El otro falso dilema

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Muchos empresarios de todos los tamaños se quejan de que no están recibiendo créditos y si acaso los consiguen no reflejan los beneficios que ha ofrecido el Gobierno. Observando las cifras de los bancos es cierto los sectores más afectados están quedando por fuera. Sin embargo, algunos sectores señalan que esto evidencia la mezquindad del malvado sistema bancario. Creo que esto es erróneo. Voy a explicar este otro falso dilema.

Las cifras demuestran lo que los empresarios y los microempresarios están gritando: no están llegando los créditos. El 30 de marzo el Banco de la República bajó 0,50 la tasa de interés, dio liquidez bajando el encaje del 11% al 8% y decretando una inversión forzosa de $11 billones. Sin embargo, aquello poco ha alterado la tasa de los créditos hasta la tercera semana de abril, y por el contrario a disminuido los montos que se prestan.

El comportamiento del crédito ordinario -donde deberían están la mayoría de las nuevas solicitudes- muestra que las tasas de interés se mantuvieron muy estables, pero los montos prestados en esos créditos cayeron. En promedio, cercanos a 1,5 billones semanales paso a 1 billón a la semana; la liquidez y los esfuerzos del Gobierno no se ven reflejados en este tipo de crédito. Los montos destinados a créditos de tarjeta de crédito también pasaron de ser cercanos a 1 billón de pesos a la semana, a 400 y 300 mil millones por semana; tampoco aquí se ven los efectos.

Es notoria y muy significativa la caída de la tasa de interés de los microcréditos; está en 6,8%. Sin embargo es solo apariencia; los montos destinados a los microcréditos cayeron dramáticamente. Estaban en un promedio de 135 mil millones a la semana y ahora están por debajo de 20 mil millones, incluso menos de 5 mil millones en la última semana. Hay una muy buena tasa, pero no se presta; perdimos en promedio 130 mil millones, de los 135 que eran el promedio. No hay crédito para los pequeños empresarios.

Sorprende que el monto destinado para crédito preferencial fue el único que mostró un gran crecimiento. Pasó en feb/20,9 mar/30,5 abr/45,5. Es decir, el 45,5% del dinero que se otorgó en créditos, fue para crédito preferencial. Este es el que se otorga a clientes preferenciales para pagar en menos de 30 días.

La tasa de interés para este crédito aumentó 0,7%. Crece un poco el monto de crédito de tesorería (que también se destina a clientes preferenciales).

No son buenas noticias para los sectores productivos. Los bancos le están prestando solo a sus buenos clientes. En el agregado, de los promedios de febrero a abril, muestran una reducción de 1,5 puntos de la tasa de interés, pero una contracción muy grande en los montos prestados. El promedio se están prestando 3,4 billones menos a la semana.

Sin embargo, esto no muestra que el sistema bancario sea malo. El sistema bancario está diseñado y regulado para no tomar riesgos, para cuidar la plata de los ciudadanos. Nadie quisiera que cuando fuera a retirar sus ahorros le dijeran que se le prestaron a gente que los necesitaba mucho, y que se perdieron. Un mensaje así, precipitaría que la gente sacara sus recursos del sistema; y le sumaría a las dificultades económicas, una crisis financiera. Está bien que el sistema bancario sea cauteloso y cuide cada peso. Es su función y su deber.

Lo que es fundamental es que el Gobierno cree nuevos canales para que los sectores reciban los créditos de nómina y de salvamento. Urge hacerlo, financiar directamente -desde los bancos de segundo piso- las nóminas. Dar liquidez fluida a fintech y fondos de capital de riesgo, con condiciones favorables y regladas irrigen al empresariado. Dejemos los bancos haciendo lo que saben hacer, y traigamos recursos a los sectores que los necesitan a través de mecanismos que sean capaces e idóneos para hacerlo.

*Senadora

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