Como mujer, exijo disculpas

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En el nombre de las mujeres de todas las edades y nacionalidades, en nombre de todas las que han vivido y aguantado toda clase de crímenes, mutilaciones, abusos, insultos, golpes, humillaciones y atropellos contra ellas, por el sólo hecho de ser mujeres, exijo que se nos ofrezcan disculpas por todos y cada uno de los crímenes cometidos contra nosotras, desde el comienzo de la historia, por los siglos y los siglos, desde cuando la raza humana pobló el planeta.

Si hoy hay un gran movimiento para que se reconozcan los crímenes contra las personas de una raza determinada, ya es hora de que la humanidad reconozca los incontables crímenes cometidos contra las mujeres, en algunos casos desde su nacimiento.

¿Cuántas culturas mataban al primer nacido si resultaba ser niña? En la India, hasta hace unos años, el gobierno ofrecía premios económicos para que mataran a la primogénita antes o después del parto. Lo mismo ocurrió en la China cuando estableció su política de un solo hijo por familia. La mayoría prefería tener un varón que una hembra y solían abortar al saber que sería niña. En el Ártico, los inuit colocaban a las primogénitas recién nacidas en la puerta de sus iglús para que murieran congeladas.

Antes de los movimiento sufragistas de finales del siglo XIX, la mujer era tratada como un ser incapaz, sin ningún derecho civil. La madre no tenía potestad alguna sobre sus hijos, tampoco tenía derecho a ser propietaria, ni a administrar la herencia que recibía de su padre, de la cual el marido podía dar cuenta y razón sin darle explicación alguna, cosa que aún sucede en algunos países.

Hasta hace unas décadas, pocas mujeres tenían acceso a la educación. En pleno Siglo XXI esto continúa en lugares controlados por musulmanes extremos y talibanes, donde pueden ser asesinadas si se atreven a estudiar.

Hoy, la mujer sigue siendo abusada en muchas formas. Todavía en algunos lugares del África, se mutilan los genitales de las niñas para que nunca puedan sentir placer sexual y, en muchos países, se las sigue obligando a casarse, en su pubertad, con hombres que las tratan como esclavas. La práctica de vender a las hijas en matrimonio existe aún, igual que la trata de personas, en su mayoría mujeres o niñas, que se comercializan como esclavas sexuales.

La violencia contra la mujer continúa. Los crímenes en su contra, en muchas sociedades, aún son, vergonzosamente, “ignorados”. La mujer, vista como botín de guerra ha sido violada, usada y abusada en todas las confrontaciones humanas. Los “feminicidios” van en aumento. Aquí y allá se descubren tumbas llenas de cadáveres femeninos. Desgraciadamente, ante muchas leyes y costumbres aún no somos consideradas como iguales a los hombres.

Por eso, si se va a poner una lupa o un espejo retrovisor a las injusticias cometidas por el hombre, no hay y un grupo humano que merezca más que se le ofrezcan disculpas por los abusos sufridos que las mujeres.

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