Un manejo de crisis para el olvido

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No merece nuestro departamento y ciudad capital la suerte que nos ha tocado, al tener que bailar en este cuatrienio con las más feas, como popularmente se dice. No sé de donde se inventan que el manejo que se le está dando en el Magdalena, Santa Marta y en sus municipios en esta triple crisis de salud, económica y social, sea siquiera aceptable, cuando los hechos demuestran exactamente lo contrario; y si bien no estábamos preparados para la crisis, lo que podríamos aceptar en gracia de discusión, dejando por el momento el mal manejo de la salud en los últimos años para otra columna; ya frente a ella no ha habido una planeación profesional acorde con su significancia y gravedad, como lo han denunciado siete valerosos Diputados del Departamento del Magdalena.

Las desatenciones a los municipios son evidentes, grandes como una catedral, como lo demuestran las asonadas muchas que generan zozobras mayúsculas, las cuales se han dado en varias de dichas unidades territoriales y en la propia Santa Marta, gestadas varias de ellas por los propios electores “caicedistas”; y, como denunciado ha sido por varios burgomaestres (Ciénaga, el Reten, Tenerife, Fundación, Plato, etc.), quienes se han atrevido a enfrentar con argumentos y demostrado valor civil al gobernador que tenemos, quien dicho sea de paso conduce todo caprichosamente, con politiquería, demagogia, barato populismo y acciones autoritarias que se suceden de continuo como si dictador fuera, a lo que se suma la desvergonzada apropiación que ha hecho de las ayudas nacionales allegadas y que abiertamente presenta como propias de su gestión, ardid que ha sido desnudado suficientemente en medios locales, regionales y nacionales, con la consecuente reprobación que ameritan hechos como los referidos y no tienen cabida entre no incautos ni batidores de incienso.

Las improvisaciones se encuentran a la orden del día, pero camino a maquillarlas, sufragan de manera innecesaria ingentes sumas de dinero en publicidad sin lugar a dudas con carisma político (Camionetas, Camisetas, bolsas y sacos, entre otros) y manejo de imagen, que bien pudiesen estar sirviendo para mitigar parte de los estragos de esta pandemia; al tiempo que mantienen a su disposición un ejército de áulicos qué en decir de muchos, reciben cuales lázaros las consabidas migajas y otros estipendios del rico Epulón, para defender lo indefendible, lo que es para no creer y lleva a preguntarse si se puede llegar a tanta vileza, bajeza y ruindad. A más de ello, cuenta, dicen otros, con “fletadas” tribunas de opinión en similares condiciones de contraprestación, prestas y dispuestas a hablar de lo que se les “ordena”, como resultado entre otras, de las una y más canongías y prebendas dispuestas para ellos y los suyos.

Estamos surcando sin rumbo un piélago inmenso de interminables desaciertos, como sería la contratación de obras para la recreación y el deporte, también innecesarias en estos momentos de crisis; lo mismo que obligar, soportados en el hambre de nuestra gente, a que la población redima, haga efectivos los bonos solidarios en circunstancias lamentables, que bien pueden recibirlos en sus casas o al menos en condiciones decentes como debería ser, sin tener que exponer a nuestros coterráneos como expuestos han sido, sin medir ni saber que impredecibles consecuencias ello pueda acarrear, pero que igual se verán y ojalá me equivoque en esta apreciación; todo lo cual, para esconder, para ocultar las también denunciadas preferencias respecto de estar favoreciendo descaradamente a sus electorales áadeptos en lo que se ha llamado inteligencia partidista, aumentándose más la preocupación con la renuncia a menos de un mes de su posesión del Secretario de Salud del Distrito por discrepancias con la Alcaldesa.

Es tanta la indignación que tales arbitrariedades vienen causando en las personas de bien de la ciudad y el departamento, quienes no creen y con razón, en manejos absurdos ni enmarañadas como mentirosas posturas, provocando, por los muchos yerros en perjuicio directo del buen gobierno y el bien común, la necesidad, imperiosa por demás, de adelantar cruzadas en Santa Marta y el Magdalena, en dirección a gestar sendas revocatorias de mandato, dada las muy graves y desafortunadas  situaciones que en todos los órdenes y niveles estamos sufriendo de manera grave, ante la terquedad, orgullo y fanatismo de no querer corregir las falencias denunciadas, puestas de presente por ciudadanos e instituciones, que son de notoriedad Pública, que ameritaron accionar de la Fiscalía General, denotándose una grave inercia de la Procuraduría General y encontrándonos a la espera de las resultas de la Contraloría General de la Repú[email protected] *Jurista

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