¡Solidaridad! el clamor del Papa Francisco

Durante el acto litúrgico, Francisco también impartió la bendición Urbi et Orbi, palabras que en latín significan “a la ciudad (Roma) y al mundo”, y se utiliza para conferir indulgencias parciales o plenarias por los pecados realizados y pueden obtenerse para uno mismo o para el alma de un difunto.

El papa Francisco dio este domingo su tradicional bendición “Urbi et Orbi” en una basílica de San Pedro vacía, una imagen inédita que ilustra los cambios radicales que el mundo debe aceptar desde hace semanas para frenar la pandemia del coronavirus.

“Hoy pienso sobre todo en los que han sido afectados directamente por el coronavirus: los enfermos, los que han fallecido y las familias que lloran por la muerte de sus seres queridos, y que en algunos casos ni siquiera han podido darles el último adiós”, comenzó el papa su bendición.

El año pasado, 70.000 fieles acudieron a la plaza de San Pedro, donde el papa preside normalmente la misa de Pascua, cuando los cristianos celebran la resurrección de Jesús, piedra angular de su fe.

Este año, el nuevo coronavirus, que ya se cobró más de 112.000 vidas en el mundo, obligó a romper con décadas de tradición y millones de fieles vieron al papa por televisión o redes sociales.

“Para muchos es una Pascua de soledad, vivida en medio de los numerosos lutos y dificultades que está provocando la pandemia (…) Este no es el tiempo de la indiferencia, porque el mundo entero está sufriendo y tiene que estar unido”, dijo. El mundo padece uno de los momentos más difíciles de la historia en el que miles de personas han perdido la vida y muchos otros luchan por ella. Por eso, el papa Francisco envió un mensaje de esperanza a todos los enfermos y a sus familias, especialmente a los ancianos que se han visto más afectados por el virus.

 “Hoy los invito a que nos unamos al contagio de la esperanza; no se trata de una fórmula mágica que hace olvidar los problemas, sino la victoria del amor sobre el mal”, expresó el sumo pontífice.

De igual forma, transmitió un mensaje de agradecimiento a todo el personal médico, policías, y todos los sectores que a pesar de la cuarentena siguen trabajando incansablemente por hacerle frente a la enfermedad.

Además de innumerables problemas sociales y económicos, la pandemia ha traído consigo una atípica Semana Santa, semana en la cual según el papa Francisco ha conllevado a varias dificultades, pero también nuevas oportunidades para compartir en casa con los seres queridos, reflexionar y romper por un momento el ritmo frenético de la vida.  

Durante la misa, Francisco se refirió a todos los líderes mundiales que tienen a cuestas la responsabilidad de velar por la seguridad de las personas en estos tiempos difíciles

“Invito a quienes tienen responsabilidades políticas a trabajar activamente en favor del bien común de los ciudadanos, proporcionando los medios e instrumentos necesarios para permitir que todos puedan tener una vida digna”, pidió el papa.

Durante el acto litúrgico, Francisco también impartió la bendición Urbi et Orbi, palabras que en latín significan “a la ciudad (Roma) y al mundo”, y se utiliza para conferir indulgencias parciales o plenarias por los pecados realizados y pueden obtenerse para uno mismo o para el alma de un difunto.

 TREGUA MUNDIAL, DEUDA Y VENEZUELA –

En su bendición, Francisco pidió un “alto el fuego global e inmediato” para hacer frente a la pandemia y exhortó a reducir o condonar la deuda de los países más pobres.

“No es este el momento para seguir fabricando y vendiendo armas, gastando elevadas sumas de dinero que podrían usarse para cuidar personas y salvar vidas”, afirmó en este mensaje, dirigido a los 1.300 millones de católicos.

Francisco también se acordó de Venezuela y pidió una solución “práctica e inmediata” para que la ayuda internacional llegue a “la población que sufre a causa de la grave coyuntura política, socioeconómica y sanitaria”.

Además, recordó el conflicto que ha “ensangrentado a Siria”, la guerra en Yemen o las tensiones en Irak y Líbano. 

También tuvo palabras para los refugiados y desplazados del mundo, “que viven en condiciones insoportables” y deseó que israelíes y palestinos “reanuden el diálogo” y encuentren una solución que les permita “vivir en paz”.

UN SANTO SEPULCRO VACÍO –

En Roma, la policía controlaba este domingo que las medidas de confinamiento fueran respetadas.

En Jerusalén, por primera vez en más de un siglo, la iglesia del Santo Sepulcro, donde según la tradición cristiana Jesús fue crucificado, sepultado y resucitó, está cerrada a cal y canto. Una misa sin fieles fue celebrada en su interior. 

“A pesar de la muerte que se ve por todas partes, la vida permanecerá mientras alguien dé la vida por amor a los demás”, dijo el arzobispo católico Pierbattista Pizzaballa antes de entrar en la iglesia.

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