Reflexión hacia futuro

Esta pandemia del Covid 19 está haciendo reflexionar a mucha gente en distintas direcciones; algunas de manera positiva, y otros negativamente. La experiencia vivida de lo que está ocurriendo aquí y en otros países da pie para pensar y opinar que la cosa está” jodida”.

La mayoría de los colombianos que actúan de manera artificiosa creen y expresan que esto es temporal, que esto pasará y que cuando pase retomarán sus desordenadas actividades como antes eran; es más, los estados democráticos han tomado medidas en esa dirección.

Los gobiernos, para poder hacer frente a la enfermedad, les ha tocado modificar parcialmente la estructura constitucional del Estado. Por ejemplo, en Colombia, en consideración a que es un país con 27% de pobres, afectado gravemente por incontables migrantes venezolanos también pobres, el Presidente de la República decretó el Estado de Conmoción Interior para enfrentar la situación, mediante tal declaración el Gobierno adquirió facultades para expedir decretos legislativos que pueden suspender las leyes que resultaren incompatibles con el Estado de Conmoción.

Lo anterior equivale a decir que la enmarañada y compleja madeja de normas legales con las cuales operaba la sociedad dentro de la República es retenida por las nuevas normas dictadas por el Presidente y por quien él designe. El andamiaje libertario queda limitado a nuevas circunstancias de tiempo, modo y lugar; es como decir, “hasta aquí te trajo el río”.

Esto hizo que los colombianos tengamos que acatar medidas autoritarias o autocráticas, propias de los regímenes autocráticos. Así las cosas, muchísimas personas me han expresado que la humanidad tiene que asumir la enfermedad Covid 19 como el final de una era y el comienzo de una nueva era. Entonces, será necesario cambiar los sistemas de producción o el sistema económico existente, con lo cual las personas desarrollarán todas sus actividades antropológicas, sociales políticas y de todo orden.

Los estados, a través de sus gobiernos harán lo que están haciendo, intentando resolver necesidades básicas de sus ciudadanos, especialmente los más vulnerables, sin discriminar clase, religión ni tendencia política. Están utilizando la disponibilidad de sus recursos jurídicos, sociales y económicos. Los estados ricos, que cuentan con mayores recursos podrán sostener en el tiempo las ayudas ofrecidas, pero aquellos de menores ingresos se les acabarán primero la provisión.

En estas circunstancias se van cercenando los derechos y deberes ciudadanos, lo cual dará acceso a nuevos modelos de manejo estatal. No volveremos a ser tan libres como antes porque las medidas restrictivas las recortarán.

No obstante de ese panorama, algunos dirigentes ya están pensando, epistémicamente, que la Economía no se puede abandonar porque ella, concebida como una disciplina organizada es la que permite que la humanidad genere recursos de todo tipo con los cuales pueda adquirir alimentos para la vida.

Las medidas serán distintas porque deberán combinar acciones para el sostenimiento vital y acciones inteligentes para la reactivación de la Economía. Por eso se pronostica que gran parte de las actividades económicas cambiarán; las personas más pobres les va tocar llevar la peor parte. Las pequeñas y medianas empresas limitarán su producción, o despedirán a sus trabajadores; ni que decir de los microempresarios e independientes.

De acuerdo con ese enfoque los recursos estatales que no son infinitos; de pronto durarán un año, dos años o más, pero ninguno garantiza más de cinco años. De ahí en adelante la humanidad andará sin fronteras, la familia humana se confundirá con la familia animal  quienes se pelearán por comida y agua.

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