La Sierra Nevada, patrimonio de todos (II)

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La Sierra Nevada de Santa Marta es responsabilidad de todos y cada uno de quienes somos y habitamos la Región Caribe y por ende igual debería y tendría que ser preocupación constante, máxime cuando no la hemos aprovechado en mínima parte, mucho menos idealmente. Que sepamos, no hay en ella un reservorio de agua de señalada importancia que nos asista del vital líquido; y extraña por tanto la idea que algunos califican de súper loca y súper costosa de traer agua del río Magdalena o de una planta desalinizadora, que a juicio de expertos resultan inviables, caros y con ingentes problemas de orden ambiental. Otros consideran que mientras existan confrontaciones políticas y cada quién jalonando para su lado, no habrá soluciones para la Sierra ni respecto del problema de agua que acusamos y mucho menos para el desarrollo, crecimiento e integral prosperidad que requerimos. En todo se vislumbra que mientras no exista voluntad política, y una decisión consensuada que lleve a escoger la mejor, más conveniente y económico opción, seguiremos en iguales o peores condiciones.

Necesitamos dolientes de verdad, personas que sientan a la ciudad, no advenedizos que están por sus propios intereses que no los de la comunidad, hasta el punto de saberse de una genial, satisfactoria y adecuada propuesta allegada al despacho del Alcalde saliente atinente a una empresa alemana que donaba todo el sistema de desalinización para montarla en Pescaito, aconteciendo que el Alcalde tuvo la “gran idea” de contactar por su cuenta, directamente, a dicha organización empresarial a espaldas de sus representantes y dado lo subrepticio de lo cual, que calificaron como un proceder deshonesto, la empresa alemana canceló todo lo ofrecido, resultando los samarios perjudicados. Que no se venga a decir ahora que es infundado lo expuesto, toda vez que se tienen los soportes del aserto en comento.

Independientemente de cual sea la solución, sin duda la mejor en todos sus aspectos, importante y urgente es adelantar lo pertinente en tal sentido, pues no existe justificación alguna para la que ciudad más antigua de Suramérica, cercana a arribar a sus 500 años de fundada oficialmente para el mundo occidental, soportemos este grave problema que sin lugar a duda alguna ha retrasado en mucho nuestro avanzar. Nuestra Sierra Nevada debemos aprovecharla al máximo, preservarla, utilizarla como generadora de energía hidroeléctrica y agua potable para toda su zona de influencia, Nunca le hemos aprovechado como se debería. No más darle la espalda a este santuario de importancia universal. Estado y gobernantes deben apurar soluciones, abandonar todo atisbo de indolencia y desidia, que han permitido toda la desgracia que hemos soportado en ese enclave, hasta el punto de servir de refugio de elementos que suplieron la ausencia del Estado con el flujo del dinero del narcotráfico, influencia que continua.

Mucho y más lo por hacer en sus predios, tal como impulsar, fomentar, incentivar y potenciar el establecimiento de cultivos permanentes que generen ingresos, prohibir la cría de ganado vacuno para evitar la erosión, hacerla sentir como parque natural, demostrar nuestro sentido de pertenencia y no seguirla acabando y guardar cómplice silencio ante su destrucción, dejándola a su mala suerte y peor destino. Tener zonas con diferentes tipos de producción para el cultivo de aromáticas, hortalizas y frutas. Impulsar la rehabilitación de las vías terciarias para reducir los costos en el transporte de los insumos y productos de pan coger, infraestructura, telecomunicaciones, subsidiar los insumos, crear centros de acopio de los productos agrícolas y redes de distribución en zonas donde haya escasez, capacitar técnicamente a los campesinos, facilitar líneas de crédito a bajos intereses. Incrementar el turismo en todas sus variantes y comodidades, pensar en un teleférico (propuesto por mi Madre Elsa Cecilia cuando fue concejal hace masa de 50 años) que la circunde, impulsar la industria artesanal cervecera aprovechando sus aguas que reúnen las características para su fabricación.

No podemos seguir viviendo sin que nos importe la Sierra, entender que tenerla es un privilegio de la diosa naturaleza, hacerla más nuestra, Incluir socialmente a sus moradores en todos los asuntos, hacer en ella inversión social, educación, salud, servicios básicos, preservar su cultura, desarrollarla en el mejor sentido del término. Entender de una vez por todas su valor estratégico e influencia en todo el ecosistema de la Región Caribe. [email protected] *Jurista

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