Juancho Valencia y el arte de ser un camaleón musical

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Por SERGIO VILLAMIZAR D

Juancho Valencia se convirtió en tendencia e incluso el himno en el país en medio de la pandemia: ‘Mi pueblo natal’, clásico del Grupo Niche, pero que ahora fue reinterpretado por 30 músicos de distintas partes del país.

La responsabilidad de la dirección musical de lograr este ensamble a la distancia, fue de Juancho Valencia, un artista colombiano con 30 años de trayectoria, que ha logrado brillar tanto en la música clásica, como en la música tropical. Prueba de ello son los dos Latin Grammy que ha ganado en su carrera musical, uno en la categoría Mejor álbum de música clásica y otro, el año pasado, a Mejor álbum cumbia/vallenato, por su disco ‘Yo me llamo cumbia’ de su banda Puerto Candelaria, con la cual cumple 20 años de labores, y a la fecha ha cancelado más de 40 conciertos por la pandemia.

Ese es el mundo musical de Juancho Valencia, y bien le ayuda haber crecido en una ciudad como Medellín, donde a lo largo de las décadas ha sabido recibir todo tipo de influencias musicales foráneas, apropiarse de ellas y luego lanzarlas con un sello e identidad propia, como ocurrió con los aires tropicales que transformaron en el clásico ‘chucu-chucu’, ocurrió con la salsa, la música tradicional mexicana que nutre lo que ahora se conoce como música popular, y últimamente en reggetón.

Siempre inquieto, y a la espera de volver a ser el Sargento Remolacha en su banda Puerto Candelaria, presenta los primeros pasos de un nuevo camino denominado La Ciencia de Juancho Valencia, lo cual lo llevó a uno de los estudios míticos de La Habana, Cuba, donde grabó dos álbumes que ya se encuentran en las plataformas digitales.

Se trata de ‘La Fórmula del Mambo’ y ‘Enclave de Bolero’, en los que concentra el ritmo, sabor, rigor y virtuosismo de la Isla. Un viaje a la nostalgia de sonoridades de ayer, llevadas a un nuevo momento, resultado final de experimentos de sabor que son al mismo tiempo un punto de partida para nuevas investigaciones sonoras.

¿Cómo fue la construcción de estos dos álbumes desde Cuba?

Es un proyecto diseñado para poder expresar diferentes matices de la salsa, de la música Afroantillana y latina, en los que he trabajado durante los últimos 30 años. El debut discográfico de ‘La Ciencia de Juancho Valencia’ son estas dos producciones musicales que nacen de la invitación de la casa disquera inglesa West One Music que nos contacta para este proyecto maravilloso en La Habana (Cuba).

¿Cuál era el objetivo?

Son  dos objetivos. El primero era generar dos ambientes musicales, expresar el sol y la luna en dos discos, una basada en el mambo y la otra en el bolero. El otro objetivo era que todas las canciones que componen estos dos discos, fueran totalmente cinematográfica, lo que significa que cuando alguien escucha la canción de inmediato le genere una imagen como de película en su cabeza y viajar en mi imaginación con estos sonidos.

¿Qué tan fácil llegar a trabajar a Cuba con su música y tradición?

No ha sido fácil, incluso a nivel histórico, porque muy pocas veces músicos de otras nacionalidades lo han hecho. En la historia colombiana está registrado dos veces, de manera importante, la primera de ellas con Lucho Bermúdez, donde le abrieron las puertas de la isla, y ahora se repite la historia. No es fácil y la única herramienta que se tiene para para lograr el respeto y la aprobación de una cultura, es el respeto mismo por la cultura misma, con el conocimiento y la humildad de asimilar una música que no es la que nace en tu propia tierra, aunque entre Colombia y Cuba existe una relación cultural de siglos.

He sido un camaleón musical con la versatilidad de poder tener el conocimiento de músicas muy lejanas que en realidad, y de una manera muy profunda, hacen parte de mí, por lo que puedo hacer este tipo de proyectos, y a la vez, ser el primer músico colombianos en tener un Latin Grammy en música clásica.

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