Solidaridad por favor

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Oportunidad la que vivimos para ser más humanos, actuar en dicha dirección en la medida de nuestras capacidades y posibilidades, tanto en beneficio propio, como respecto de con quienes vivimos, nuestro entorno familiar, social y humanidad entera. Es proscribir todo egoísmo, avaricia y codicia. Intimar con nuestra conciencia, ser más cívicos, repasar actitudes y actuaciones, propender por alertar respecto de evitar nuevos contagios y poder combatir mejor esta pandemia que amenaza e intimida, lo que amerita estar a tono con la realidad social y buscar ser partícipes de una verdadera y real solidaridad con palabras y acciones.

Es actuar como corresponde a todo buen ciudadano. Ser conscientes que tenemos para con el prójimo deberes y responsabilidades, al igual que acatar las decisiones legítimas de las autoridades competentes, colaborar con la paz y seguridad, cooperar con el Estado y la comunidad, participar en la vida política, cívica y comunitaria honesta y transparentemente. De la misma manera que adecuar nuestra conducta a esas imperativas y beneficiosas líneas de acción. Se impone pensar y actuar cívica y solidariamente con los demás en esta angustia social.

Es tiempo de ayudar con generosidad, de ofrecer lo que a mano se tenga según se requiera, agradecer a Altísimo las noticias de mejorías y recuperaciones, lamentar las defunciones, que sobrecogen y manifiestan lo frágil de la vida humana. Es tiempo de ser solidario, de dar sin esperar recibir, es ser espontáneo en la entrega. Sentir el impulso de actuar solidariamente y hacerlo. Entender que pudiendo actuar no nos paralicemos y dejemos de hacer lo que correspondería si hiciéramos honor a la solidaridad, a esa que nos impulsa nuestra conciencia o nuestra razón y en ello cuenta en demasía la formación de la personalidad que, normalmente, se va gestando en el hogar y en los ambientes educativos y sociales en los que como humanos hemos crecido.

Es ver en derredor, escuchar, ser bondadosos, sensibles a las necesidades ajenas, a las necesidades de los demás, sentirse impulsado a colaborar para lograr el bienestar de las otras personas, especialmente las más necesitadas, no es asunto de estar entrenados para lo cual, pues para ello están ahí educación, ejemplos, guías y el acompañamiento.

La humanidad requiere cada día y cada vez más de la solidaridad de todos, lo henos sentido en los últimos días, en los que hemos visto alborozados ejemplos positivos, aunque desgraciadamente hay otros que se anuncian al parecer negativos y esperamos no sean ciertos en la realidad ni verdad verdadera, que se dicen sucedidos en el entramado gubernamental. Quiera Dios que no. Más solidaridad por favor. [email protected]

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