El ‘bollo de yuca’, identidad de un pueblo

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El concurso de boyo de yuca del municipio de Pivijay, se realiza cada año, durante el mes de mayo, en el cumpleaños de la localidad.

 

Las ‘bolleras’ como suelen llamar a las mujeres que elaboran el bollo de yuca en el municipio de Pivijay, para luego comercializarlo en las tiendas u ofertarlos por las calles, obtienen buenos ingresos porque se vende como pan caliente.

Este alimento que le da identidad cultural a este sector agrícola, ha adquirido suma importancia entre los pivijayeros, los cuales aprovechan para comer esta delicia a cualquier hora del día acompañado por un suelo salao, chicharrones, carne frita, queso, huevo, o pescado.

Teniendo en cuenta que este alimento es representativo en la región, en el año 1983 siendo el primer alcalde Municipal elegido popularmente, Eduardo Llanos, en conjunto con un grupo de amigos, como Colombia Ternera, Rafael Pérez Ortiz, Alcibíades Yancy, Eduardo Pertúz, Antonio De La Hoz, José Polo Araujo, Santiago Samper, y Eneida Yancy apodada ‘La Cacique’, se creó el concurso del ‘Bollo de Yuca’ que después pasó a ser festival.

 

En el concurso se numeran los bollos de yuca, y de igual manera a los diferentes participantes, para dar más transparencia al evento.

 

LA COLORADA

Según el coordinador de Cultura Municipal, José Polo Araújo, Pivijay es uno de los centros agrícolas del Departamento que cuenta con una extensión de tierra conocida como ‘La Colorada’, donde todos los campesinos iban a cultivar en ese entonces. “Es un terreno prestado, otorgado a los campesinos, quienes tienen sus parcelas sin cercar, y por medio de fronteras naturales, como manantiales o árboles, sabían cuáles eran los límites que les correspondían”, agregó José Polo Araújo.

Continuó diciendo que “en estas tierras se cultivaba mucho la yuca y cuando estaba lista la cosecha la llevaban a Pivijay. El bollo se hace con el objetivo primordial de ser un acompañante de la alimentación de nuestro pueblo. De la yuca se derivan otros productos, como el enyucado, el rosquete, el pandero, una arepa revuelta con huevo, queso y cebollita en rama, el jugo de yuca, entre otros productos”.

 

Una de las pruebas más jocosas del concurso, es ‘El comilón de bollo’, donde los participantes consumen cierta cantidad del alimento y se ganan un premio

 

CONCURSO

El concurso del bollo de yuca es un evento cultural que identifica a los pivijayeros, para lo cual fueron estipuladas unas reglas, dentro de las cuales se encuentra, que la bollera participante sea quien elabora dicho alimento. “Tuvimos algunos casos donde les prestaban los bollos a otras personas para que participaran”, señaló el Coordinador de Cultura.

 

Las mujeres concursan en la prueba de rayar la yuca y obtienen su respectivo premio.

 

LO QUE TIENE EL CONCURSO

El Coordinador de Cultura Municipal, explicó que dentro del concurso se llevan a cabo diferentes actividades donde se premia el bollo de mejor calidad; el más grande; y la mejor peladora de yuca.
“La yuca para el bollo se pela diferente a la que se va a consumir cocida, la pelan circularmente, con el objetivo de que tenga mejor agarre cuando la vayan a rayar”, dijo José Polo Araújo.

Respecto al bollo de mejor calidad, se evalúa que tenga buena cocción, buen sabor, textura, y transparencia. “El bollo bien hecho esta cristalino, ‘bien pasadito’. Dentro de la prueba del bollo más grande, fue elaborado uno de 8 metros y para su elaboración compraron los galones donde venían los aceites, los cuales fueron llevados a un taller de soldadura para formar un solo recipiente largo y debajo iba la leña para cocinar en forma uniforme. Para participar las mujeres tenían que hacer su gasto, por lo que, después la Alcaldía Municipal les brindó el presupuesto”, comunicó el Coordinador de Cultura.

En la prueba del bollo más grande, el jurado debía estar alerta debido a que se presentaron algunos casos donde las bolleras pegaban los bollos, y al soltar las palmas para ver si había pegadura, descubrieron a algunas que quedaban eliminadas.

Otra de las pruebas consistía en la ‘mejor rayadora’, “recuerdo que a las participantes les daban por ejemplo 5 libras de yuca, y en esta ocasión, tenían en cuenta que la punta de la yuca quedara más pequeño, y asignaban el tiempo estimado para hacerlo”, dijo Polo Araújo.

Seguido a esta prueba, procedían a la mejor ‘envoltura del bollo’, el cual tiene dos formas de envoltura, la primera en tusa por medio de la corteza que sale de la mazorca; o la palma de vino. “Acerca de esta palma, sugieren que es mejor cogerla del cogollo que es amarillito, lo cual da un mejor sabor al bollo. Esta es abundante en el verano, los ganaderos la dejan porque se alimenta el ganado, y en el invierno le hacen su corte porque como se nutre bastante, ocasionado que en el potrero de mucha sombra, y no deje salir la hierba”, explicó.

Sobre este evento, es de anotar que Victoria Mármol, ha sido la mujer pivijayera que ha ganado más premios; al igual que Adelaida Varela y una hija de ella. Ante esta situación las bolleras se quejaban porque ganaban las mismas, por lo que, los organizadores del concurso optaron por un sistema más transparente, numerando los bollos, y a las fabricantes, para que los jurados no supieran de quién era el bollo, y evitar inconvenientes.

Otra de las pruebas del concurso, conocida como la parte jocosa es ‘el comilón de bollo’, quien acompañado con una gaseosa caliente, se daba prisa a comer rápido para recibir un premio. Es así, como todas las mujeres y la comunidad en general llegan hasta la ‘Plaza de los Gallos’ todos los años, durante el mes de mayo, cuando cumple la municipalidad y es la fiesta de San Fernando Rey, patrón de Pivijay, a participar de este evento.

 


Proceso de envoltura del bollo con la palma de vino, elemento que se consigue en la zona rural.

 

NADA SE PIERDE DE LA YUCA

Tomando como referencia la cáscara de la yuca, es de conocimiento que la ponen a secar, la empacan, y la envían a Barranquilla para ser procesada y hacer concentrado para el pescado, cerdo y ganado.

Según declaraciones de José Polo Araujo, el almidón que sale de la yuca se pone a secar, obteniendo una pasta fina que la utilizaban las mujeres después que lavaban, cocinándolo para hacer especie de una jalea donde metían la ropa con el propósito de dejarla bien acartonada y cuando la planchan queda en línea recta.

‘BOLLO FRESCO’

Si se tratase de un bollo fresquecito, el Coordinador de Cultura, sugiere a las personas de afuera, trasladarse hasta los hogares de Victoria Mármol, Adelaida, o Maritza para consumirlos. “Además de estas mujeres, aconsejo que lleguen a la tienda de don Humberto De La Hoz, siendo los tenderos quienes se afanan para que les den un buen bollo que pueda venderse”.

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