La otra pandemia para sobrevivir

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Uno de los problemas que enfrenta Santa Marta en la pandemia actual son los altos índices de informalidad y desigualdad, enfrentar la situación implica enormes retos económicos y sociales.
POR
KATIA VÁSQUEZ

En la actualidad 7 de cada 10 empleos en la ciudad son informales, primariamente en aquellos que se dedican a la prestación de servicios turísticos, comercio y gastronomía.

Ante un panorama con más de mil personas infectadas y más de 70 muertos en todo el departamento del Magdalena, la Alcaldía Distrital de Santa Marta, por su parte, ha estado tomando medidas extremas pero necesarias para contener la propagación del COVID-19, dando prioridad en casi todos los casos a alguna forma de aislamiento o distanciamiento social.

Sin embargo, esta situación deja al descubierto las desigualdades sociales existentes en la ciudad, puesto que a diario, son los trabajadores informales quienes viven el dilema de salir a trabajar para llevar sustento a sus hogares y respetar la cuarentena para no contagiarse, teniendo en cuenta, que trabajar en casa es un lujo que muchas personas de bajos recursos, no se pueden permitir, y en donde los altos niveles de informalidad laboral hacen que grandes sectores de la población queden excluidos de las redes de seguro social.

Tal como lo menciona un informe de la Organización Internacional del Trabajo, “no trabajar supone perder sus empleos y sustento, morir de hambre o por el virus es la disyuntiva, demasiado real, que encaran muchos”.

Al ser Santa Marta una ciudad con un alto índice de informalidad, debido a que alcanza el 70,5%.,es decir, 7 de cada 10 empleos en la ciudad son informales, deja claro que, para esta época de cuarentena son muchas las familias que no reciben ingresos, causando hambruna en la población samaria.

DISTANCIAMIENTO SOCIAL

La modalidad del trabajo informal hace más difícil que las personas de bajos recursos se refugien en sus casas. Muchos trabajadores no tienen acceso a licencias por enfermedad o a beneficios de desempleo, tienen un acceso precario a beneficios de salud, y sus ahorros son inexistentes o extremadamente limitados. La gran mayoría de los trabajadores informales viven con lo justo.

¿CÓMO AFECTA EL COVID-19 A LOS TRABAJADORES INFORMALES?

Para Karin Estrada, trabajadora informal en la ciudad, la situación ha sido muy complicada desde que inició la pandemia, manifiesta que, “con todas las medidas que han tomado para mitigar la propagación del virus, se nos ha hecho bastante difícil, no nos permiten estar en las calles, nos toca estar pendiente de que no nos quiten nuestras herramientas de trabajo, que no nos coloquen comparendos y eso sin duda, nos ha imposibilitado realizar nuestra labor”.

Seguidamente, Estrada, manifestó que pese a que reside con sus dos hijos mayores, quienes también viven de la informalidad, se han visto en grandes apuros para suplir sus gastos, como es el pago de arriendo y la comida, “pese a que no hemos dejado de trabajar, porque de una u otra manera nos hemos rebuscado la manera de tener el sustento diario, tenemos  compromisos, a pesar de que el Presidente dio medidas que no tenían que pedir por el arriendo, muchas personas no les ha importado y se nos ha corrido ese tiempo y estamos con esa deuda, es un mal tiempo el que estamos viviendo, no tenemos para la comida para el arriendo se nos ha hecho complicado pagar”.

Asimismo, la mujer indicó que además de las restricciones hechas por el gobierno, en el que las personas deben permanecer en sus casas, su situación se complica, debido a que las personas ya no tienen la misma confianza de acercarse para que les haga el diseño de cejas, pestañas o las uñas, que es en lo que trabaja.

Mientras tanto, la situación de Jeison, un vendedor ambulante de frutas y verduras, no está muy alejada de la realidad que vive Karin, a diario, expone su salud en las calles de la capital del Magdalena para poder alimentar a su familia, “no he recibido ayudas, me piden que me quede en casa, pero mis hijos necesitan comer”, dijo.

Según lo informado por este vendedor informal, “la gente no está saliendo casi a las calles, temen acercarse a comprarnos, porque dicen que nosotros los vendedores ambulantes somos portadores del coronavirus y eso nos está afectado mucho, las ventas son pocas, pero toca rebuscarnos y trabajar más, yo uso mi tapabocas y trato de protegerme, pero necesito salir, vender y darle de comer a mi familia”.

