La Sierra Nevada, patrimonio de la Humanidad(I)

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La Sierra Nevada de Santa Marta, Parque Nacional Natural, donde confluyen la sabiduría de la naturaleza y la indígena, donde cada paso hacia su interior es un encuentro con bellezas singulares y exuberancias únicas, es la mayor elevación planetaria cercana al mar, independiente de la cadena montañosa de los Andes. Hábitat milenario de cuatro pueblos indígenas: Iku (Arhuaco), Kággaba (Kogui), Kankuamo y Wiwa, con variedad de ecosistemas, pisos térmicos, riqueza cultural, lagunas, páramos, nevados y magnificente biodiversidad. Su sistema montañoso nombrado por los pueblos originarios como Sénenuglan (K), U`munukunu (I) y Abu Sheiumun (D). “Territorio Ancestral” de los pueblos originarios. Dentro de ella, un área de particular belleza paisajística, significado cultural y sitio sagrado para sus pueblos, el Parque Arqueológico Teyuna “Ciudad Perdida”, a cargo del Instituto Colombiano de Antropología e Historia – ICANH -, por cuya importancia esta columna inicialmente la voy a dividir en dos capítulos por su inmensidad de valores.

Biofísicamente, territorio piramidal. La montaña litoral más alta del mundo que se eleva abruptamente desde las costas del Mar Caribe hasta alcanzar una altura de 5.775 metros en sus picos nevados Bolívar y Colón, conocidos desde la tradición de los pueblos como: Nabuldue (K), Chúndwa (I), Shinmundua (D); ubicados a 42 kilómetros del mar. Macizo único. Se han declarado para ella figuras de protección como la Línea Negra (Decreto 1500 de 2018), Zona de Reserva Forestal (Ley 2ª de 1959), Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad, UNESCO (1979); y, Zona de Protección y Desarrollo de los Recursos Naturales Renovables y del Medio Ambiente (Resolución 0504 del 2 de abril de 2018, Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible).

Debe constituir la Sierra Nevada, no solo para Santa Marta en particular, sino para el Magdalena Grande (Magdalena, Cesar y La Guajira) y Región Caribe en general este centro del universo convertido hoy en día en el ecosistema con la mayor concentración de mamíferos, aves, peces y anfibios amenazados en el mundo, pero que sigue conteniendo nieves perpetuas, arrecifes coralinos, 35 ríos, más de 380 lagunas y hasta hace poco una de las mayores ofertas hídricas del planeta, que ha sobrevivido a colonizaciones; así como a las guerras marimberas, de la coca, guerrilla y paramilitares, debe sobrevivir al cambio climático y a la peor de todas las amenazas, el poder depredador del hombre; el grande centro de atención de nuestra Región Caribe como la joya universal que es, para que se desarrollen en ella trabajos de selvicultura en masas forestales para protegerla contra los efectos del cambio climático, favorecer la resistencia y protección de la masa arbórea mediante su naturalización en función de criterios de selvicultura adaptativa combinando tratamientos de diferente intensidad y alternativas de eliminación de residuos, aplicando un riguroso seguimiento y buscando opciones que protejan mejor los ecosistemas, ya que las evidencias de decaimiento y cambios en la estructura forestal son evidentes.

Es promover en ella un uso eficiente de sus recursos a través de la dosificación de la competencia e impulsar la diversidad estructural, flora y fauna para frenar los perjuicios ocasionados por procesos de sequía e incremento de temperatura; proteger sin afectarla, la generación directa de materias primas, servicios ambientales de regulación y servicios culturales, turismo, paisaje, función recreativa, prevención contra incendios y demás, actuaciones todas que favorecerán la regeneración natural y facilitará la posibilidad de incorporar otras líneas de acción, lo cual amerita la creación de una comisión integral operante en la que tengan asiento naturalistas, ecologistas, sociedad de ingenieros, federaciones y demás otras organizaciones pertinentes, en vía a una ordenación sistémica, cuyos fines inmediatos sean hacer frente en su seno a actuaciones de interés contrarios y especulativos a su razón de ser y conseguir la aprobación de una regulación oficial definitiva, eficiente, ejecutiva, importante y urgente, cesando de inmediato la nefasta deforestación, que solo permite una cosecha al año del mejor café  de Colombia, por el nivel publimétrico, protegiendo las ricas fuentes de agua.

Es guardar la armonía sagrada entre el hombre y la naturaleza (equilibrio del universo), en esta fábrica natural de agua de la Región Caribe y velar por su sostenibilidad ambiental, concienciarnos de la importancia de darle un uso responsable al agua, dejar los malos hábitos, entender que es el agua el espíritu de la madre tierra, más aún ante la necesidad apremiante de la falta de ese vital líquido en muchos Municipios del entorno de la Sierra Nevada, incluida la Ciudad de Santa Marta, agravado con la negligencia de sus Gobernantes tanto los de antes, como los de ahora que fueron nombrados y generados por los primeros, sobre lo cual me ocuparé con mayor énfasis en el segundo capítulo de esta columna. [email protected] *Jurista

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