El momento de la grandeza

Con todo lo que ha sucedido en el entorno por cuenta del Covid-19, las cosas han cambiado. Quizá para siempre. El mundo no volverá a ser el mismo, y de eso no hay dudas ni voces disidentes.

Por ahora, y antes de hacer previsiones a largo plazo, quiero fijar su atención en lo del momento; en las acciones que todos debemos tomar ahora. Y por ahora, me refiero a las próximas semanas, pues lo que hagamos ahora, o dejemos de hacer, será definitivo.

 Sostengo que es el momento de la grandeza, puesto en estos momentos de la humanidad, todos debemos poner. Todos perderemos algo, quizá mucho, pero algo perderemos. Y, por eso, precisamente, es que todos debemos actuar con grandeza.

Por ejemplo, debemos hacer los más importantes esfuerzos para mantener el número de empleados y – ojalá- con la misma remuneración. Ser empleador no es fácil, y la tentación de mandar todo a la porra es muy frecuente. Pues bien, ese sentimiento de “tirar la toalla” se debe dejar de lado.

 Algunas instituciones también deben actuar con grandeza, con nobleza. La justicia, la rama judicial, para poner un ejemplo. Poco o nada ha hecho en estos tiempos que corren para mostrar su talente de querer sacar las cosas adelante. Ha dado bandazos, sin que se le vea un norte claro ni definido. En fin, nada raro para unos caballeros que negocian fallos a cambio de alhajas.

El sector salud es otro que debe operar con tamaño y esplendor. Deben ser agentes de cambio, como pocos. Su voz debe ser escuchada y sus opiniones valoradas, pues son los más afectados. La generosidad del sector salud debe estar mediada por declaraciones calmas, ecuánimes. Más científicas que políticas, de lo que a veces pecan.

El sector financiero es, quizá, quien más debe poner. De nada sirve asfixiar a los deudores, o peor aún: convertir a morosos a quienes apenas llevan unos días de demora en el pago. Colombia ha sido generosas con los bancos, y basta para ellos echar mano a la odiada, y necesaria, figura del 4 por mil. El sector financiero patrio es sólido y por ello mismo debe “aflojar” el cinturón por un tiempo. Yo, en lo personal recibí una llamada muy amable de mi banco, en la que me ofrecían un plazo sin penalidad alguna, de dos meses de gracia, para el pago de mis créditos.  ¡Así es¡

El sector político, tan odiado por estos lados, debe ser magnánimo. Mientras escribo estas líneas, hay un fuerte debate sobre la posibilidad de que el congreso adelante sus debates de forma virtual. ¿En serio? ¿Ese es el debate? Esas actitudes rayan con la mezquindad; en estos días, donde mucha gente no logra el sustento diario, y aparecen unos senadores, con sueldos de casi 40 millones de pesos, y desde sus sofás no son capaces de ponerse al día con los avances tecnológicos. En fin…

Finalmente me refiero al sector educativo, perjudicado como pocos. Gran esfuerzo estamos haciendo los profesores y los alumnos para continuar con las clases. Es, en extremo, difícil lograr la eficaz trasmisión de las ideas y conocimientos por una charla de Skype. Hay colegios que siguen cobrando el trasporte y la cafetería en estos tiempos, ¿pueden creer?

*Abogado

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