y regiones, con sus árboles característicos, únicos, exaltando su importancia para su entorno.

Un trabajo que inició hace dos años. Es el tercer libro de las autoras que se han concentrado en temas como la creatividad y la sostenibilidad; lejos de ser un libro de ecología técnico y pesado, difícil de leer, ‘Los secretos olvidados del bosque’ son relatos que buscan ser inspiradores.

“Escogimos cinco árboles en estado de vulnerabilidad en el país. Estudiamos en cada una de las regiones cuáles son los retos de desarrollo sostenible que tiene el país. No es sólo lo ecológico, también lo que sucede con las comunidades en lo social, lo económico y cultural”, comentó Catalina Zuleta, una de sus autoras.

Por eso, escogieron árboles como La Palma de Cera que es el árbol nacional, huérfano y se demora en crecer cien años; también está el Guayacán, en La Guajira; el Encenillo, en el bosque cerca de Bogotá; el Palo de Rosa en el Amazonas y la Palma de Moriche en los Llanos Orientales. Tratando de mirar las distintas regiones del país y entender sus ecosistemas.

Según Natalia Zuleta, “cada uno de los árboles está relacionado con un valor que creemos que, si emerge en la conciencia de las personas, puede despertar una nueva visión de sostenibilidad. La idea era empezar a conectar a las personas con acciones, estrategias y realidades de transformación”.

Se encontraron, en buena parte de dichas regiones, mucha sabiduría y un relacionamiento muy especial con la naturaleza. Pese a las grandes dificultades que se viven en las regiones, las autoras lograron relatos sobre cómo las comunidades ven y se relacionan con árboles como la Palma de Cera.

“A diferencia de lo que nos ocurre en las ciudades donde nos solemos concentrar en la modernidad y las posibilidades que nos brinda la tecnología, en dichas regiones, las personas crecen con una intuición y unos saberes, con relaciones armónicas y equilibradas que hemos ido perdiendo”, dijo Catalina Zuleta.

Las autoras trabajan en el Gimnasio Fontana, el primer colegio carbono neutro en Colombia, comprometidos desde hace cinco años miden, compensa la huella de carbono, para equilibrar el impacto que generan en el medio ambiente. Todo esto acompañado de la pedagogía con todos los alumnos del colegio y sus familias.

Ahora empiezan a trabajar en economía circular para lograr un futuro sostenible con un consumo responsable y la transformación de materias primas, los ciclos de uso de los productos, para lograr ser un colegio con basura cero. “Lo que para nosotros es basura, para otros puede ser materia prima”, comentó Natalia Zuleta./[email protected]

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