Del Coronavirus y algo más

Es un riesgo de salud, levantar los términos judiciales y permitir el contacto con  el expediente escrito?

A través de la historia los manuscritos han servido para que se conozcan y perduren todos los actos o pensamientos de tipo cultural, artístico, legal, religioso, personal, entre otros. Así mismo, se han puesto trabas por parte de algunas instituciones, organismos y gobiernos para que esta información sea conocida y difundida al resto de la comunidad. Como se relata en la obra El Nombre de la Rosa (Il Nome della Rosa) de Humberto Eco escrita en 1980, donde en una abadía del medio evo de dominio por la iglesia católica mueren algunos monjes por atreverse a leer libros prohibidos para la época, porque eran catalogados de herejes o, simplemente porque la iglesia no deseaba que se conociera el contenido de estos. Por consiguiente, esta institución religiosa envenenaba sus hojas y así las personas que osaban leer dichos contenidos a escondidas aparecían muertas con estigmas de veneno en el pulpejo del dedo índice y la punta de la lengua.

Esto se debe por la costumbre de humedecer con saliva la punta del dedo para pasar las páginas. Así como este ejemplo, habrá miles de escritos clasificados como ultra secretos por el gobierno, multinacionales y empresas, ya que contienen información privada, recetas magistrales, información personal, en fin, muchas son las causas.

Actualmente, esto ha cambiado con el advenimiento de la tecnología y ha sido la razón para que muchos documentos sean digitalizados con múltiples propósitos: ser mas ecológico por la no utilización de papel,  prever el deterioro de la tinta sobre el papel con el pasar de los tiempos,  evitar destrucción total (intencional o inocente) de escritos, evitar la adulteración de estos,  tener espacios físicos gigantes y muy seguros para salva guardar dichos documentos, etc.

En este año 2020 ha llegado abruptamente una pandemia que ni el más futurista de los vaticinadores se habría imaginado, lo veíamos como una película propia de un futuro lejano. Ha sorprendido a la población y a los gobiernos y a las instituciones de salud sin herramientas para el manejo eficiente del COVID-19; entonces entra en este escenario que pasa con el manejo de los grandes expedientes judiciales que tristemente engalanan los despachos judiciales de nuestro país; como lo es en la fiscalía, en los juzgados, en los tribunales o en las altas cortes.

En este orden de ideas se pregunta ¿Cuánto dura el virus en las superficies como el papel? Según lo dice la OMS  y algunas instituciones de investigación científica (como Science  Media Center  Paul Hunger Epidemiólogo, New England Journal of medicine el 17 de marzo entre otros), la viabilidad del virus en una superficie sería de 72 horas hasta 4 días, esto en virus como SARS-COV-1 Y SARS-COV-2 que son los coronavirus que mas se parecen, aunque faltan estudios en  el covid-19 ya que es muy reciente su aparición,  siendo las superficies de papel las que más dificultad tiene en su erradicación por la imposibilidad para rociar con sustancias húmedas  impregnadas de jabón o hipoclorito, ya que podría deteriorarse su contenido.

¿Entonces que pasara al reanudarse la actividad judicial del país, cuál sería el nivel de riesgo que correrían o estarían dispuesto a correr, los abogados litigantes, peritos, los judicantes, los fiscales, los jueces, los magistrados y en general los empleados de la rama judicial, al manipular dichos expedientes, con la certeza o no de estar contaminados con el covid-19 por haber estado en contacto con personas infectadas pero que no se les haya hecho la prueba por diversos motivos?.

Si bien es cierto que la cantidad de virus en la superficie de papel no es suficiente para para causar la enfermedad, el riego mayor es el contacto de las manos infectadas con las superficies de la cara como ojos, nariz y boca de una persona. Según Daniela Vanegas de la Universidad del CES concluye que entre más partículas haya, más probabilidad de contagio existe (según se deduce del articulo ¿que tanto se queda el virus en los objetos? Publicado en HOY DIARIO DEL MAGDALENA el 05 de abril del 2020.  Seriamos proclives a ser juzgados por la historia por ser una de las probables causas de revivir o volver más pendiente la curva de contagios y sus respectivas complicaciones, las cuales ya venían en descenso

