Tomás, el joven pijiñero  que se ´trepó´ a un árbol a recibir la señal wifi para estudiar

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Este joven estudiante, demostró que cuando se quiere salir adelante y alcanzar sus metas, no hay obstáculo que te detenga.

POR:
GISSELL
CAMPO ACOSTA

Hay una célebre frase que ha sido citada muchas veces en el universo: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.” (Nelson Mandela), y es quizás la fuente de inspiración de miles de jóvenes que a pesar de las dificultades no se dan por vencidos y han sacado sus estudios adelante y gracias a ello han transformado su vida y la de su entorno.

Este es el caso del joven oriundo del municipio de Pijiño, Magdalena Tomás Gutiérrez quien debido a la pandemia por el coronavirus tuvo que dejar sus estudios presenciales en la Universidad del Magdalena y trasladarse hacia su tierra natal en el corregimiento de San Basilio junto a sus seres queridos. La crisis económica por la que atraviesan muchas familias actualmente lo obligó a él y a miles de estudiantes de provincia a dejar las pensiones universitarias y salir corriendo a resguardarse en sus casas antes que cerraran las carreteras para no quedar encerrados en la gran ciudad sin recibir ningún tipo de ayudas.

Con lo que no contaba Thomas era que esa salida tan abrupta de Santa Marta le iba a traer dificultades en su estudio por no contar con un computador y una buena señal de internet para poder recibir las clases virtuales de sus profesores.

Sin embargo, esta limitación no fue un impedimento para que el joven pijiñero, se las arreglara para cumplir con sus trabajos y no tirarse el semestre, los días iban pasando y Thomas aprovechado la ayuda de sus primos y vecinos más cercanos cada vez que tenía la oportunidad y le prestaban un celular se trepaba en lo más alto de un árbol en el patio de su casa.

Fue precisamente un profesor quien se percató de las dificultades que estaba teniendo su estudiante, y volvió viral la situación del joven a través de sus redes sociales, el docente manifestó que se dio cuenta de que algo no estaba bien luego de ver como Thomas se movía mucho por estar trepado en un árbol.

EJEMPLO PARA SUS COMPAÑEROS

Este actuar del joven estudiante debe servir de ejemplo para miles de estudiantes que, a pesar de tener todas las herramientas necesarias para una clase virtual, no aprovechan el tiempo y malgastan el dinero y pierden su semestre académico.

Así como Tomás hay muchos jóvenes que no cuentan con lo necesario en sus corregimientos o veredas y debido al aislamiento obligatorio no pueden asistir a sus universidades donde cuentan con todo lo necesario para estudiar; es por esta razón que se debe motivar a todos aquellos que a pesar de las dificultades se las ingenian para salir adelante.

AYUDA DE LA UNIVERSIDAD

El estudiante del programa de Ingeniería de Sistemas de la Universidad del Magdalena Tomás Gutiérrez Orozco, recibió un computador portátil y una Sim Card con internet, herramientas con las que no contaba y que lo obligaban a subirse a un árbol en el municipio de El Piñón, para poder conectarse con un celular prestado.

Hasta San Basilio, un recóndito corregimiento ubicado en el municipio de El Piñón llegó la Universidad del Magdalena para suplir las necesidades de Tomás José Gutiérrez, un estudiante a quien el esfuerzo le representa la escalera que conduce al éxito. En su casa, la Institución le hizo entrega de un computador portátil con acceso a internet para el desarrollo de sus clases y trabajos.

Muchos jóvenes como él en el Magdalena no cuentan con los recursos necesarios para poder estudiar y los ingresos que reciben sus padres no son suficientes dado que la pandemia azota la economía de los más vulnerables. “Toca sacrificarse para salir adelante, no importa las dificultades porque por todo esto debemos pasar”, sostiene con entereza el joven universitario.

Su caso, refleja la vida de muchas familias en el Departamento que, entre la pobreza y la falta de oportunidades, ven en la educación la única opción para mejorar la calidad de vida. Tomás, vive con sus padres y dos hermanos menores en una humilde casa entre las polvorientas calles de San Basilio, una pequeña vereda ubicada a 185 km de Santa Marta donde la actividad principal se basa en los cultivos de yuca, maíz, frijol y millo, entre otros.