INCORPORACIÓN A LA FORMALIDAD

En declaraciones para HOY DIARIO DEL MAGDALENA, la Secretaria de Desarrollo Económico y Competitividad, Isis Navarro Cera, informó que en la ciudad, de los aproximados 9.000 vendedores informales existentes, sólo unos 500 cuentan con un permiso legal para trabajar en las calles de Santa Marta.

La Secretaria de Desarrollo, asegura que desde este gobierno, se le está apostando al tema de la formalización del empleo, “trabajando en la formulación de una de una política más fuerte, más clara, para que los vendedores y trabajadores informales, la idea es brindarles capacitaciones específicas que les permitan a ellos incorporarse en los sectores económicos formales de la ciudad”.

En ese sentido, la funcionaria expresó que se han planteado como gobierno, capacitar y formalizar a través de los programas, como atención al cliente, gastronomía, capacitaciones para el tema eléctrico, de construcciones a las personas que viven de la informalidad en Santa Marta y así, buscar la formalidad en las empresas que ya están constituidas en la ciudad.

DESAPROVECHO DE OPORTUNIDADES

Por otro lado, Isis Navarro, comentó una situación que ocurre particularmente con algunos trabajadores samarios, y es que, según la funcionaria, “las empresas de la de Santa Marta se quejan de que no hay mano de obra en la ciudad y los informales se quejan de que no hay empresas”.

Con referencia a esto, Navarro, explicó que “según los empleadores a la hora de contratar mano de obra samaria, esos no tienen disciplina, es decir, no cumplen adecuadamente con las jornadas laborales como debe ser, lo que sin duda, es algo que no resulta de gran beneficio para las empresas y por ende, se ven obligados a contratar personal de otros municipios, departamentos o incluso extranjeros”.

 “Lo que hemos notado es que el samario tiene una cultura de ser independiente, pero en el caso de lo que yo he visto con algunos trabajadores informales, es que salen por decir, un lunes y si ese día se hacen unos $300.000, hicieron compras para el lunes y martes, vuelven aparecer el miércoles cosas que demuestra que no son ni siquiera constantes; lo mismo sucede cuando consiguen un empleo, trabajan de manera disciplinada durante el primer, cuando les efectúan el pago del mes trabajado, ya empiezan a incapacitarse, según lo expuesto por las empresas, el 100% de empleados que son de Santa Marta, el 80% y 90%, les pasan excusas para no asistir después de cada pago”, puntualizó Isis.

VENEZOLANOS Y LA INFORMALIDAD

Isis Navarro, asegura que este es otro tema complicado, no obstante, el empleo que se les está brindando a algunos migrantes venezolanos en la capital del Magdalena, es de carácter informal, aunque no necesariamente es precario, para algunas empresas que además consideran que son más disciplinado por lo que prefieren contratarlos.

A pesar de ser empresas legalmente constituidas, tienen en cierto grado de informalidad al trabajador, puesto que no les aseguran sus prestaciones sociales, dijo que, lo que prevalece en cuanto a informalidad no son las ventas ambulantes sino “otros fenómenos como empleos informales en locales fijos u oficinas, salas de belleza, restaurantes, hoteles, establecimientos de comercio en términos generales”.

Evidenciando que la mayoría de los venezolanos que tiene alguna ocupación en la ciudad están ubicados en actividades de comercio, hoteles y restaurantes.

EL PANORAMA INCIERTO

Finalmente, la Secretaria de Desarrollo Económico de la ciudad, resaltó que la participación del turismo en el empleo es el 8,3%, lo cual refleja impacto que la covid-19 ha ocasionado en muchas personas y economías que viven del turismo.

Santa Marta por ser una gran dependencia del sector turístico se encuentra muy golpeado, no solo por la coyuntura, sino por el panorama incierto.

“Esta crisis ha representado muchos retos. A todos nos tomó por sorpresa la dimensión de esta pandemia y por ende todas las decisiones se han tomado en la medida que se va teniendo de información y bajo los lineamientos de los gobiernos nacional y local”, comentó Navarro.

En el caso de los vendedores ambulantes del sector turístico, la funcionaria, indica que “nos hemos apoyado mucho con la empresa privada, la empresa privada nos ha ayudado a garantizar ayuda humanitaria a esta población, porque desafortunadamente, el distrito no tiene como capacidad para abarcar todo, entonces las empresas privadas  han sido fundamentales para apaciguar un poco la crisis que atraviesan estos trabajadores informales”.

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