Se reactivan protestas en América Latina

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Los largos confinamientos y el pesimismo generalizado en América Latina por el avance del coronavirus y la debacle económica han atizado las tensiones, que en algunos casos comienzan a convertirse en protestas.

Cuando el continente se consolida como epicentro mundial de la pandemia, que deja hasta ahora 3,6 millones de contagios y más de 150.000 muertos en Latinoamérica, y sin la perspectiva cercana de que la curva ceda la paciencia se agota en sectores de la ciudadanía, que en su mayoría ha obedecido en las pautas de las autoridades.

Una convocatoria a un cacerolazo en Chile la noche del martes degeneró en focos de protestas violentas.

El llamado era para presionar por una ley que permita el retiro anticipado de fondos de pensiones para que las familias campeen la sostenida falta de ingresos por la crisis económica producto de la cuarentena.

“Las ayudas de [el gobierno de Sebastián] Piñera no han llegado, yo saco el 10% y me pongo al día con el colegio de las niñas”, dijo a la AFP Agustín Serrano, un ingeniero mecánico desempleado, de 41 años.

En el centro de Santiago, encapuchados prendieron fuego a al menos 20 vehículos y un autobús del transporte público. En la periferia de la ciudad, pese al toque de queda vigente y el despliegue militar, manifestantes levantaron barricadas y saquearon supermercados.

Los disturbios se saldaron con 61 detenidos.

La ley, a la que se opone Piñera, se aprobó al día siguiente en Diputados y es muy posible que reciba el aval en el Senado.

También el martes, en Bolivia unas 4.000 personas desafiaron la cuarentena obligatoria y marcharon unos 12 km desde El Alto hasta La Paz.

“Estamos defendiendo la estabilidad laboral, hay muchos despidos”, dijo Juan Carlos Huarachi, el minero que lidera la Central Obrera Boliviana, al denunciar que el gobierno de la derechista Jeanine Áñez no ha respetado “sus propios decretos” de inamovilidad laboral.

Aunque la protesta, que llegó a las inmediaciones del palacio de gobierno, acabó pacíficamente, manifestaciones previas tuvieron otro desenlace.

Brasil, México, Perú y Chile son los países más castigados de la región por la covid-19, que provocará que unos 45 millones de personas más caigan en la pobreza en Latinoamérica y el Caribe, según la ONU.

Tras casi cinco meses de la irrupción del virus, los gobiernos hacen malabares para mantener andando mínimamente sus economías, que de acuerdo con estimaciones de la CEPAL perderán más de 2,7 millones de empresas y al menos 8,5 millones de puestos de trabajo.

La virulencia cada vez mayor de la epidemia ha hecho dar marcha atrás a planes de desconfinamiento y reapertura, como ocurrió en ciudades y barrios de Chile, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, El Salvador y Brasil, entre otros países.

En Argentina, donde la cuarentena ha sido especialmente estricta y larga –ronda ahora los 120 días–, la semana pasada hubo protestas en varias ciudades en defensa “de las libertades individuales”.

 

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