LOS DELFINES
´Amos y señores´ de la bahía de Santa Marta

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En esta cuarentena los delfines disfrutan de la tranquilidad de las playas y de las aguas cristalinas que ofrece Santa Marta durante este periodo aislamiento obligatorio.

POR
LAURA
BUJATO CUAO

En estos tiempos de cuarentena, los samarios podemos sentirnos orgullosos por haber recuperado un título que ya se había perdido: El de tener la bahía más hermosa de América. Las aguas cristalinas y un mar azul, profundamente azul, que deja ver todo su esplendor y con él la belleza que a todos enamora, es el mayor atractivo que tenemos en esta época donde queremos alejarnos de las dificultades.

Conocedores de su entorno y sabiendo que no encontrarán obstáculo alguno como la presencia de bañistas y las ruidosas y contaminantes embarcaciones, un grupo de delfines del Acuario de El Rodadero han salido a divertirse a mar abierto, a demostrarle a todo el mundo cuan necesario es cuidar la naturaleza y comprometerse con ella.

Por las tardes, en el balneario han dado un espectáculo sin precedentes. Solo comparados con los delfines amaestrados de  SeaWorld.

Estos animales considerados como la especie más inteligentes del mundo pertenecen al Acuario y Museo del Mar El Rodadero, cuyo principal enfoque es la educación, conservación de especies en peligro de extinción y bienestar de los animales marinos. Y es bajo esta premisa que un equipo de biólogos, veterinarios y entrenadores han venido implementando la actividad “A Mar Abierto” realizada con los delfines.

Esta iniciativa que tiene como fin único el bienestar animal, les permite relacionarse más con su entorno y proveerlos de estímulos positivos.

 “Esta es una actividad en la que estamos llevando a los delfines a las playas de Santa Marta como la Bahía y El Rodadero, con esto ellos tienen la oportunidad de interactuar con su medio, con los corales y distintos tipos de peces, es un espacio de bienestar para ellos”, indicó la veterinaria del Acuario y Museo del Mar El Rodadero, Ángela Dávila.

Esta es una actividad  inicialmente empezó con el paseo de un delfín cerca del acuario, y paulatinamente se ha ido extendiendo hacia las demás bahías de la ciudad y hoy ya son cinco los delfines los que disfrutan de la tranquilidad y de las aguas cristalinas que ofrece el mar de Santa Marta durante este periodo aislamiento obligatorio.

 “Estamos aprovechando que no hay embarcaciones, por lo que no hay lanchas que posiblemente puedan lastimarlos, entonces aprovechamos este espacio para que ellos interactúen con su medio de una manera más segura”, precisó la doctora Dávila.

El Acuario y Museo del Mar de El Rodadero cuenta con un total de ocho delfines, de los cuales cinco son delfines tursiops truncatus, mejor conocidos como ‘nariz de botella’ y tres sotalia guianenesis, los ‘delfines costeros’.

EL ESPECTACULO

Los residentes en los edificios de apartamentos de El Rodadero premian con sus sonoros aplausos el maravilloso espectáculo que ofrecen los delfines, el cual es calificado como incomparable.

Más de dos mil personas desde los balcones de sus apartamentos, se asoman cada mañana o tarde para hacerles llegar a los delfines con sus aplausos, un mensaje de admiración. Y al sonido de los aplausos, estos animales saltan y saltan y saltan regocijados, felices porque escuchan y comprenden que han recibido su recompensa, la admiración de quienes han presenciado su ´revolcón´ en las aguas cristalinas y transparentes del mar de El Rodadero.

BIENESTAR ANIMAL

Para los animales este tipo de actividades e interacciones redundan en su bienestar, y de esta manera también, proveer a los ciudadanos un escape de la rutina diaria, pues la comunidad ha acogido de manera positiva esta actividad.

´Durante ésta cuarentena nuestra única intención ha sido proveer a los samarios de todas las edades, de un espacio de esparcimiento, afianzando el vínculo que nuestros animales y humanos han creado a lo largo de los años. Años en los cuales nuestros animales recibían la visita de un gran número de personas al día, los cuales interactuaban junto con ellos, y hoy es imposible brindarles estas actividades y el acompañamiento humano, con el fin de que los ejemplares no se desmotiven y por su salud mental la nueva actividad es necesaria para su bienestar”, dijo un funcionario del Acuario.

