Pescadores se sienten abandonados ante la emergencia por Coronavirus

Lucas Romero Matos, representante de la Corporación Pez-Paz de Santa Marta, quien detalló la situación de los pescadores ante la emergencia por Coronavirus, “con relación a la pandemia del Covid-19, la información que se consigna en este escrito es solo una  alícuota del clamor colectivo, que circula en las redes sociales, proveniente de los pescadores artesanales de los mares, ríos y ciénaga, con el cual llaman la atención al Gobierno central y territorial para que lleguen a ellos los programas implementados en la actual coyuntura de la pandemia del coronavirus”.

Agregó que “en efecto, los gritos “de aquí estamos sin atención” se escuchan desde las distintas regiones, por ejemplo, de la Asociación de Pescadores de Bazán y el barrio Miramar en buenaventura, Asociación de Agricultores y Pescadores de Pacifico, desde Tumaco, Saloa Ocaña; la ciénaga de Palagua, Puerto Boyacá; Federación de Pescadores y Ambientalista, Fecolpa, desde Guarinocito, Caldas; de los pescadores de Lorica córdoba; la Federación Nacional de Organizaciones de Colombia, Fenapescol, desde Federación de Pescadores del Caribe, desde Tamalameque, desde las 7.000 organizaciones de pescadores que según la Aunap están distribuidas en el País”.

Con respecto a estos trabajadores del agua, curtidos por el trajín diario de sus faenas de pesca, que ofrecen proteína animal barata a las comunidades, al territorio y la Nación, en tiempos corrientes y de emergencia como el actual período. Es más, en algunas regiones antes de la declaración de emergencia social estaban en periodo de vedas la cual empalmó con el aislamiento, ahondando su situación económica y social, dicen en el documento.

EL OFICIO

“Convienen subrayar que la pesca artesanal es un oficio intensivo en mano de obra y bajo nivel de productividad con el uso de distintos métodos y artes de pesca en donde pueden participar desde dos hasta a 15 pescadores por faena donde el éxito de la misma depende de la solidaridad y la responsabilidad en el trabajo de equipo, del cuidado del uno con otro. Igualmente, esa solidaridad sobrepasa el ámbito de la faena y llega a las comunidades cuando el pescador comparte lo mucho o lo poco de sus productos con los familiares y vecinos”.

Añadió que “es la misma solidaridad del pescador de Guarinocito, Caldas, que la hizo externa a su círculo familiar el día 11 de abril de la presente anualidad cuando la Cooperativa de Pescadores de Guarinocito, ofreció el producido de la faena de pesca a la comunidad del corregimiento, regalando 40 bolsa de aproximadamente 8 libras de pescado a igual número de hogar en la comunidad, es probable que el pescador tenga la capacidad de transformar en actividades significativas los momentos difíciles como los que vive diariamente. De ahí que, más del 85% de los pescadores y pescadoras artesanales en el país no tiene acceso a servicios de acueducto o alcantarillado y 68,8% vive en situación de pobreza de acuerdo al Índice de Pobreza Multidimensional del país, IPM”.

A pesar de todo, el Estado colombiano en los últimos 30 años ha carecido de estrategias para atender a la pesca artesanal los Nodos de pesca llevan alrededor de 18 años sin resultados favorables al pescador la que ha navegado en una canoa sin rumbo cargada de desesperanza adquirida.

Actualmente, la autoridad nacional de acuicultura y pesca no ofrece la mínima iniciativa en cuanto a la adopción de nuevas estrategias para el mejoramiento a la calidad de vida del pescador y su familia, no hay fomento de pesca para la construcción de ciudadano productivo, sin extencionismo, ni innovación tecnológica, capacitación de acuerdo a las necesidades del sector, sin vivienda, si pensión de jubilación, formalización de la actividad, no hay acciones en contra el desecamiento y taponamiento de los humedales, entre otros.

Conociendo las anteriores debilidades institucionales los pescadores acuden a la Aunap, en medio del aislamiento social, con el fin de ella llegar a los beneficios de los programas de alimentos solidarios, recibiendo una respuesta deshumanizada y por fuera del contexto de la emergencia: la actividad solicitada no está dentro de los puntos misionales.

“Hoy, nuevamente el rostro del pescador se ve golpeado en su mejilla, en medio de la pandemia del Coronavirus, invisibilizado por el gobierno, sin atención, debelada en medio del aislamiento. Por consiguiente, las acciones obligaran al pescador a reaccionar ante las condiciones que lo postran y que devienen de causas como: las importaciones del producto pesquero para el consumo interno 80% aproximadamente que compite de manera desleal con los precios de la producción de la pesca artesanal; el deterioro de los humedales y desplazamiento de humedales y litorales en donde realizan las actividades”, dice Romero en el documento.

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