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HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

El Festival del Eid en el Líbano

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Con un festín no solo de platos fuertes sino de postres y frutas de todos los sabores y colores se celebra el festival que rompe el ayuno.

Por:
SALUA
KAMEROW

Los musulmanes celebran varias fechas religiosas, pero de las más importantes están Eid Al-Fitr e Eid Al-Adha. La primera, es la celebración imperdonable de la culminación de Ramadán; dura tres días y literalmente en español se conoce como ‘el festival que rompe el ayuno’.

Eid Al-Adha es ‘el banquete del sacrificio’ y sucede dos meses después del Ramadán, muy conocido también como la época de peregrinaje a la Meca que convierte a una persona en Hajj ( (حاج o peregrino.

Ambas fechas son de suma trascendencia porque además de su significado religioso, tienen una connotación social que unifica a los vecinos y amigos en una sola categoría llamada familia. Así pues, se reúnen en un lugar y celebran de la mano con un festín no solo de platos fuertes sino de postres y frutas de todos los sabores y colores.

El año pasado por fin me decidí a poner a prueba mi conocimiento en el idioma árabe y terminé haciendo un programa en la Universidad Americana de Beirut que combinaba el árabe fus-ha, o del libro, y el árabe coloquial libanés y egipcio (hay muchos tipos de árabe coloquial).  La cuestión es que mi esposo me fue a visitar por dos semanas y alquilamos un carro para recorrernos el país, justo durante las dos últimas semanas del Ramadán.

Los paisajes, la comida, las costumbres, los encuentros entre pueblos cristianos y musulmanes, todo enriqueció mi visión troglodita del Medio Oriente. Desde mujeres recatadas en los pueblos más conservadores en las montañas del Valle del Bekaa (de donde vienen mis antepasados) hasta adolescentes semidesnudas brindando con aguardiente (arak) a media noche en los bares de la capital; climas desérticos y húmedos a 40 minutos de climas frescos y secos; hombres presuntivamente machistas y otros reconocidos liberales. En fin, los contrastes no dejaron de abismarme.

Lo que no cambió de un escenario al otro fue la generosidad porque los árabes dan hasta de lo que no tienen y todo es por montones, lo que se ve muy tradicionalmente incluso en los restaurantes, eso de que son tacaños no sé de dónde viene.

Para la muestra, este botón: Harry y yo nos fuimos a un restaurante (al que proverbialmente he ido cuando he visitado el Líbano) para celebrar el Eid-Al Fitr. Él acababa de llegar y no lo había visto por dos semanas, así que, para adelantar cuaderno, nos fuimos a cenar solos (las invitaciones no me faltaron, aclaro). Ordenamos dos entradas y dos platos fuertes y luego nos ofrecieron ‘una frutica’. Para mi sorpresa —y la de Harry— nos llenaron la mesa de todas las frutas habidas y por haber y no nos cobraron más que una miseria. Incluso el dueño vino a la mesa, practicó las dos líneas de español que se sabía y yo machuqué el árabe coloquial que he aprendido porque admito, me va mejor escribiendo y escuchando que hablando (en árabe, obviamente).

Este año todo ha sido improvisado porque nadie esperaba la pandemia. Sin embargo, aquí donde vivo, he hecho dos amigas a las que adoro, una iraquí y otra egipcia, y me invitaron a celebrar el Eid en un parque con sus familias y la mía. Comimos indiscriminadamente, hablamos por montones porque no nos veíamos desde que el brote se decretó mundialmente y nuestros hijos jugaron fútbol, béisbol y disfrutaron el prado, evidentemente aplicando el metro de distancia esperado para mantener la salubridad en nuestro condado.

El viernes comenzamos la fase verde donde vivo y he planeado un viajecito corto y aislado en carro a la Playa de Virginia para el otro mes, pero por ahora estoy leyendo sobre los protocolos para esta travesía y espero que ustedes, a través de mis artículos, disfruten el viaje. ¿Qué están haciendo otros Instagramers durante esta época? Les contaré en mi próximo artículo. Instagram: @culozunga. www.culozunga.com

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