Alfonso Lastra, con la fortuna de ser padre 3 veces

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POR: MÓNICA PIMIENTA MEDRANO

Aunque la pandemia del Covid-19 ha alterado nuestro diario vivir, las fechas especiales se han mantenido y este domingo 21 de junio, celebramos el Día del Padre en Colombia, fecha que conmemorará en su hogar Alfonso Lastra Fuscaldo, presidente ejecutivo  de la Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena.

El doctor Alfonso Lastra Fuscaldo goza del privilegio de ser padre al lado de su esposa Leni Riaño Ortega, quien es Psicóloga, y sus hijas son Valeria, de 16 años de edad; Isabella, 14 años y Gabriella, 6 años.

Fue padre por primera vez a sus 29 años; una experiencia que considera llegó a su vida en la mejor edad: “Me sentía feliz cuando me enteré de la noticia y más aún, cuando supe que mi primer hijo sería una niña”.

Con alegría narra que su segunda hija, Isabella, los tomó por sorpresa; se lleva 1 año y 6 meses con Valeria, su hija mayor, y con el mismo amor la recibieron.

“Dos princesas en casa teníamos en ese momento, permanecíamos bastante ocupados y entretenidos con ellas. Gabriella, nuestra tercera hija, llegó casi 10 años después de la primera; nos tomó con más añitos, lo que hace que la paternidad la afrontara de manera diferente, con mayor tranquilidad y madurez; ya habíamos pagado todas las novatadas”, indicó.

Con propiedad, Alfonso Lastra sostiene que su hogar está basado en el amor y el respeto; son los principales valores que les ha inculcado a sus hijas, siempre indicándoles que allá afuera hay un mundo que ofrece de todo, pero que ellas nunca pierdan cuatro aspectos importantes que deben tener presentes en sus vidas: el amor hacia Dios, a la familia, la humildad y la solidaridad.

“Pienso que lo más difícil de ser papá es hacer que nuestros hijos acojan valores en estos tiempos, en un mundo donde absorben información de todo tipo e influyente y no siempre la que deseamos para ellos; así mismo, aceptar con orientación sus diferentes personalidades, gustos, preferencias, amistades es un gran reto”, manifestó.

Y como en toda experiencia de padre, existen las anécdotas; esta es la que recuerda con mucho cariño y picardía: “Recuerdo un día que mi esposa y yo debíamos salir para nuestros respectivos trabajos y las niñeras no habían llegado de su descanso, por lo que decidimos trasladar a las niñas para la casa de la abuela, para que nos las cuidaran, pero era tanto el equipaje que llevábamos: dos coches, dos maletines, caminador… en fin, sacamos todo del apartamento donde vivíamos y tomamos el ascensor. Cuando llegamos al lobby, el vigilante nos preguntó por la nueva bebé y nos percatamos que la habíamos dejado en la cuna. Mi esposa pensó que yo la había cargado y yo pensé que ella lo había hecho… nos miramos e inmediatamente corrimos a sacarla para llevarla donde la abuelita”.

Generalmente, la celebración del Padre lo inicia cuando su esposa e hijas lo despiertan con un delicioso desayuno y regalos en cama; después, se reunían con toda la familia en un gran almuerzo en casa de los abuelos, a compartir ese domingo.

“Son de los momentos que extrañaré este año, dadas las circunstancias del aislamiento social que todos debemos cumplir, por ello en esta ocasión estaremos unidos on line”, precisó.

Y sobre la enseñanza que le dejó su papá para que fuera un  buen padre, manifestó: “Fui criado en un hogar conservador, donde mi madre Yolanda y mi padre Alfonso me educaron basados en disciplinas, que bien recuerdo debían ser cumplidas, sino había consecuencias; hoy es algo de lo que transmito a mis hijas, que todo lo que hagan esté basado en la perseverancia, constancia y disciplina. Mi padre siempre fue un hombre jovial, y de buen humor, nos inculcó algo de lo cual ha sido lámpara en mi vida: ser honrado y correcto en todo lo que haga y eso también lo he llevado con bastante énfasis en la educación de mis hijas”.

Por ello, con base en lo anterior le envía un mensaje a las nuevas generaciones de papás y es, que tengan la edad que tengan, “eduquen desde el amor y el ejemplo, aprendan a conocer a sus hijos, a comunicarse con ellos, a incluirlos en sus planes  y a tomar espacios solo para ellos en medio de todas las ocupaciones que se tengan durante la crianza, valorar a la familia y a los hijos no es cuestión de edad sino de dar amor”.

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