Los pachos, cuarentones ejemplares

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Todos tenemos un amigo al que le decimos Pacho. Este Pacho al que me referiré es un tipo peculiar. Amigo de sus amigos y parte de esa generación de cuarentones colombianos que creció asociando el éxito con estas dos frases TORO W (TOYOTA-ROLEX-WHISKY) y MECA W. (MERCEDES-CARTIER-WHISKY).

Un imaginario colectivo que analiza sociológicamente el éxito con un reloj, un vehículo y alcohol.  Los tres extranjeros.

Pacho hace parte de esa generación que se desarrolló pensando que con la adquisición de productos extranjeros y costosos se demostraba el éxito y se ascendía socialmente. Los TORO W y MECA W no solo adquieren estos productos, sino que sus compras normalmente vienen del extranjero. Nunca se les explicó a esos cuarentones que la compra de productos foráneos atentaba contra el desarrollo del país. Tal vez si se hubiesen educado en la colombianidad este país sería mucho más próspero y menos pobre.

Pacho es de esos amigos del alma. Lo conozco hace 40 años. Compartimos las vivencias de niñez, pubertad, juventud y ahora adultez. Solo nos dejamos de hablar cuando se enteró que su esposa había sido mi primera novia a los 13 años. Un noviazgo sin nada más que sublimes pensamientos. Después de enterarse se le pasó la rabia, entendió y seguimos nuestra amistad.

Juntos nos emborrachamos en la época colegial, bailamos las canciones de Vilma Palma, Maná y lloramos cuando Andrés Escobar fue asesinado. En la época universitaria nos seguimos frecuentando en Bogotá. No estudiábamos en la misma universidad, pero nos solíamos encontrar. Nos veíamos los viernes para irnos de fiesta con nuestras amigas o novias. Luego nos íbamos para Anapoima, Ibagué, Melgar o cualquier finca de recreo y seguíamos la rumba. Éramos unos muchachos fiesteros pero sanos. La droga afortunadamente nunca fue parte de esas rumbas. Esa fue la bella Bogotá del año 1995 al 2000.

Después de la época universitaria nuevamente coincidimos en escoger la misma ciudad para cursar una maestría. Yo llegué primero y a los pocos meses Pacho me sorprendió cuando había sido seleccionado para cursar una maestría en la prestigiosa Universidad de Londres. Nos encontramos en el mismo plantel educativo.

En esa mágica ciudad seguimos nuestra amistad. Era el año (2002). Nuestro trabajo además de estudiar, era tener un ciclo taxi en las noches que servía para mostrar a los turistas todo el centro de Londres. (“The City”). Éramos los guías turísticos. Quien lo pensara, unos criollos enseñado a extranjeros la historia de Londres. Después fuimos meseros en un barco hasta ser los garantes de servir el vino a los “Lords” ingleses. Allí nos conocimos con a Alfonso López Caballero, Embajador de Colombia en Londres en ese entonces.

Pacho era de los que se ufanaba de decir que sus bisabuelos habían sido jornaleros, abuelos maestros, padres profesionales y él era el primero en tener una maestría, PHD e independencia económica. Todo un suceso en una familia trabajadora y honesta. Cuatro generaciones requirió la familia de Pacho para lograr lo que algunos dicen que se requieren más de diez en este país.

Adquirió un apartamento para su familia y una finca de recreo, entre otros bienes suntuosos.

Pacho es un intelectual. No dudo que su coeficiente es superior al promedio y que gracias a su tenacidad, esfuerzo, dedicación y disciplina ha podido lograr muchas cosas.

Después de Londres él decidió quedarse en Bogotá. Allí comenzó a trabajar, adquirió locales comerciales, negocios, rentista de capital, asesor y un sinfín de actividades que le han permitido en 15 años de trabajo obtener un patrimonio interesante. Ha sido buen hijo, buen padre, buen trabajador, buen esposo y buen amigo. En todo se le puede calificar bien, pero tenía una deuda consigo mismo y es que estaba ciego frente a las necesidades de un país que requiere solidaridad y ayuda por parte de los más afortunados.

Con frecuencia hablábamos de la vida, de la excelente década que son los 40 y otros temas relacionados con la generación TORO W (TOYOTA-ROLEX-WHISKY) y MECA W (MERCEDES-CARTIER-WHISKY).

Todos tenemos un ego y él lo tenía siempre disparado cuando hablaba del ascenso que había tenido. Lo entendía y lo aplaudía ya que Pacho es un tipo “echado para adelante”.

Pero llegó el Covid-19 y Pacho cambió. Después de estar sumergido más de un mes en su casa de recreo comenzó a hablar de cosas totalmente diferentes a las que usualmente comentábamos. Me dijo que se sentía mal por estar tan bien. Día a día seguía la prensa y le abismaba notar tanta pobreza junto a él.

Comenzó a destinar gran parte de sus ingresos para ayudar a los necesitados, inició a cuestionarse sobre las bebidas embriagantes procedentes del exterior que no les dejaban ingresos a los departamentos, y hasta su reloj Rolex lo puso en venta. El dinero sería destinado para comprar mercados a personas en estado de indefensión.

A pesar de ser un cuarentón comenzó a pensar en filantropía. Inclusive fundará un grupo llamado “Cuarentones Filántropos”:

Este es un Pacho post Covid-19. Pasó a pensar en filantropía cuando anteriormente solo se imaginaba era ascender social y económicamente, pero bajo estándares éticos y basado en su trabajo pulcro.

A Pacho ya no lo verán en los Campos Elíseos de compras con su esposa, no pasará el verano en Venecia, ni mucho menos quiere volver a Nueva York. Quiere conocer el Amazonas y Nabusimake (Sierra Nevada de Santa Marta). Ya no comprará más ropa en Harrods sino en Arturo Calle o Mario Hernández.

Pacho quiere esparcir todo su conocimiento de Economía Urbana al servicio de sus conciudadanos. Se despojará de un porcentaje de su fortuna adquirida legalmente para esparcir bienestar a los menos afortunados.

Este es un Pacho que no le interesa ser TORO W o MECA W. Solo se quedará con uno de sus carros, ya no beberá Maccallan sino aguardiente o ron, pero hecho en Colombia. Será más colombiano.

Como todos conocemos y llevamos un Pacho por dentro es muy seguro que con esta Pandemia hayamos cambiado algo.  Por ello la invitación es a no dejarlo solo y constituir un millón de Pachos en beneficio de este hermoso país.

¡Se tú también uno de los Pachos cuarentones ejemplares que requiere nuestra querida patria!

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