Legítima oposición

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La pandemia desató una crisis global que no dio lugar a equivalente respuesta en un mundo que suponíamos globalizado.

No obstante, las estrategias para luchar contra el virus han sido comunes. Y la retórica igual en todas partes. Ha sido notoria la ausencia de un liderazgo global que ni siquiera ejerció la Organización Mundial de la Salud, cuya vocación era esa. Pronto, países claves la han puesto en tela de juicio, unos con más virulencia que otros. Estados Unidos, Francia, Japón, Inglaterra han hecho fuertes cuestionamientos. Quizás la única excepción es la de Bill Gates que no sólo se anticipó a la ocurrencia de esta pandemia sino que ha reformulado el trabajo de su Fundación para dedicar US$40 billones a una estrategia que él mismo ha diseñado y en cuya implementación está involucrado.

La lectura de la prensa internacional me ha permitido identificar los principales temas que están utilizando y seguirán elaborando quienes no sólo ejercen una legítima y necesaria oposición sino la de algunos que, además, están haciendo instrumentalización electoral de esta megacrisis para confrontar a los gobernantes o a los partidos o coaliciones y buscar sustituirlos en el ejercicio del poder político. Así es la lucha por el control del gobierno. Y así la democracia sobrevive para no extinguirse en deplorable unanimismo.

Por ahora son ocho y aquí las enumero:

  1. Imprevisión. O improvisación. Se alega que las decisiones no han estado bien fundamentadas y que se cometieron errores reflejados en la precariedad de los elementos más necesarios para lidiar con esta inédita calamidad: tapabocas, reactivos, elementos para protección del personal sanitario, ventiladores, etc. Ningún gobernante se escapa de esta crítica que, en muchos casos, ha sido heredada.
  2. Oportunidad. Que se demoraron en tomar decisiones claves: cerrar los aeropuertos y puertos, ordenar el confinamiento universal, hacer pruebas de laboratorio, proteger el personal sanitario. Y contar con las apropiadas Unidades de Cuidados Intensivos.
  3. Exceso o precariedad del alcance de las decisiones. Que las políticas públicas adoptadas fueron tímidas. Se denuncia que ha habido excesos que implican violaciones de los Derechos Humanos.
  4. Incompetencia. Que no se desplegaron todas las capacidades para satisfacer necesidades obvias de los más vulnerables o de pequeñas y medianas empresas que requerían tratamiento urgente.

  1. Inequidad: que esta pandemia puso en brutal evidencia la desigualdad existente que hace que los más vulnerables, no obstante ayudas públicas y privadas, hayan sufrido en forma grave. Es el caso, por ejemplo, de la población afro en Estados Unidos o de los habitantes de las calles, cada vez más numerosos en todos los países. También, de los trabajadores informales.
  2. Favoritismo. Que sectores privilegiados se han beneficiado mayormente.
  3. Que han sido evidentes faltas de coordinación dentro de los equipos asesores o con los gobiernos subnacionales. Una de las críticas más duras contra Trump.
  4. Mentiras. Es la acusación que el vocero del Partido Popular español (Casado) le hace al presidente Sánchez, o la que con el Pinochómetro le endilgan una y otra vez a Trump.

El desconocimiento científico con respecto al comportamiento del virus facilita muchas de estas críticas. Los gobernantes tienen que tomar decisiones sin contar con información completa que los deje tranquilos. Se trata de cuestiones de vida o muerte. Hay amplio espacio para el oportunismo político, respaldado en el oportunismo científico.

*ExMinistro de Estado

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