El Sermón de las 7 Palabras, un llamado para la reflexión

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Monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval, Obispo de la Diócesis de Santa Marta, convocó a todos los samarios para que sigan firmes en la Fe y esperanza de un mundo nuevo y mejor.

El Sermón de las Siete Palabras es la denominación convencional de las siete últimas frases que Jesús pronunció durante su crucifixión, antes de morir.

La Diócesis de Santa Marta con el apoyo de varios sacerdotes de municipios del Magdalena, y el padre Tomás Guzmán Lengua, de Riohacha, se unieron para rememorar el ‘Sermón de las Siete Palabras’ que expresó el Hijo de Dios antes de morir en la Cruz, y así conmemorar este acto religioso basados en la realidad actual que vive el mundo.

PRIMERA PALABRA

“Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”. (Lucas 23, 34). Reflexión, a cargo de monseñor Dayro Navarro Escobar, vicario general – Diócesis de Santa Marta.

“Jesús no tuviste el valor de condenar, te estaban crucificando y tú perdonabas, optaste por aplicar lo que habías enseñado: amor al prójimo, y así lo hiciste hasta el final, en el perdón.

Así Jesús muestra la Misericordia como Dios Hijo; para tener el don del perdón, hay que conocer a Dios Padre y a Dios Hijo. A Dios Padre que mostró su misericordia con el pueblo de Israel; de igual manera Jesús expresa su misericordia al anunciar en (Lucas 6, 35-36), amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio, entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo.

Hoy en nuestro país en tantos años de guerra y ahora con este virus que nos está azotando hablamos de paz, por eso hoy se hace necesario que todos vivamos el perdón con Dios, el perdón, perdonar y pedir perdón.

En la primera palabra Jesús nos enseña a ser compasivos y pacientes, no puedo juzgar a nadie, el pedir y dar perdón nos fortalece la Fe en Dios, el amar a Dios, es difícil porque es cumplir con los mandamientos, que se centran en el amor al prójimo y amar al prójimo es amar a Jesús; Y me pregunto. ¿Será que yo amo a Jesús, perdonando al que me falte? Cuando mi hermano me falte, me digo me las pagas o en su defecto no le dirijo la palabra? o lo miro por encima del hombro?

Para poder perdonar tengo que aprender de Jesús que se dio por mí y por todos los pecadores; en mi vida familiar perdonar es ser fiel a mi pareja, tener responsabilidad de padre, responsabilidad con mi Iglesia, tener responsabilidad con mi comunidad,  con el medio ambiente, todo esto ligado a un proceso de conversión hacia Dios, para poder conocer a Jesús que es misericordia, al perdonar a todos los que lo crucificaron”.

SEGUNDA PALABRA

“Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,43). Reflexión, a  cargo del sacerdote Tomás Guzmán Lengua, de la Diócesis de Riohacha.

“Uno de los malhechores crucificados al lado de Jesús, le insultaba diciendo: No eres tú el Mesías? Sálvate pues a ti mismo y a nosotros. Pero el otro tomando la palabra le reprendía diciendo: ¿Ni tú temes a Dios?, en nosotros se cumple la justicia, pues recibimos el digno castigo de nuestras obras, pero este nada malo ha hecho, y decía: Jesús acuérdate de mí cuando llegues a tú Reino. Él le dijo: En verdad, en verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Dios está presente con nosotros, el milagro consiste no en que Jesús se compadece de su sufrimiento, sino que Él participa de ese sufrimiento. Ante la actitud de Dios no podemos quejarnos por los sufrimientos de esta vida. Todas nuestras acusaciones y quejas enmudecen ante la visión de la agonía de Cristo; nadie pero nadie puede descubrir la vida sin la Cruz, nadie puede alcanzar la salvación sin la Cruz, somos liberados por la Cruz, pero no somos librados de ella.

Señor Jesucristo, te alabamos porque mediante tu Cruz, pusiste fin al sufrimiento y te damos gracias porque Tú hoy nos regalas la posibilidad de acercarnos a Ti. Por medio de tu obra renueva nuestra vida y enséñanos a conocer algo de tu experiencia para que obtengamos victoria”.

