Fortalecer civismo y sentido de pertenencia

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Por lo visto, es claro que no estamos lo suficientemente conscientes del momento que vivimos y mucho menos de las consecuencias que se avienen. Tentamos la suerte en las calles de manera irresponsable como si nada nos importara, ni siquiera la vida misma. La invitación es a profundizar respecto de nuestras actuales circunstancias y las por venir. Preocuparnos y ocuparnos en consecuencia. Fortalecer nuestro civismo y robustecer grandemente el sentido de pertenencia como deber y obligación. Es actuar adecuadamente y más allá, como debe y tiene que ser en ocasiones y circunstancias como las actuales, así como hacer los esfuerzos que sean necesarios para entender la importancia de esta crisis.

Tenemos también la obligación de ser parte activa y protagonistas en lo posible de los cambios que van a llegar después de esta pandemia. Tendremos que ser generosos. Ayudar en verdad para que no sigamos destruyendo a la tierra como lo venimos haciendo. Importará que seamos participes del nuevo amanecer que merecemos como sociedad, ser más humanos, honestos, incorruptos, dados a los demás, hacer lo ciudadano y comunitariamente correcto. Obligar a nuestros mandatarios a que hagan lo políticamente pertinente y que lo cual nos llene de sano orgullo.

Requerimos para lo fundamental e importante, cosmovisiones coincidentes, ponernos de acuerdo, visionar mejores horizontes, terminar de tajo con lo pernicioso y perverso. La corrupción, por ejemplo. Es de cruces nuestra situación económica junto con otras que nos perturban y obligan todo nuestro empuje en ruta a su impulso y potenciación. Interesa para todos un Magdalena mejor, vanguardista, vencedor, con mandatarios responsables, emulando lo mejor y a los mejores entes territoriales, propiciando y apurando cambios y transformaciones sustanciales, necesarios para el bienestar del departamento.

No queremos gobiernos parios que intencionalmente creen barreras, faciliten corrupción, aseguren impunidad, sino gobiernos que con sus mejores hijos se apliquen en la procura de encontrar soluciones para el departamento y sus municipios. Imperioso es sobremanera nuevos rumbos que nos lleven con prisa y sin pausa al resurgir de un nuevo y reconstruido Magdalena. Si no erradicamos del departamento la corrupción, posible y hasta probable sea que desaparezcamos en las voracidades excesivas de los mercaderes que nos habitan. Necesitamos con urgencia, reitero, un nuevo y mejor departamento. Esto va a cambiar sin remedio y no podemos quedarnos a la vera del camino con gélida impavidez viendo pasar un mundo nuevo ante nosotros. Importa e interesa entonces ser parte de lo nuevo. [email protected]

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