Entre lágrimas, su madre Luz Merys Orozco, ama de casa y su padre Juan Gutiérrez De la Hoz, vendedor de quesos, reaccionaron con gran emoción ante el solidario gesto de la Alma Mater. Hoy Luz Mery, observa cómo llega el fin de una angustia que la atormentaba y le quitaba el sueño: las peligrosas maniobras de su hijo para poder estudiar.

 “Mijo con cuidado que te puedes caer y partir un brazo”: le decía con preocupación e insistencia.

Un consejo al que el joven estudiante respondía: “Mamá tengo que coger señal para la clase y debo hacerlo para seguir adelante”.

El Doctor Pablo Vera Salazar, rector de la universidad del Magdalena, se refirió al caso del estudiante Tomas, como la muestra de tenacidad y esfuerzo que imprimen muchos jóvenes de la Alma Mater por transformar sus vidas.

“Este computador se le entregará por toda la carrera para que pueda seguir con sus labores, es un gran ejemplo y hay muchos que teniendo las mejores posibilidades no hacen todo el esfuerzo que está haciendo él, la única opción para sacar adelante a la familia es que se convierta en profesional y en un gran ingeniero de sistemas y por el empeño que le pone sé que lo va a lograr”, expresó.

COMPROMISO ADQUIRIDO

Luego de recibir este beneficio Tomás asegura que ya no tiene excusa para no entregar sus trabajos a tiempo y no cumplir con sus clases virtuales, todos han depositado su confianza en él, desde sus padres que le dieron la oportunidad de salir del pueblo a recibir sus clases de educación superior, hasta el rector de la Universidad del Magdalena que no dudó un instante en enviar todas las herramientas tecnológicas hasta la puerta de su casa para que no desista de su sueño de ser ingeniero de sistemas.

En el pueblo hoy lo ven como un ejemplo a seguir, y es que en estos tiempos de pandemia donde se saca a flote lo mejor de cada ser humano, para el joven lo más fácil hubiese sido dejar las clases, como muchos que ante el primer obstáculo desistieron de estudiar, sin embargo, a pesar de las dificultades nunca se dio por vencido y hoy ha sido recompensado.

Dentro de unos años cuando termine sus estudios universitarios este episodio será recordado con una profunda nostalgia, al saber que por una pandemia estuvo a punto de perder lo que tanto trabajo había conseguido; quizás el discurso de grado se contará su historia y todos se reirán con un leve sentimiento de tristeza por los que se fueron en ese entonces y por los que se quedaron a dar la lucha hasta el último momento a pesar de las adversidades.

En Colombia hay muchos Tomás, que anhelan el apoyo del estado, de las universidades y de la gente de buen corazón, son los Tomás que dejó la pandemia, el Covid-19 que nadie quiso que llegara, jamás lo pidieron para volarse de clases temprano, jamás lo pidieron para no verle la cara al profesor más gruñón o exigente; hoy añoran las clases largas, las prácticas y hasta las trasnochadas para el parcial, no se sabe si volverán todavía, pero mientras estén las ganas lo demás no importa.

Para todos los Tomás del país un gran aplauso, son ellos el futuro de Colombia los cuales no tiraron nunca la toalla y hasta último momento dieron todo de sí para no perder el semestre, son aquellos jóvenes que si valoran el esfuerzo de sus padres quienes se endeudaron para poder pagar la matricula, quienes sacan pecho en la oficina y con sus familias diciendo con orgullo que su hijo(a) es un estudiante universitario que a pesar de las dificultades no se ha rendido y ha sacado la casta mientras todo esto pasa.

Para todos aquellos jóvenes que están pensando en abandonar el semestre porque les parece demasiado estar pegado a un computador recibiendo instrucciones en línea, piensen en jóvenes que hoy no han tenido la dicha de recibir ese apoyo de su institución educativa, y que con mucho esfuerzo buscan cumplir con sus obligaciones académicas.

Estos tiempos de coronavirus debe servir para reflexionar y valorar lo que se tiene, mirar el lado bueno de las cosas: estar en familia, compartir con sus seres queridos, hacer lo que más les gusta, en fin, tantas cosas que por el día a día quedaron abandonadas.

El confinamiento es usado para muchas cosas, pero algunos jóvenes como Tomás lo han usado para ser mejores estudiantes y poder convertirse en mejores profesionales;  tú puedes ser  un Tomás más de este país que siente deseos y ganas de salir adelante, aprovecha este tiempo para ser mejor cada día y seguir adelante en lo que emprendas, dentro de un tiempo todo volverá a la normalidad, pero no puede ser como antes, debe ser mejor.

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