TERCERA PALABRA

“Mujer ahí tienes a tu hijo: hijo ahí tienes a tu madre” (Juan 19,26). Reflexión, a cargo del padre Héctor David Jiménez Oliveros, párroco de El Retén (Magdalena).

“María estaba al pie de la Cruz  de su Hijo Jesús, al pie del Calvario, como una roca de pie, como una madre heroica que enfrentaba el vendaval de injurias que lanzaban contra su propio Hijo. Ella entregaba al Padre de los cielos, el sacrificio de Cristo y su propio dolor por la salvación del mundo entero, fue entonces el momento sublime cuando el hacedor de la vida, que agonizaba en la Cruz la contempló no sólo como su propia madre sino como la madre de la humanidad, que ella en ese momento de dolor engendraba para la salvación eterna.

Yo creo que cada uno podemos  asegurar que la Virgen María, nuestra Madre, ha estado cerca de nosotros, en nuestra propia historia, cada uno se siente hijo de esa madre que nos cubre con su manto; la Virgen María siempre ha estado ahí con nosotros, en esas diversas advocaciones que cada uno de nosotros sus hijos contemplamos en diferentes situaciones y lugares.

María Santísima ha ejercido su papel de Madre  en una cercanía que cada uno de nosotros sus hijos predilectos, como cristianos que somos hemos sentido y palpado su afecto que nos abriga en su amor y en su santo manto, lo importante es que nosotros respondamos filialmente a ella, con una vida más cristiana, más acorde con el  mensaje que su hijo divino nos ha dejado”.

CUARTA PALABRA

“Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” (Mateo 27,46). Reflexión, a cargo del padre Anderson Domínguez Méndez, párroco de Río Frío (Magdalena).

 “No nos podemos confundir frente a esta palabra, no puede causar entre nosotros duda, antes por el contrario es la palabra que sale desde lo más profundo de un corazón lleno de Dios, porque como sabemos no es un reclamo que hace Jesús frente a ese momento, es una oración, y esa oración está tomada especialmente en el Salmo 22. Jesús es un judío y por eso reza con los salmos, pero Jesús no tiene necesidad de ir a buscar el libro para orar con el salmo, porque Jesús ya ha aprendido  también en su vida normal sobre los salmos.

Este salmo 22 es de Jesús, que dice: Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado? Es una expresión desde el corazón de Jesús que ora en todo momento, desde allí es bueno que nosotros comencemos a sacar nuestra  primera enseñanza, y es el mismo Dios que nos enseña, que en todos los momentos, incluso en los momentos de dolor, en donde sientes que nada te sonríe, que parece que todo está cargado de puro dolor incluso a veces sin ver la salida, porque hay tantas cosas del mundo que quizás, nos apartan realmente de Dios,  que no nos dejan ver la verdadera felicidad y no sentir el verdadero gozo, en esos momentos difíciles Jesús nos dice, hay que orar. Recuerda que Dios siempre está contigo, coloca tu mirada en Él, quien ha vencido la Cruz para regalarnos la luz de la esperanza”.

QUINTA PALABRA

 “Tengo Sed”.  La cita bíblica en la que aparece esta quinta palabra es Juan 19, 28-29. Reflexión, a cargo del sacerdote Juan José Mercado Salas, rector del Seminario Mayor San José de Santa Marta.

“Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed.» Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca.”

Jesús, por supuesto tenía sed física,  estaba muy deshidratado a causa de la tensión a la que había sido sometido, por el sudor abundante que había derramado y por la sangre que había perdido después de la flagelación y de haber recibido la corona de espinas.

Las santas escrituras dicen, después le dieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó. Nos preguntamos, ¿por qué Jesús no quiso tomarlo si esto podría aliviar su sed? Esta mezcla de vino con mirra era un narcótico que las mujeres hebreas daban a los ajusticiados para mitigar su dolor. Uno podría pensar que con más razón Jesús lo debió beber. Sin embargo, Él no lo hizo porque quería vivir su gran obra salvadora con sus cinco sentidos bien despiertos. Jesús quiso sentir todo el impacto de su sacrificio, quiso experimentar lo que a Dios le duele nuestros pecados.

