Un POT que nos dignifique e impulse

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Es el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), el instrumento técnico y normativo de planeación por excelencia, que refiere el modelo integral de desarrollo y las directrices y mecanismos necesarios para lograr un aprovechamiento del suelo de forma equilibrada, equitativa y eficiente. Se trata, Ley 388 de 1997, de garantizar la utilización del suelo ajustada a la función social de la propiedad y hacer efectivos los derechos a la vivienda y los servicios públicos domiciliarios; velar por la creación y defensa del espacio público, protección del medio ambiente y prevención de desastres. A través de la planificación física y de su articulación con las dimensiones sociales y económicas que hacen parte de dichos planes, refleja la ciudad soñada y contar con la visión de largo plazo requerida para garantizar la sostenibilidad de las estrategias de desarrollo.

Legal y conceptualmente, es un instrumento de largo plazo que no está para improvisaciones, pero que sí debe tener en cuenta esenciales criterios de equidad, de beneficios sociales y el fortalecimiento e implementación de los mecanismos de gestión, tales como planes maestros, de reordenamiento, de implantación, de regularización y manejo; y, de ordenamiento zonal con la transparencia debida, lo que impone fortalecer dichos mecanismos en suma para el futuro de la ciudad. Es el conjunto de objetivos, directrices, políticas, estrategias, metas, programas, actuaciones y normas, destinadas a orientar y administrar el desarrollo físico del territorio y la utilización del suelo; así como constituye la carta de navegación para ordenar el suelo urbano y rural, a fin de consolidar un modelo de ciudad en el largo plazo y para ello diseña una serie de instrumentos y mecanismos que contribuyen a su desarrollo. Sirve para orientar y priorizar las inversiones en el territorio del sector público y privado, al tiempo que define dónde se construyen parques, colegios, hospitales; y, dónde se ubican vivienda, oficinas, comercios e industrias.

Requerimos un POT que contenga en lo estructural y general, áreas de preservación y conservación ambiental, amenaza y riesgos, patrimonio urbanístico, arquitectónico y arqueológico, clasificación del suelo urbano, rural y de expansión. En lo urbano, normas, tratamientos y actuaciones urbanísticas, ocupación y usos del suelo, infraestructura vial y de servicios públicos, equipamientos, vivienda, instrumentos de gestión y financiación. En lo rural, áreas de preservación y conservación ambiental, amenaza y riesgo, ocupación y usos del suelo, infraestructura vial y de servicios públicos, equipamientos y vivienda.

Ayudará en este contexto lo que mejor pueda ser del Cabildo Abierto convocado, las recomendaciones de la Sociedad Arquitectos de Santa Marta y lo referido por el economista y consultor en planeación urbana y proyectos energéticos, doctor Rafael Gómez Santos, en la verdad que no puede la ciudad permitirse un POT como el que se encuentra en etapa de revisión en el Concejo, sino reformulado en atención a encontrarse alejado de las necesidades globales que requerimos y que además aprobarlo con los vacíos, zonas grises y extralimitaciones que contienes expone al Distrito a la peligrosa paralización de su necesario desarrollo y competitividad, sobre todo en estos momentos de incertidumbre y deterioro económico por causa de la pandemia del Covid-19, además de exponer a la ciudad a futuros procesos judiciales que irían en detrimento del progreso, las finanzas y el deterioro económico de la ciudadanía.

En sus manos tiene usted, doctor Enrique González Galvis, como ponente del nuevo POT samario, la oportunidad feliz de hacer historia, de cambiar con argumentos poderosos la mentalidad de nuestros coterráneos y hacerle ver a la Administración Distrital certezas y realidades, en la verdad que nuestra ciudad no puede darse el lujo de seguir en el atraso y rebasada como estamos en los órdenes regional y nacional, razones por la que necesario sea un POT moderno, dinámico, ajustado, coherente, que no permita los desbordes de todo tipo que sufrimos en nuestra áreas, en especial la invasión caótica de nuestros cerros; sino propender por todo cuanto sea ordenado y amigable con el medio ambiente y en integral desarrollo, como bien acontece en grandes y afamadas urbes del mundo civilizado, tales los casos de Mónaco, Barcelona, Bogotá, Medellín, Manizales, Bucaramanga, para solo citar algunas pocas. Esperanzas tenemos los samarios en usted como ponente y en los concejales todos que tendremos por fin con sus buenos oficios sobre este tan especial particular un mensaje progresista que fortalezca nuestro sentido de pertenencia y nos coloque definitivamente en la ruta del integral progreso que bien merecemos. [email protected] *Jurista  columna

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