La pregunta es, si en vez de correr el riesgo personal y colectivo de infectarse con los expedientes físicos, no será que ya llegó la hora de dar el salto y digitalizar los expedientes judiciales como se está haciendo por ejemplo con la historia clínica de los hospitales públicos y las clínicas privadas? Todo esto no sería solo una contribución al control del covid-19, también tendría una contribución a la ecología de los recursos naturales por el cero papel, a la memoria histórica de la rama judicial, una contribución a las decisiones judiciales, ya que no habría forma de dar por terminados juicios por la adulteración de documentos o pérdida o deterioro de los mismos, habría una descongestión física de las oficinas judiciales haciéndolas más cómodas, modernas y amigables de acuerdo a la tecnología actual.

No obstante, se tiene conocimiento que en el país ya hay despachos con dichos procedimientos y herramientas tecnológicas que haría pensar que la justicia se encamina en esa dirección si las políticas gubernamentales así lo quisieran o tendríamos que seguir acudiendo a esas abadías (despachos judiciales) y seguir en la época del medio evo.

Puntualizada la reseña histórica de Luis Fernando, acerca de cómo el papel guarda veneno para fines nobles y no tan nobles, debemos hacer varias reflexiones:

AVANZAR AL EXPEDIENTE ELECTRONICO:

Fue positivo el Covid para romper paradigmas entre añosos servidores judiciales que jamás pretendían despegarse del papel escrito, de la audiencia presencial, del sello y de la firma manuscrita. Se conocieron y utilizaron las “Herramientas Tecnológicas y de Apoyo” que el Consejo Superior de la Judicatura por múltiples razones no había puesto en servicio de todos los servidores judiciales o nadie quería utilizar, y que en su mayoría son de Microsoft Office, quien presta el servicio al dominio principal rama judicial.gov.co.

Dos semanas maratónicas en las que el CSJ y  la Escuela Judicial han estado enseñando, explicando y convenciendo a todos, del uso en el teletrabajo con los que llamaron “medidas COVID-19”:

  1. Correos electrónicos basados en Exchange Online de Office 365,
  2. Audiencias o sesiones virtuales “Con efectos procesales”, con plataforma RP1 cloud/Polycom
  3. Conferencias y reuniones virtuales “Sin efectos procesales” usando TEAMS asociado a los correos institucionales y garantizan trazabilidad en teletrabajo
  4. Almacenar, compartir y administrar contenido por medio de One Drive y Sharepoint igualmente asociados al correo.

El propósito del artículo no es hacer críticas a estas medidas, por el contrario , hay que tomar esta oportunidad y tratar de convencer a todos de las bondades de los usos tecnológicos, pues con el paso que se dio, de aquí en adelante todas las implementaciones del expediente electrónico podrán ser una realidad.

Pero viene a la mente una pregunta más cercana, diría inmediata:

¿Se debe levantar la suspensión de los términos, y regresar al viejo expediente, sin garantizarle al ciudadano que está libre de exposición al virus?

Aquí toma sentido esta columna, y por esa razón se hizo alusión a como en la historia el papel ha permitido anidar venenos mortales con fines nobles y no tan nobles, y el COVID podría esta acurrucado en las hojas de los expedientes, o simplemente llegar cuando el togado, sube su dedo a la boca, lo remoja con saliva y pasa una a una las hojas de las providencias, memoriales o pruebas que captan su atención; el togado se va, llega la contraparte, el tercero, el perito, el escribiente, el secretario… y uno a uno tocan las mismas hojas de las que se desconoce si la saliva impregnada esta contagiada.

En suma, será necesario que antes de la decisión de levantar la suspensión de los términos, volvamos a nuestras labores y utilizando todos los elementos de bioseguridad se escanee y/o digitalizar todos los expedientes. Es una labor tal vez más fácil que compleja, por lo menos en la jurisdicción contenciosa, desde la demanda se presenta en medio magnético, todas las providencias ya están digitalizados y las audiencias que ya están grabados en CD.

No perdamos esta oportunidad para dar el gran salto y concluir los insumos para garantizarle al ciudadano el acceso a los expedientes libres de virus.

*Magistrada y Médico

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