Taxistas, vendedores y carperos tienen hambre y piden alimentos

Cacerolazos, denuncias en redes sociales y bloqueos vías, son algunas de las formas de protesta que vienen realizando los habitantes de la ciudad de Santa Marta durante la última semana, esto ante las insuficientes y casi nulas ayudas por parte del gobierno local para hacerle frente a los efectos de la cuarentena.  

No es de desconocimiento público que las medidas decretadas para evitar el contagio y la propagación del Covid-19 tienen en jaque a distintos sectores de la economía de Santa Marta, por ende, miles de familias han perdido sus ingresos y aseguran estar pasando necesidades y hambre.

Como es el caso de los operadores turísticos de Playa Salguero, el Corredor Sur y El Rodadero, quienes por segunda vez salen de sus casas clamando por las ayudas prometidas por parte del Gobierno Distrital.

Son alrededor de 140 trabajadores del turismo, entre carperos silleteros y vendedores estacionarios, los que hoy exigen a la Alcaldía de Santa Marta que se les cumpla y les sea entregados los mercados y ayudas que desde hace más de un mes les aseguraron iban a ser llevados de manera inmediata a sus hogares.

De acuerdo con Suleima Rivadeneira Bolívar, líder comunal de Cristo Rey y representante de los vendedores de Playa Salguero, “estamos en dificultad, somos la mayoría madres cabeza de hogar, población de adulto mayores, fuimos uno de los primeros que dejamos de laborar y nos han hecho a un lado, queremos una pronta solución para nosotros, nos va a matar el hambre”.

Con pancartas y a vivas voz este grupo de personas dicen que llevan varios días sin comer y sin trabajar para poder acceder a alimentos, por lo que aún con el riesgo de contagio afirman que es que es necesario hacerse sentir en la calle por medio de las protestas.

“Nos han hecho hacer cuatro listados, los he enviado a todos lados y ya tenemos más de un mes esperando las ayudas, no es posible que nos tengan en esta situación, nos están violando todos nuestros derechos, exigimos las ayudas, a nuestro cargo hay niños, adultos mayores, personas en condición de discapacidad, población vulnerable y no podemos seguir sin comer”, precisó Rivadeneira.

PROTESTAS EN LA VÍA ALTERNA

En una situación similar se encuentran los habitantes de los sectores de El Pantano, Oasis, Bastida y Tayrona, entre otros, quienes el día de ayer decidieron cerrar la Vía Alterna al Puerto de Santa Marta y a través de un cacerolazo manifestaron su descontento frente al incumplimiento en la entrega de las ayudas.

“Lo que queremos hoy es una solución, porque no hay ayuda para la comunidad, no se estén burlando de nosotros, diciendo que si van a entregarlas, que tenemos que esperar, ¿cuánto más vamos a esperar?, ya tenemos más de un mes y nada”, indicaron los residentes del sector de El Pantano.

Portando ollas, cucharas y tapas, la comunidad hizo sonar al tiempo que gritaban las arengas su sentir de protesta y aseguraron que de no entregar las ayudas requeridas, volverían a  salir de sus hogares.

“Nosotros hemos estado cumpliendo con la cuarentena, pero no ya no tenemos comida y si no podemos trabajar, ¿cómo nos alimentaremos?, por eso decidimos salir y cerrar la vía alterna, porque tenemos hambre y estamos pasando necesidades”, manifestó una de las residentes del barrio El Pantano.

LOS TAXISTAS TAMBIÉN SUFREN

‘Estamos pasando necesidades’, así se hicieron sentir alrededor de 140 taxistas que laboran a las fueras del centro comercial Buenavista. Los conductores aseguran que a raíz del confinamiento sus ganancias se han visto reducidas significativamente, por lo que no tienen dinero para adquirir productos de primera necesidad y no han recibido ningún tipo de ayuda por el gobierno local.

Sumado a eso, las empresas del servicio de taxi y los dueños de algunos ‘amarillos’ mantienen sus tarifas elevadas a sabiendas de la situación que atraviesa el servicio de transporte en la ciudad de Santa Marta y que a los conductores se les recortó el horario laboral debido a las restricciones por el Covid-19, por lo que es más difícil aún poder llevar el sustento a sus hogares.

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