El Covid-19 ha implicado más pobreza para Colombia: Bid

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4 puntos porcentuales es lo que estima el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha aumentado la pobreza en Colombia por la cuarentena, en términos puntuales, esto significa al menos 1,9 millones de personas más en esta condición. Esto significa pasar de 29,8 % a 33,8 %, en el periodo más estricto de confinamiento, que implicó la apertura únicamente para sectores de abastecimiento de alimentos y productos para el bienestar en medio de la pandemia.

Se dice “al menos”, porque según la Economista Senior del Departamento de Países del Grupo Andino Liliana Castilleja – Vargas, estas son estimaciones que aún no contemplan las extensiones de los aislamientos en su totalidad ni las escalas de apertura de los países, al comentar el informe La clase media andina frente al shock del covid-19.

“Las medidas de confinamiento (cuarentenas domésticas) han implicado la paralización de las economías, incluido el cierre de fronteras, con implicaciones económicas y sociales significativas y repercusiones en el mediano plazo”, reseña el informe; por lo que el choque caracterizado es más grave para quienes viven del día, y obtienen sus ingresos de la informalidad, entendida como una carencia también de la dimensión de protección social.

Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador, en la práctica obtienen sus ingresos en una combinación de la formalidad y la informalidad, pero principalmente de la informalidad.

Justamente, uno de los aspectos más complicados, es que según reseñó Castilleja – Vargas, entre el 2000 y 2018, la población pobre se redujo significativamente, lo que se explica porque “países pasaron a convertirse en economías de ingresos medio-altos, con una población mayoritariamente de clase media”, pero basado en la informalidad.

Esta mejora implicó una mayor calidad de vida de las personas, en servicios básicos y recurso humano. Estos territorios también tienen en común que son exportadores de materias primas. El impulso de la clase media se dio principalmente por un aumento significativo del crecimiento económico (70 %), mientras solo el 30 % se dio por redistribución de la riqueza.

¿Quiénes están incluidos en esa informalidad?

Los que trabajan por cuenta propia, están empleados en empresas pequeñas, sin contrato o con contrataciones temporales y si están en la formalidad no tienen garantizado su puesto de trabajo; y están en sectores como comercio construcción, transporte, turismo, gastronomía, hotelería.

Pero la preocupación también abarca los costos “asociados a la salud, en términos de producción, empleo, ingresos, bienestar social, y potencialmente también conflictos sociales, ante el inevitable aumento del desempleo y el deterioro del bienestar”.

¿A qué apunta todo esto? A una disminución de la clase media, y el aumento de la pobreza, debido a que los países no tienen una clase media consolidada, sino más bien una estructura que se afecta fácilmente ante un choque inesperado.

Recomendaciones

Dice Castilleja – Vargas que uno de los asuntos más relevantes es “contar con esquemas de aseguramiento ante choques temporales para esos grupos que no son pobres pero ante cualquier choque adverso, lo ponen en una situación de pobreza”.

Esto trasciende la pandemia y también incluye aspectos como quedarse sin empleo, la pérdida de patrimonio o un fallecimiento. Un asunto relevante es que “si bien nuestros países cuentan con esquemas de seguridad social, protege a muy pocos y dado el perfil de alta informalidad en la clase media y los deja desprotegidos”.

Es decir que hay que pensar en un sistema de aseguramiento que no esté atado al mercado laboral formal “es inadecuado y no obedece a la realidad de los países”, concluyó Castilleja – Vargas.

MEDELLÍN (El Colombiano).

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