Ante la falta de contacto, los funcionarios y el equipo de trabajo que hoy se encarga de cuidar las especies vivas del Acuario, también ha venido realizando una labor de acompañamiento para sí hacer sentir acompañados a los delfines a pesar de que el acuario en la actualidad se encuentra cerrado por la coyuntura que ha traído la pandemia Covid-19.

20 FUNCIONARIOS CUIDAN LA FAUNA

Desde el pasado 20 de marzo un total de 20 los funcionarios que se encuentran a cargo de todas las especies vivas en el Acuario y Museo del Mar El Rodadero, entre ellos médicos veterinarios, personal de mantenimiento y seguridad, quienes son denominados los héroes del lugar y quienes día a día pese a la cuarentena dan todo de sí para preservar el bienestar de las especies.

 “Nosotros estamos encargados del cuidado de todas las especies que están acá y junto con el equipo de bienestar animal estamos revisando como rutina diaria todas las especies, revisamos a los delfines en la mañana, nos aseguramos que se encuentren comiendo bien, estable, con buen estado de ánimo y luego hacemos el recorrido por todas las peceras, las tortugas, los tiburones y las demás especies”, manifestó Ángela Dávila.

 Asimismo, los funcionarios expresaron que pese a no haber cambiado mucho el trabajo que desempeñaban antes de decretarse la cuarentena obligatoria, especies marinas como los delfines habían sufrido un giro de 180° en la rutina.

 “Sabemos que son animales sociales y les encanta compartir con las personas, tener ese vínculo, para suplir parte de esas necesidades nos hemos dedicado a traer a muchos de nuestros compañeros de las diferentes áreas que se encuentran con nosotros en la cuarentena para que los delfines puedan interactuar con diferentes personas y así su vida no cambie tanto”, dijo otro de los veterinarios.

 SALIENDO ADELANTE ANTE LAS DIFICULTADES

Pese a que ha sido difícil subsistir económicamente durante esta cuarentena tanto para el Acuario que vivía de las visitas de los turistas como para los funcionarios que se han quedado voluntariamente para cuidar de las más de 80 especies marinas, los cuidadores y veterinarios han logrado que los animales no sientan el vacío que ha generado la pandemia.

 “Nosotros estamos acá todo el tiempo, la jornada la empezamos a las 5 de la mañana y la terminamos a las 6 de la tarde, las especies tienen sus cuidados veterinarios, sus vitaminas, todo el tiempo se les está dando pescado de mejor calidad, tenemos todo el grupo de bienestar animal que estamos haciendo sesiones durante el día para que ellos estén realizando diferentes actividades que los mantengan interesados y contentos”, precisó la veterinaria.

LOS DELFINES

Es válido resaltar que los delfines mular o nariz de botella es una especie de cetáceo odontoceto de la familia Delphinidae. De las más de 30 especies de delfines que existen, es la más común y más conocida de la familia. Ello se debe a que con frecuencia se tienen en cautiverio, pues su naturaleza sociable y su inteligencia lo convierten en la estrella de muchos espectáculos.

En estado salvaje, estos delfines viven en grupos de hasta 10 o 12 individuos. Como otros delfines, se sirven de un sistema de ecolocalización para localizar su alimento y, a menudo, cooperan entre ellos para acorralar a sus presas. Frecuentemente surcan la estela dejada por los barcos y, a veces, se acercan a los nadadores y los dejan jugar con ellos.

Habitan en los mares cálidos y templados de todo el mundo y pueden encontrarse en todos los océanos a excepción del Ártico y el Antártico.

Por su parte, el delfín costero es con frecuencia descrito como similar al delfín mular, sin embargo, es generalmente menor, midiendo solo 210 cms de longitud. Su coloración es gris azulado en su parte posterior y en los costados. La región ventral es de color gris claro. El hocico está bien definido y de longitud moderada.

Esta especie forma grupos pequeños de alrededor de 10-15 individuos, desplazándose en grupos, lo que sugiere una muy desarrollada estructura social. Se alimentan de una gran variedad de peces. Estudios de las capas de crecimiento sugieren que la especie puede vivir hasta 30 años. Se distribuyen desde Nicaragua hasta el Sur de Brasil, incluyendo la desembocadura del Río Amazonas, El Río Orinoco y el Lago Maracaibo.

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