Falso secuestro, la modalidad de extorsión que toma fuerza en Colombia

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La delincuencia en Colombia no descansa ni en épocas de pandemia y, por el contrario, aprovecha cada situación para cambiar o acomodar estrategias que permitan cometer ilícitos, llegando a actuar de unas formas que, incluso, sorprenden hasta a las mismas autoridades.

Durante los meses de confinamiento y aislamiento por la pandemia de coronavirus, las autoridades han detectado todo tipo de delitos que se siguen cometiendo en el país, razón por la que hacen un especial llamado a la ciudadanía a estar muy alerta para evitar caer en manos de desadaptados que se aprovechan de las situaciones y de la ingenuidad de las personas.

El Gaula de la Policía es una de la unidades que más delitos ha detectado durante este tiempo y advirtió que  los actores criminales han ido mutando su manera de delinquir, generado nuevas modalidades, especialmente, en las formas de extorsionar.

Sobre una reciente investigación, el Gaula encontró que las bandas delincuenciales están logrando cometer extorsiones a través de una modalidad que ha sido denominada como ‘falso secuestro’, en la cual, aclara esta autoridad, no corre riesgo la vida de la víctima, pero sí se aprovechan de su necesidad de trabajo, ingenuidad y temor.

Pues debido a la actual coyuntura por la que atraviesa el país, distintos servicios han disminuido su demanda, siendo esta una necesidad que dio oportunidad a los delincuentes de plantear extorsiones, ya que los criminales están aprovechando especialmente los servicios de transporte de mercancía, los cuales son bastante requeridos por estos meses, para simular secuestros y así exigir dineros por una liberación que nunca existe.

Según explicó el Gaula de la Policía, todo ocurre bajo un escenario simulado, en el que “en ningún momento se pone en riesgo la integridad física de las personas, ya que los delincuentes utilizan simplemente un teléfono celular, y toda su capacidad de engaño para recrear historias que, en muchas ocasiones, terminan con el pago de una suma de dinero considerable”.

Para explicar esta modalidad, se puso como ejemplo una empresa de transporte, la cual puede ser contratista, firma de ingenieros, entre otras. A esta empresa llama una persona solicitando un servicio, de acuerdo a la actividad a la que se dedique dicha compañía. Una vez la empresa toma el servicio, asigna a un trabajador que va a cumplir dicha actividad solicitada, la cual, por lo general, es en zona rural de difícil acceso.

Durante el recorrido, este recibe una llamada del supuesto contratista para guiar la ubicación del destino final, que generalmente es una vía secundaria en mal estado.

Posteriormente la víctima es llamada a través de un número desconocido, donde se identifican como jefes de un Grupo Armado Organizado (ELN o Clan del Golfo), manifestándole que lo tienen ubicado, y para tener mayor credibilidad, le describen a su víctima el sector en el cual se encuentra, así como  la descripción del vehículo, marca, color y número de placa (este ya ha sido suministrado por parte de la empresa al supuesto cliente).

Acto seguido, le ordenan detener el vehículo y no comunicarse con las autoridades, bajo la amenaza que de hacerlo le dispararán, debiendo esperar una próxima llamada. Allí los victimarios han logrado su primer objetivo, hacer creer al afectado que un grupo armado se encuentra en el sitio y peligra su vida.

El Gaula conoció que luego de estas intimidaciones, los delincuentes aprovechan el tiempo en que el empleado se encuentra atemorizado y sin comunicación, para tomar contacto con la familia, o en dado caso, con el supervisor o gerente de la empresa con la cual coordinaron el servicio,  a quienes aseguran tener en su poder a la víctima y el vehículo, razón por la que exigen una importante suma de dinero a cambio de no asesinarlo e incinerar el automotor.

Bajo esta situación la empresa donde trabaja o la familia no logran tener comunicación con la víctima, pues esta ha recibido previamente la orden de apagar el celular, “esto  motiva a la reacción angustiosa de desembolsar el dinero solicitado, el cual es consignado a través de empresas de giros postales”.

Otro escenario que han identificado los investigadores del Gaula, es muy parecida a la anterior, pero una vez que la víctima se encuentra en el lugar que ha sido citada para el supuesto servicio, es abordada por varios sujetos, quienes haciéndose pasar por grupos al margen de la ley, terminan hurtándolo y despojándolo de sus pertenencias y elementos de valor.

Debido a esta situaciones las autoridades continúan lanzando alertas a la ciudadanía para que siempre denuncien este tipo de actos en los que pueden estar siendo víctimas de falsos secuestros y terminar contribuyendo con dineros a los delincuentes.

Fuente: LA FM

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