De Chaz a Chop en un mismo propósito

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Por:  SALUA KAMEROW

Hace una semana aterricé donde vivo luego de permanecer 6 días en una de las ciudades más liberales — políticamente hablando — de los Estados Unidos. Como es de costumbre, hago al menos 4 viajes al año para visitar a mis sobrinos, Gi de 7 y Zi de 3, y, claro está, para cocinarle comidita árabe a mi hermana, Shadia, quien es mayor que yo media década, pero la mimo como si fuera menor.

En Seattle hay dos planes que disfruto inmensurablemente y no pueden faltar en cada viaje: comer en el restaurante vegano Plum y subir el Space Needle, la torre construida en los 60’s de casi 200 metros de altura.

No obstante, el Space Needle estaba cerrado como consecuencia del brote de la Covid-19. Fuera de la cotidianidad durante mis vacaciones, siempre hay algo nuevo que ver, un restaurante desconocido para visitar, y la búsqueda constante del Monte Rainier, que aparece y desaparece entre la precipitación del cielo Seattleita como por arte de magia.

Este viaje fue especial, sin embargo, porque en medio de la ola de protestas por el movimiento Black Lives Matter (BLM) pude vivir la experiencia de oponerme respetuosamente a las decisiones e injerencias policiacas abrumando la vida y la seguridad de los afroamericanos.

En Capitol Hill, la zona rosa de Seattle donde se asentaban los protestantes, se generaban varios programas organizados por los líderes donde se hablaba de cómo proceder ante los requerimientos de la población en protección a la vida de las minorías frente al abuso de los policías.

Esta zona comenzó como Chaz (por sus siglas en inglés) o Zona Autónoma de Capitol Hill, y progresó a Chop, Zona de Protesta Ocupada en Capitol Hill. Pero ¿qué se protestaba? La brutalidad y el racismo sistemático de la policía contra las minorías en este país, indudablemente como resultado por la muerte de George Floyd (y muchos otros). ¿Cómo se hacía? De manera pacífica con un gentío comprometido por el cambio. ¿Qué no hicieron bien? No hubo liderazgo. Mientras las reuniones en Capitol Hill continuaban día y noche, no se consolidaban acuerdos entre los mismos protestantes; se diversificó mucho el pensamiento y se olvidó el propósito.

Hace unos días, la policía invadió el área muy temprano en la mañana con tanques de guerra, gases lacrimógenos, y un batallón de hombres. Mientras había apoyo económico para mantener el Chop, no se logró un consenso a corto plazo de las pretensiones sociales frente al tema.

Me sorprendió la manifestación artística de los críticos porque encontré retratos de George Floyd bastante expresivos; láminas con arte invocando luto por los muertos y lucha por los vivos, y; un aviso que me llegó a lo más profundo de mi corazón que decía:

“Todas las madres fueron convocadas cuando George Floyd llamaba a su madre en desesperación”. Que Dios proteja a nuestros hijos y sean ellos los frutos de nuestra batalla por la igualdad. Nos vemos en dos semanas en Nevada, donde los llevaré con mis historias al Lago Tahoe. @culozunga

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