Es conveniente afirmar que Jesús quiere que también nosotros tengamos sed, pues afirma: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia” (Mt 5, 6). La justicia en la Biblia, es la santidad, el hacer la voluntad de Dios. Jesús nos muestra que el auténtico camino de la felicidad, de la bienaventuranza es ser santos.

En estos tiempos se piensa en felicidad, se piensa en dinero, en fama, en poder, en placeres, etc. Sin embargo, vemos como muchos que tienen todo esto se sienten vacíos. Afirman que hay algo que no los llena. Esto está asociado a que el corazón humano solo lo llena plenamente la presencia amorosa de Dios en él.

En un último momento quisiera que fijáramos la mirada en nuestra ciudad Santa Marta, la que está rodeada de agua y, sin embargo, tiene sed, porque muchos hogares carecen del preciado líquido. Siempre he pensado que en otros países u otros departamentos de Colombia se burlarían de nosotros, al ver que tenemos agua por todos lados y no hemos sido capaces de traer agua en abundancia a nuestros barrios. Y más, si tenemos en cuenta que Santa Marta es una de las ciudades más importantes del sector turístico. Así pues, no solo Jesús tiene sed, sino que los samarios y todos los que nos visitan también tienen sed”.

SEXTA PALABRA

“Todo está consumado” (Juan 19,30). Reflexión, a cargo del  padre Hernán Muñoz, párroco de Salamina (Magdalena).

“En esta sexta palabra, corresponde al grito profundo de dolor del Señor, pero al mismo tiempo grito de esperanza, proferido antes de expirar, cuando el Señor en la Cruz, con los ojos hacia el cielo, grita:

“Todo está consumado”, en esta breve reflexión quiero resaltar, que estamos frente a  las últimas palabras del Señor, y estas últimas palabras manifiestan que Jesucristo en la Cruz estaba cumpliendo perfectamente el plan de Dios, es que existía ya una estrategia de Jesucristo, una estrategia que por algunos momentos, en algunos episodios y situaciones no fue comprendida por los discípulos, que tantas veces lo cuestionaron, que tantas veces le recriminaron, y le pedían que recapacitara.

Por eso terminar la obra que Dios le confió a Jesús, es mostrar que nosotros como hombres, también debemos en nuestra vida hacer la voluntad de Dios para que cuando llegue este momento de partir al Padre podamos como Jesucristo repetir esta misma frase, con todo el poder que ella tiene: “Señor todo está consumado”, por eso hace parte de la oración del cristiano pedir una santa muerte, un momento en donde podamos partir en paz a los brazos de Dios.

SÉPTIMA PALABRA

 “Padre en tus manos encomiendo mí Espíritu” (Lucas 23,46). Reflexión, a cargo del sacerdote Javier Aguilar Siado, párroco de Pueblo Viejo (Magdalena).

 “Fueron las últimas palabras de Jesús cuando respiró por última vez su Espíritu. Salí de mi Padre y vine al mundo, otra vez dejo al mundo y voy al Padre, aquel que regresa al Padre lleva consigo a toda la humanidad con el misterio de la vida y de la muerte que envuelve a cada ser humano, al acoger el Espíritu de Jesús.

Somos seres para la vida, y al partir sabemos que nuestra suerte final es el cielo.  Jesús quiere enseñarnos, que no hay más nadie en quien confiar, y sobre todo en estos momentos difíciles por los que está pasando el mundo por el coronavirus, es cuando más debemos confiar en Dios.

Señor te encomendamos nuestra vida, con sus heridas y sufrimientos, depositamos en tus manos Padre, el alma de las víctimas del coronavirus en el mundo, así como las escenas de dolor y aflicciones que atraviesan muchas personas, que la Madre dolorosa nos alcance la gracia de perseverar en confianza y entrega total en las manos del Padre, aún en los momentos más difíciles de nuestra vida. Que  ejemplo de Jesús. ¡Oh Padre! tus hijos en nuestro camino de fe te entregamos día a día nuestra vida, y a la hora de haber consumado nuestra peregrinación te entreguemos nuestro espíritu. Amén.

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