Ser menos carnívoros podría salvar al mundo

Caratula del libro ‘Podemos salvar al mundo antes de cenar’.

Novelas como ‘Todo está iluminado’ y ‘Tan fuerte, tan cerca’ han impactado a miles de lectores, traducidas a 36 idiomas, que fueron adaptadas al cine con los papeles protagónicos de Elijah Wood y Tom Hanks, pero en 2011 sorprendió a todos con ‘Comer animales’.

El escritor estadounidense Jonathan Safran Foer impactó con este ensayo en el cual apelaba a la moralidad y la responsabilidad que tienen los seres humanos con sus actuales hábitos alimenticios.

Ahora, justo en un año en medio de emergencias ambientales y la crisis generada en el mundo por el Covid-19, se publicó en español su nuevo libro de ensayos, ‘Podemos salvar al mundo antes de cenar’, siendo una recopilación de ensayos, entre la esperanza y el panorama apocalíptico que se ha generado sobre la fuerte crisis climática, que tienen en común, una visión sobre la responsabilidad individual.

A través de reflexiones sobre la familia, el suicidio, el sentido común que escasea tanto por estos tiempos, va marcando la pauta de las razones que él ha encontrado, a través de diversas y profundas investigaciones, del por qué se debe disminuir el consumo de productos de origen animal.

El planeta aún se puede salvar a través de pequeños actos colectivos, como el decidir qué comer a la hora de la cena, “Cambiar nuestra dieta es suficiente para cambiar al mundo”, dicta el autor en su libro.

A través de diferentes datos científicos, Jonathan Safran Foer muestra cómo se vive en una sociedad vorazmente carnívora, lo cual, si se lograra disminuir, haría que se redujera la huella de carbono del ser humano.

Países como Estados Unidos desarrolla la cría de cerca de 10.000 millones de animales terrestres al año, aunque muchos afirman que esa cifra es aún mayor, y pese a ello, tiene la necesidad de importar carne de otros países para mantener a su población carnívora feliz, cada día consumiendo mucha más carne.

No deja de lado como las grandes organizaciones internacionales que trabajan en temas como el cambio climático o el desarrollo de una agricultura responsable, no se ponen de acuerdo con la responsabilidad de la producción industrial de animales en temas como las emisiones de gases de efecto invernadero.

Lo cierto es, que hoy en día, en la mayoría de países occidentales se comen animales al mismo ritmo que se consume la agricultura industrial, la misma que alcanzó su madurez hacer cerca de cuatro décadas.

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