Cuando pase la tormenta

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En momentos de aciagos, en las épocas más duras que ha enfrentado la humanidad, las razones para sobrevivir han aflorado en toda su expresión. La presencia de este virus, la rapidez de su propagación, la forma como nos ha obligado a vivir, estoy seguro no hará la excepción.

“Nada en la vida debe ser temido, solamente debe ser comprendido. Ahora es el momento de comprender más, para poder temer menos”, decía la primera mujer galardonada con el Premio Nobel.

Como miembro orgulloso del sector empresarial, pero más que todo como padre, hijo, tío, hermano, quisiera decirle a mis amigos, familiares, a todos mis cercanos, que doy fe y constancia que frente a esta crisis, él Distrito, El Departamento, el Estado en general, todas las instituciones públicas, están en función de resolver, protegiendo a la ciudadanía en su bien más preciado. “La Vida”

Desde los profesionales de la salud, baluarte de superación, ética  y sacrificio, quienes constituyen la guardia principal en la lucha contra esta enfermedad y para quienes expresamos nuestra mayor admiración y respeto. Hasta cada uno de los servidores públicos y particulares que ha sacrificado y sacrifican tanto de si, para que nosotros tengamos un futuro, están dando ejemplo una vez más de responsabilidad, de sentido del deber, de civismo y humanidad, entrega, esfuerzo y sobre todas las cosas de solidaridad.

No es el momento -nunca lo es realmente- de dar rienda suelta a diferencias ideológicas, ni de ningún tipo. Es el instante de unirnos en torno a un mismo objetivo, superar esta grave situación.

Ser resilientes es poder tener la capacidad de enfrentar la adversidad, aprender de ella y superarla; al sobrellevarla nos debe quedar la enseñanza de que somos uno solo, que solo la unión hace la fuerza y mantenernos unidos ante la diferencia nos llevará a  sobrevivir y salir airosos de la crisis o sucumbir ante ella.

Nuestra única oportunidad es resistir, es aguantar, es adaptarnos a nuevos modos de vida; es asumir nuevos comportamientos sociales. Es, con mucha disciplina, obedecer las indicaciones de nuestras autoridades y a las recomendaciones de nuestros expertos para ganarle al virus.

Ciudadanos, todos debemos ser parte de la salida a esta crisis. Tengamos claro que ella es temporal, un paréntesis en nuestras vidas. Más temprano que tarde, volveremos a la normalidad, sin duda. Pero debemos ante todo demostrar nuestro amor a la vida, a todo lo que nos rodea.

Sepamos que con el concurso, arropando a nuestros dirigentes,  La Ciudad, el Departamento, la Nación recuperará el rumbo, propiciará las oportunidades que todos deseamos, reinará la vitalidad, la fuerza.

Todos nosotros constituímos una gran región, un gran pueblo que no se rinde ante las dificultades. Puedo asegurar que este virus no nos vencerá, al contrario, nos va a hacer más fuertes como sociedad.

Haruki Murakami, el eterno aspirante al Nobel de Literatura, dejó este enunciado para la posteridad: “Cuando salgas de la tormenta, ya no serás la misma persona que había entrado en ella. En eso consiste la tormenta”.

Cuando la tormenta pase entenderemos lo frágil que es estar vivos, eso nos hará mejores personas, lo único importante de todo ser en su paso terrestre.

Cuando pase la tormenta nos daremos un abrazo y diremos: hemos vencido!!

“Se paciente, a veces hay que pasar por lo peor para conseguir lo mejor pero siempre confiando en Dios”. El papa Francisco.

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