El costo del Congreso

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El Senado colombiano tiene 108 curules y la cámara 171, para un total de 279.

Cada congresista gana 32 millones al mes y trabaja, según la Constitución, 7 meses y 24 días (incluidos festivos) al año en sesiones ordinarias.  Excepcionalmente y por pocos días los convocan a sesiones extraordinarias. Tienen plan de celulares y vehículos y escoltas todo el año. Cada uno puede tener una Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) que lo “asesora” y que le costó en 2019 cada una al erario $41 millones por mes. Es decir, grosso modo, cada padre de la patria nos cuesta cien millones mensuales. Igualmente, que el presidente Santos, en el acuerdo de paz rechazado en el plebiscito, pero resucitado milagrosamente con la complicidad del Congreso de entonces y la corte constitucional, pretendió aumentar en 16 parlamentarios la cámara, cosa que no se ha logrado concretar pero que resurge periódicamente.

El Centro Democrático ha propuesto la reducción del Congreso pasando de 279 curules a 157, en el senado 51 y 106 en la cámara. El representante que presentó el proyecto calcula un “ahorro” de $316.400 millones anuales. Debe ser más. Arguyó que la reducción del gasto público, en la coyuntura actual, es un imperativo porque ha desnudado la pobreza en la que vive tanta gente en Colombia y que ha requerido y seguirá requiriendo un esfuerzo financiero enorme por los próximos años que no puede resolverse simplemente con una nueva reforma tributaria.

En otras oportunidades se han presentado proyectos similares, incluyendo uno del presidente Uribe en el 2002, sin resultados. No quiero ser pájaro de mal agüero, pero no creo que nuestros parlamentarios estén dispuestos a renunciar a una torta como la que tienen.

Pero como, en realidad, independientemente de la coyuntura, el tamaño del Congreso es exagerado y su rendimiento tan bajo, hay que pensar en una fórmula que funcione. No sé cuál. Constitucionalistas tiene la patria para imaginarla.

La alcaldesa de Bogotá sugirió, hace algunos días, que cada congresista entregara el valor de  un salario mensual para ayudar a repartir auxilios alimenticios a la población más pobre. No hubo muchas reacciones y parece que la propuesta cayó en el vacío. Algunos parlamentarios propusieron crear un fondo de solidaridad. Los parlamentarios del Centro Democrático anunciaron que habían hecho una donación de 2 mil millones para contribuir a la emergencia. Otros dijeron que ya habían donado un salario o una parte del mismo y los demás hicieron mutis por el foro.

Por otro lado, el presidente Duque ha anunciado un decreto en el que todos los asalariados y contratistas que reciban entre 10 y 15 millones mensuales deberán contribuir durante 4 meses con el 10% y los que reciban más con el 15%.

Este es un tema de solidaridad, en el que todos estamos obligados a contribuir.

El PIB per cápita en Colombia fue de USD 6.555 en 2019 y se espera -puede ser peor- que sea de USD 6.370 en 2020. En pesos, a tasas de hoy, éste último sería de 23.480.000. Una persona que gane el salario mínimo necesita más de dos años para alcanzar el PIB per cápita anual, un parlamentario lo gana en menos de un mes y su curul le cuesta al país más de cuatro veces por mes.

Nadie propone que les bajen el salario, sino reducir las curules. De no reducir el gasto público el país va a reventar.

Coda: La alcaldesa no lo ha dicho, pero ¿quiénes están detrás de los levantamientos en ciertos barrios de la ciudad?

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