Pandemia y medioambiente

Pareciera que, por efecto de la pandemia, la naturaleza le estuviese devolviendo a las especies algo de lo perdido. Los animales llegaron primero y las personas no establecieron una relación articulada ni armónica con la naturaleza y solo en fecha reciente lo viene entendiendo de forma categórica y más en estos últimos días. Personas a casa, animales a sus antiguos ámbitos amparados en su información genética, libre de humanos, como se palpa en las invasiones dadas en las calles del mundo. Indudable el avance de la fauna hacia lugares antes llenos de personas y hoy, solitarios. Positivo sin duda el impacto ambiental que vivimos hoy. Si bien estamos conectados con el medioambiente, no es menos cierto que si no cuidamos la naturaleza, no podemos cuidarnos a nosotros mismos. Crecemos en población, requiriendo avanzar hacia ese porvenir de la mano de la madre natura como la gran compañía que necesitamos.

De otra parte, hemos visto cómo donde las condiciones ambientales son menos adversas, es mayormente propicio la presencia de animales. Al no haber actividades, las aguas se aquietan y lo demás corre por cuenta de la naturaleza, como si la condición principal fuese: cero personas. Lo triste es que al pasar esta situación que vivimos, los animales volverán a retraerse, lo que impone plantearse para el mundo una relación más adecuada con la naturaleza, menos invasiva, depredadora y mortal. Las medidas draconianas en el marco de la emergencia sanitaria, enhorabuena, impuestas por los gobiernos para “encerrar” a las personas, el freno a las industrias y al transporte, trajeron casi que con inmediatez más efectos positivo al medioambiente. Se respira mejor, tenemos aire más limpio, fresco y menos contaminado, gran balance para el medioambiente. Se redujo aseveran los científicos, la concentración de dióxido de nitrógeno cerca del 50 por ciento, por la baja principalmente, de la circulación vehicular, lo cual, inclusive nos invitara a la reglamentación urgente del uso de nuestras playas, ante la desbordada ocupación y explotación comercial, en detrimento del medio ambiente y de un correcto desarrollo de la industria del turismo.

Es de esperar ahora que tanta dicha sea, además de seguir siendo positiva, duradera. lo que resultará bueno y mejor para la tierra. Ojalá este receso para la atmósfera de la madre tierra no sea temporal. El temor se cifrará entonces en que en la medida que las cuarentenas terminen y la economía se recupere, las emisiones volverán a sus niveles normales, lo que vuelve a ser grave para la naturaleza. Si seguimos en las mismas de antes, seguiremos yendo camino al cadalso sin justicia ambiental. Es hora que despertemos toda nuestra capacidad y tengamos misericordia de nosotros mismos, para preservar las bellezas naturales que tenemos.

Es verdad verdadera que la crisis del coronavirus está íntimamente ligada con la quiebra de los ecosistemas, debiendo ser una oportunidad para tomar conciencia de los impactos que puede tener el cambio climático. Todo contra la naturaleza desestabiliza, lo que obliga generar conciencia sobre la importancia de nuestras acciones en lo ambiental, más cuando la ciencia ha demostrado la relación nuevas enfermedades con la devastación de los ecosistemas y que uno de los ocho millones de especies de animales y plantas que existen en el mundo están en peligro de extinción por el deterioro vertiginoso de los ecosistemas, lo que no es una buena noticia.

Sirva igualmente este escenario para rectificar y para que nuevas acciones permitan alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, lo que demanda estrategias más ambiciosas que las propuestas hasta hoy. Importa evitar que se eleve la temperatura del planeta, de no lograrse lo cual, sobrevendrá un efecto dominó de impredecibles consecuencias. En medio de la incertidumbre y la tragedia de las vidas perdidas, se obliga reflexionar sobre las consecuencias del cambio climático. Si no se toman acciones reales en positivo, el cambio climático producirá dolor, sufrimiento y muerte, hasta el punto que lo que está sucediendo hoy, será apenas un juego de niños. Así de terribles son los pronósticos ante ello, que la meditación de la cuarentena nos lleve a la restauración, reconstrucción y conservación de nuestra Naturaleza. [email protected] *Jurista

También podría gustarte