Espiritualidad en casa

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Por
Hernán Olano

El centro de la espiritualidad cristiana es la Semana Santa, también conocida como “Semana Mayor”, que en 2020, se da en medio de la pandemia del Covid-19, que nos hace recordar un episodio del libro sagrado del Éxodo (7-11), cuando Dios le ordenó a Moisés liberar al pueblo del yugo del faraón de Egipto, quien ante la negativa de aceptar que sus esclavos salieran del valle de los reyes, recibió como castigo la llegada de males, conocidas como “Las plagas de Egipto”, que no están lejos de lo que estamos viviendo, por la fuerza de la naturaleza y el regreso de ciertas especies en búsqueda de su espacio vital.

 Dichas plagas, solo para recordarlas, eran: el agua del Nilo convertida en sangre, una invasión de ranas, el ataque de mosquitos a hombres y animales, la muerte del ganado, los tábanos que hicieron de las suyas, las langostas que acabaron con la vegetación, el granizo que quemó los cultivos, las tinieblas que oscurecieron el sol y, finalmente la muerte del hijo mayor de cada familia egipcia.

 Esos tiempos, que muchas veces fueron calificados de oscuridad, los estamos viviendo de nuevo; sin embargo, para los creyentes y no creyentes, la búsqueda de la luz es algo importante, porque está unida a la Fe, que es consustancial a la espiritualidad. Por eso se dice que Dios es señor de la historia y, con esta cuarentena nos habla del retorno a los tiempos de esos primeros cristianos, en medio de las catacumbas romanas viviendo sus creencias.

 El contenido de la Semana Santa invita a contemplar el amor misericordioso del Señor, manifestado en la muerte y resurrección de su Hijo, así como en la próxima recepción del Espíritu Santo, como paráclito, es decir,  como el que consuela nuestro corazón.

 Vivir la Semana Santa desde la casa, en medio de esta crisis sanitaria mundial, más que un castigo, o algo que nos transmita sentimiento de culpa por no poder asistir a ceremonias y procesiones, debe ser la oportunidad para un mayor compromiso espiritual, para encontrar el sentido de las celebraciones, para meditar acerca de la vida, pasión y muerte de Cristo y, para tener, desde la oración, mayor solidaridad con los que sufren en medio de la angustia.

 La Conferencia Episcopal Colombiana nos ha invitado a ir a lo fundamental, que es rescatar nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor, buscando desde la unidad, trabajar por un mundo más justo, más fraterno, más humano y reconciliado. Ese es un mensaje doctrinal en el que también, el Cardenal Rubén Salazar Gómez, Arzobispo Primado de Colombia, quien nos ha llamado a abrir el corazón y abrirlo a las cosas verdaderamente válidas e imperecederas como lo son el amor y la solidaridad en medio de la esperanza por superar esta crisis, que debe hacernos más fuertes.

 Si bien, las ceremonias en las parroquias serán a puerta cerrada, bien vale la pena recordar que cada casa de un bautizado cristiano es su propia “Iglesia doméstica”, como lo señalan las normas eclesiásticas y canónicas y así puede vivir los ritos y celebraciones de estos días, que nos invitan a alimentarnos con “los panes ácimos de la sinceridad y la verdad” (1 Cor. 5, 8) y estar en Cristo: “El que está en Cristo es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo” (2 Cor. 5, 17).

¿Qué evoca cada día de esta Semana Santa?

 Aunque ya han transcurrido algunos instantes de la Semana Santa, como el Domingo de Ramos, en el cual se celebra la entrada gloriosa de Jesús en Jerusalén, el lunes santo recuerda la unción de Jesús en la casa de Lázaro y la expulsión de los mercaderes del Templo de Jerusalén. El martes, Jesús dice que uno de los discípulos (Pedro) lo negará tres veces y anticipa la traición de otro de los apóstoles (Judas). El miércoles, Judas Iscariote negocia en el Sanedrín entregar a Jesús a cambio de treinta monedas de plata.

  El jueves se realiza el lavatorio de los pies a los discípulos (aunque en esta ocasión no se realizará por el aislamiento social) y se llevó a cabo la Última Cena, que es la institución de la Misa o de la Eucaristía, razón por la cual, se bendicen actualmente en esa ceremonia los santos óleos y el crisma; además se recuerda la oración de Jesús en el Huerto de los Olivos en Getsemaní, horas antes de su arresto por la Guardia Romana. El viernes, se conmemora la prisión de Jesús, interrogado por Caifás y Poncio Pilatos, la flagelación, la coronación de espinas y el Camino con la Cruz (Via Crucis) hacia el Gólgota, donde Jesús será crucificado y morirá a las cinco de la tarde.

 El sábado, Jesús yace en su tumba y sus amigos creen que todo se acabó. Pero también es un día de esperanza porque la virgen María, recuerda que dijo su hijo tantas veces: “Al tercer día resucitaré”. Finalmente, el domingo debe ser el día más feliz para el cristiano, porque sale Jesús resucitado del sepulcro y podemos festejar con la familia el gran día de la resurrección.

 El papa Francisco, así como la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, nos han hecho varias recomendaciones, pues la pandemia del Covid-19 no puede ser una fractura de la Fe, siendo inusual esta época donde se manifiesta y resume el mensaje del Evangelio, que es el del amor ilimitado de Dios, para que en el silencio y recogimiento de nuestras ciudades y casas, resuene el Evangelio de Pascua.

 Mis recomendaciones para esta semana, son: Hablar a solas un buen rato con Cristo en el sagrario de alguna Iglesia que tenga adoración del Santísimo por internet. Asistir, también vía virtual, a la Santa Misa a diario y a la Misa de la Cena del Señor, haciendo la comunión espiritual, por no poder recibir presencialmente el cuerpo y la sangre de Cristo. El viernes, rezar el Vía Crucis y asistir virtualmente a la ceremonia de la adoración a la Santa Cruz, lo cual podemos hacer también con un pequeño crucifijo en nuestra propia casa.

 Adicionalmente, rezar el rosario y consolar a María en su tristeza y, finalmente, viviendo el triduo pascual, gozar de la gracia, cuando nuevamente, como está previsto, el santo Padre nos conceda desde Roma la bendición Urbi et Orbi por la Pascua de la resurrección.

 Recomiendo particularmente, como recursos digitales, directamente la página www.vaticannews.va para seguir las transmisiones del Santo Padre; para rezar el Rosario, la página en español del santuario de Lourdes en Francia www.lourdes-france.org para la Misa, los canales nacionales RCN con la misa del Señor Cardenal los fines de semana, o a diario, canales católicos colombianos como Teleamiga, Cristovisión, Televid, Telesantiago, Tv Ipiales o por Facebook live la página de la Arquidiócesis de Bogotá o de la Asociación Santa Cruz, que también tiene transmisiones por Instagram y además está desarrollando Misiones Desde Casa, con jóvenes de todo el país.

 También les recomiendo los video mensajes de Monseñor Pedro Mercado, así como de los padres Astolfo Moreno, Juan Guillermo García, Néstor de Jesús Torres, el padre Naranjo y Libardo Valencia, entre tantos sacerdotes para los cuales, llegar a su feligresía, así sea desde la terraza de la casa cural y un parlante, es saber hacernos vivir desde su vocación nuestra Fe.

 *Vicerrector Universidad La Gran Colombia

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