´Tres días sin IVA no sirven pá ná ´

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Cabe recordar que el pasado lunes, José Andrés Romero, director de la Dian, señaló que los tres días sin IVA serán el 19 junio, 3 julio y 19 julio, y se realizarán con el objetivo de seguir reactivando la economía del país, que ha sufrido afectaciones derivadas de la crisis sanitaria por la que atraviesa el mundo.

Pese al entusiasmo demostrado por el Gobierno Nacional frente al anuncio de los tres días sin IVA, como estímulo a la reactivación de la economía nacional, analistas coinciden en que no es mucho lo que puede esperarse en materia de consumo o recaudo, pues el panorama no es lo suficientemente propicio para percibir la eficacia de esta medida.

El primer argumento en el que economistas y académicos confluyen es en que la capacidad de consumo de los colombianos está cada día más débil y el escepticismo sobre este tipo de dinámicas es creciente.

El docente e investigador de la Universidad Externado Isidro Hernández, señaló que los hogares no tienen capacidad de gasto, razón por la cual los tres días sin IVA llegarán en un momento en que la gente no querrá ni podrá gastar dinero.

Cabe recordar que el pasado lunes, José Andrés Romero, director de la Dian, señaló que los tres días sin IVA serán el 19 junio, 3 julio y 19 julio, y se realizarán con el objetivo de seguir reactivando la economía del país, que ha sufrido afectaciones derivadas de la crisis sanitaria por la que atraviesa el mundo.

 “Creemos que la reactivación económica del sector comercial depende mucho de la confianza en el consumo de los colombianos, para que los colombianos en esos días puedan acceder a ciertos bienes sin tener que pagar el IVA”, dijo.

Las cuantías se aumentaron, incluyendo bienes de hasta 2,8 millones de pesos, donde aparecen listados de productos como vestuario, accesorios, útiles, electrodomésticos, equipos deportivos, bicicletas, patinetas eléctricas, computadores, celulares e insumos agropecuarios.

 “Escasamente la gente se inclinará por la compra de bicicletas porque, por razones e seguridad, los ciudadanos preferirán utilizar bicicletas (…) Esos días llegarán en un momento donde apenas la cuarentena se empiece a disolver, donde la gente está guardando recursos ‘por si las moscas’; por eso no creo que haya un gran impacto en la demanda”, añadió Hernández.

Cabe recordar que el proceso de devolución del IVA estaba contemplado en el marco de la reforma tributaria que se aprobó en 2019, pero, teniendo en cuanta la contingencia que enfrenta hoy en país por cuenta del coronavirus, se decidió adelantar su implementación con el fin específico de reactIvar la economía nacional.

Inicialmente, se tenían previsto para 2020 dos días sin IVA, uno en julio y otro en octubre, pues aunque se quería tener una de estas jornadas en enero, la normatividad se definió en febrero.

Contrario a lo que se tenía contemplado inicialmente, en el marco de la reforma tributaria, donde se plantearon y aprobaron estas jornadas, no se exigirán requisitos como la adopción de la factura electrónica, quedando el espectro abierto a cualquier tipo de facturación. La compras podrán hacerse de forma presencial, virtual o utilizando servicios de domicilio.

 “Estudiando casos en otros países, lo que vemos es que el efecto es muy pequeño. Vemos que es una medida más bien marginal, no muy significativa y que no debería generar un efecto muy importante en términos de reactivación económica”, señaló José Ignacio López, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.

Agregó que la eficacia de la medida va a depender de cómo evoluciona la cuestión sanitaria. “Si tenemos un nuevo pico epidemiológico o aumenta el número de casos, quizá veamos un consumidor más cauto y precavido al momento de consumir, ante todo en las personas de mayor edad (…) El consumo lo va a determinar la evolución de la pandemia y las cuestiones de mercado laboral”.

Por su parte, el consultor social y económico, docente de la Universidad EAN, Jorge Munévar, afirmó que serán muy pocos los ciudadanos los que puedan sacar algún provecho de estas jornadas, específicamente quienes cuenten con la solvencia suficiente para acceder a los bienes incluidos en la medida.

“Lo que todos los sistemas tratan de hacer es minimizar el daño que ha traído la pandemia. Pero para que el cliente se movilice se requiere de mucha motivación y garantías. Ahora los ciudadanos están preocupados por otras cosas. Estos procesos son lentos”, concluyó.

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