Los samarios no deben permitir que se destruya el muro de cerramiento

Este monumento fue inaugurado en 1928, y se ubicó cerca de las ruinas del antiguo Castillo de San Vicente, para años más tarde ser trasladado frente al Parque de Bolívar.

Por:
ALBERTO
HINESTROZA LLANOS

Pareciera que a los nuevos gobernantes de los pueblos que iniciaron la construcción de una identidad propia, reconociendo sus ancestros y sus obras, no les importa conservar para bien de las nuevas generaciones, los monumentos de esos personajes que se atrevieron a buscar un futuro y a legar con sus acciones una memoria para bien de los mismos.

En Europa, en Norteamérica estamos viendo cómo se han derrumbado los bustos de Cristóbal Colon y de muchos otros hombres que escribieron muchas páginas de historia y que pareciera incomoda a las nuevas generaciones, a las cuales en ningún colegio les enseñaron el valor que ellas representan.

Esa nueva modalidad, pareciera que llegó a Santa Marta, y con el pretexto del “Cambio”, o de la remodelación del Camellón, han creado un proyecto en donde lo primero que se retira es el histórico encerramiento que desde 1928 fue instalado como marco de ubicación del monumento que se erigió al fundador Rodrigo de Bastidas.

Ese encerramiento que por años ha sido el marco que limita el espacio necesario para que cada año en el aniversario de la fundación de la ciudad sirva para los actos oficiales de la conmemoración, fue construido en 1928, e inicialmente se ubicó cerca de las ruinas del antiguo Castillo de San Vicente y años más tarde se trasladó donde actualmente está enfrente del Parque Bolívar, icono de la identidad samaria.

La historia recuerda que, en 1922 ante la proximidad del Cuarto Centenario de la fundación de Santa Marta, la ciudad no tenía ni siquiera un busto que hiciera reconocimiento a su fundador, razón por la cual el gobernador del Magdalena en ese año, creo la Junta de Festejos para su celebración y allí nació la idea para mandar hacer un momento que engalanara y recordara a quien una tarde veraniega del 29 de julio de 1525, realizara la ceremonia de fundación de la ciudad y expidiera el acta de la misma.

El presidente de la Junta, Dr., Eduardo P. Bermúdez, ilustre historiador samario, logro que otro samario, Ernesto Restrepo Tirado, quien era en ese año Cónsul de Colombia en Sevilla- España, consiguiera en ese país, quien podría realizar el monumento al fundador.

Después de varias acciones, logro contactar al escultor José Lafita natural de Sevilla, ciudad de donde era nativo Rodrigo de Bastidas, con quien cerró el compromiso el 18 de marzo de 1525, por la suma de 18.500 pesetas el busto y un pedestal de mármol y piedra de Novelda por la suma de 37 mil pesetas, elementos que llegaron en 1926 a la ciudad pero que solo fue inaugurado en 1928.

Fue el mismo escultor José Lafita quien sugirió ese encerramiento buscando crear un espacio como un teatro al aire libre, para que se usara en eventos municipales como el aniversario de la ciudad, enviando el boceto de lo que debería ser, con medidas y tamaños a realizar.

Durante años el mismo ha sido testigo de miles de reuniones históricas, varios ciudadanos presidentes de otros países lo han conocido y desde esa tribuna han hablado de la historia de la ciudad y en las tres últimas remodelaciones del camellón se ha respetado el mismo.

Hoy la comunidad samaria está a punto de ver desaparecer esta joya, porque se piensa demoler para el Cambio llegue moderno y con ello, sepulte un capitulo histórico que enorgullece a la ciudad.

Mi opinión es que es un deber de la comunidad samaria velar porque no se borre el mismo, sino que se conserve porque la historia está ahí, y pueblo que no recuerda su historia está perdiendo su identidad.

*Presidente Fundación Periodistas Bolivarianos de América

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